año 1 no 11

Divergencias en la aplicación del modelo del Smelser, para el caso del Movimiento Estudiantil # YoSoy132

José Javier Capera Figueroa y Sergio Alfonso Huertas Hernández

Año 1, No. 11, julio 2015

Aproximaciones desde el Modelo de Smelser # YoSoy132

Las aproximaciones teóricas provenientes del enfoque psicosocial orientadas a la explicación conceptual y metodológica en el campo del comportamiento colectivo, destinadas al estudio de los movimientos sociales se han caracterizado por desarrollar desde la óptica de la teoría social los procesos basados en la lógica del funcionalismo, buscando así realizar una serie de contribuciones empíricas que puedan explicar las ocurrencias que existen sucesivamente a lo largo de la secuenciación temporal.

Es por esto, que en términos de Smelser se presenta unas fases que logran asimilar el resultado del comportamiento colectivo y la reacción al orden social; tales etapas son las siguientes:

  • La conductividad estructural
  • La tensión estructural
  • El surgimiento y difusión de una creencia generalizada
  • El factor precipitante
  • La movilización de los participantes a la acción
  • Y el control social ineficaz

Ofreciendo de esta manera, una serie de explicaciones sobre cada etapa y como internamente son generadoras del comportamiento colectivo, a su vez, señala que dicho modelo no excluye otras tendencias para dar apertura a las discusiones sobre el comportamiento colectivo inmerso en los movimientos sociales.

Por ello, gráficamente se representa una secuenciación en forma de pirámide que asocia las características que debe existir en lo relacionado al comportamiento colectivo, tal como se puede observa de la siguiente forma:

  • Control social ineficaz
  • Movilización de participantes
  • Incidente precipitante
  • Surgimiento de una creencia generalizada
  • Tensión estructural
  • Conductividad estructural

(Recuperado de Javaloy, F., Carballeira, Á. R., & Espelt, E, 2001, pág. 109).

Otra de las prespectivas que se encuentra en la teoría de Smelser resulta ser que en los determinantes establecidos, se identifican cada uno por tener ciertas particularidades como son las siguientes:

Los determinantes del comportamiento colectivo se caracterizan por tener los siguientes contenidos (Smelser, 1963/1989: 27-30).

1. La Conductividad estructural: se asocia a los elementos estructurales que componen los elementos más generales para el desarrollo del comportamiento colectivo.

2. Tensión estructural: son los rasgos de la estructura social, como la privación relativa de un grupo o el conflicto en torno a normas, que genera una necesidad de comportamiento colectivo, cuyo objetivo es aliviar esa tensión.

3. Creencia generalizada: “Antes de que pueda considerarse que la acción colectiva reconstituye la situación generada por la tensión estructural, esta situación debe volverse significativa para los actores potenciales” (Smelser, 1989, pág. 29).

4. Factores precipitantes: se refiere a elementos un tanto casuales que producen una provocación determinante al desencadenamiento del comportamiento colectivo

5. Movilización: es visto como el comportamiento colectivo en sí. En cualquier tipo de comportamiento colectivo se contemplan dos elementos: el liderazgo y las fases de movilización (en donde se distingue entre una fase real que supone la respuesta inicial a la situación de peligro o conflicto, y una fase que se deriva de las condiciones provocadas por la fase real).

6. Controles sociales: se asocia a las fuerzas formales o informales que pueden favorecer (controlar) o no la movilización colectiva (Escobar, 2014, pág. 9).

Resaltado dos ideas centrales que subyacen en los prepuestos teóricos esgrimidos por Smelser que son:

1) los comportamientos colectivos están encaminados a reconstruir ordenamientos del sistema que se ha visto alternado, de una forma no convencional (no institucionalizada); son producto de tensiones estructurales y como tal obedecen a necesidades del sistema;
2) cada uno de los elementos determina las posibilidades de manifestación de un episodio de comportamiento colectivo y son “condiciones necesarias” (Escobar, 2014, pág. 9).

Del mismo modo, el desarrollo epistemológico que ha tenido el campo de los movimientos sociales, se ha caracterizado por el tránsito de una etapa denominada la “teoría del contagio”. La teoría del contagio es asimilada desde la perspectiva de M. Blumer (Lima, 2014) como una “reacción circular” la cual tiene como característica que el contagio asimismo, es un efecto reforzado, donde el hecho de que una persona reaccione de la misma manera que otra, implica una determinación de acontecimientos presentes en las estructuras sociales del momento; a su vez la conducta de la persona se logra ver más reforzada.

La presencia de otros sujetos en un espacio -, suele constituirse como una serie de procesos de influencia interpersonal, que hacen que un sentimiento, una actitud, una conducta sean observador como formas de contagio que involucran otros grupos, que en algunos casos es planteado como un virus.

Otra de las acepciones que se tiene en cuenta frente al estudio de la teoría del contagio, consiste en ser analizada como un mecanismo explicativo, presente en los procesos implicados de la conducta colectiva. Así mismo, otra explicación se remite a la acción de ida y vuelta del contagio y como este conlleva a que otras personas puedan dar lugar a lo que se considera como procesos de influencia interpersonal; los cuales exploran la simplicidad de configuraciones internas que posee el fenómeno del virus en el comportamiento colectivo de los individuos.

En palabras de Jiménez (Burillo, 1986) se asocia el contagio a la “Ausencia de evidencia empírica de la existencia del contagio emocional” o laƒ “Ausencia de evidencia empírica de los mecanismos supuestamente actuantes: sugestión, identificación… Limitado poder explicativo”.

Para el caso del movimiento # YoSoy132, en su etapa exploratoria el contagio se puede observa en las circunstancias socio – políticas en la que emergen el movimiento en el momento en que el candidato presidencial Peña Nieto arremete contra ellos vulnerado su intimida y estigmatizándolos como simpatizantes del partido contrario, o al denominarlos como “Porro”. Igualmente, otro episodio en donde el contagio se hace evidente resulta ser en el momento donde se explora el comportamiento colectivo y se genera una simpatía y un virus por continuar con las manifestaciones y protestas en contra de la coyuntura político- electoral del momento.

Por otra parte, el contagio este inmerso en las actitudes explicitas en cada uno de los simpatizantes, y como en medio de las acciones se genera todo una ola de movilizaciones, utilizando diversos repertorios que contribuían a la emotividad y emocionalidad de sus integrantes:

Tal como está descripto de la siguiente manera: El famosísimo viernes negro [de Enrique Peña Nieto, EPN] yo no pude ir a la universidad por cuestiones del trabajo, pero me había comprometido con el grupo [de estudiantes] a mantener el contacto en las redes sociales, o sea, coordinando por afuera. Así, me llegaba toda la información de lo que estaba pasando en la Ibero y yo la retuiteaba. De hecho, mi tuit, en el que decía que los activistas [que habían acompañado a epn a la universidad] nos estaban quitando las pancartas [con leyendas en contra del candidato] que queríamos meter al auditorio, se convirtió en trending topicese día. Así, por un lado, tenía el celular y, por el otro, estaba en el Facebook platicando con los que podía. Me tuiteaban y yo difundía la información (entrevista, 6 de octubre de 2012) (Estrada Saavedra, 2014).

En el caso del elemento de la identidad en # YoSoy132 se aprecia una serie de espolones que tiene que ver con el programa de lucha del 132, y como al interior de movimiento ese conjunto de comportamiento, nociones, emociones se fueron entrelazando.., tejiendo así un constructo socio- afectivo en torno a los principios de base y a la simulación de organización del movimiento. A su vez, el conjunto de nociones que facilitaron la acción comunicativa dentro del movimiento y por fuera de él; como es el caso de propuesta como la democratización de los medios.

Por ello, dentro de la perspectiva teórica la identidad adquiere valor cuando logran crear una reacción que consiga diferenciar los elementos de su entorno, o aquello que se considera como los índices de marcas, el uso de distintivos, la aparición de símbolos, las entonaciones, arengas colectivas que contribuyen a la organización – estructural por un lado, y en otro a la asignación de valores y la receptividad de las demandas.

Es por esto, que la identidad no tiene que ver con estados subjetivos o sentimientos colectivos o de pertenencia. Se trata de una propiedad del sistema en su conjunto, por lo que no está encarnada ni incorporada, en partes proporcionales, en cada uno de sus integrantes. Como producto de la diferencia sistema-entorno, la identidad supone además un constante vaivén entre auto y heterorreferencia (Estrada Saavedra, 2014).

Dichos procesos son constituyente para de los esquemas semánticos de causalidad, y por supuesto del lenguaje de emociones, sensaciones y espontaneidad que configuran las razones y la base de organización del movimiento # YoSoy132; por ello, Las demostraciones de algunos políticos en contra de los alumnos de la Ibero -“son porros”- sirvieron para definir la identidad del “#Yo Soy 132″ como un “movimiento de estudiantes” debido al rol de la mayoría de sus participantes. Lo paradójico es que el 132 es un movimiento integrado por estudiantes, pero no es estudiantil ni tiene demandas centrales propias de este sector social (Wikipedia , “Primer comunicado de la Coordinadora del Movimiento #YoSoy 132 (Manifiesto)”.

A su vez, parte de la propuesta desarrollada intenta realizar un acercamiento analítico a las dinámicas iníciales, la etapa de emergencia del movimiento, el contexto por el cual se sitúa el movimiento es decir la influencia social que se presenta constantemente en el desarrollo del mismo; señalando que #YoSoy132 es asimilado como un fenómeno de interés colectivo y con una periodización reciente, la cual no ha tenido acercamiento teórico-metodológico desde la perspectiva de funcionalismo, o el interacionismo simbólico en el mayor de las cosas desde teorías criticas, decoloniales y posestructuralistas. Llegado así a establecer de alguna forma la aplicabilidad del modelo del Smelser en la primera etapa de desarrollo del movimiento estudiantil en la república de México.

Por lo tanto, a continuación se intentara realizar una aplicación del modelo del Smelser sobre el movimiento # YoSoy132 en sus primeras etapas, intentando así comprender las características particulares que son de constante análisis del movimiento posteriormente; en este secuenciación encontramos los siguientes elementos en cada etapa del modelo de Smelser:

En la conductividad estructural del movimiento #YoSoy132 aparecen rasgos estructurales como son la crisis institucional que históricamente ha tenido México, la falta de representación política y participación ciudadana, los niveles de desinformación y la hegemonía político-electoral que ha tenido el PRI a lo largo de la política mexicana.

También aparece por parte de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana una contundente posición crítica sobre La defensa del uso de la violencia en el “caso Atenco”, el aparente ofrecimiento de dinero a algunos jóvenes, para que no hicieran preguntan inquisitivas por parte del equipo del candidato, la existencia de personas ajenas a la universidad con propaganda a favor del candidato, los agentes de seguridad tomando fotos a quienes portaban alguna pancarta o gritaba alguna consigna en contra y los intentos por invisibilizar la protesta (Galindo y González, 2013: 75), desencadenaron la respuesta masiva de los estudiantes de la Ibero (Escobar, 2014, pág. 50).

Para el caso de la tensión estructural presente en el movimiento-político YoSoy#132 se evidencia aspecto como las circunstancias en las que surgió, que podemos establecer como coyunturales, crearon el devenir y la trayectoria del #YoSoy132; la característica de espontaneidad del movimiento (Escobar, 2014, pág. 51), así mismo la forma de organización y estructura propia, en donde no existían en sus orígenes liderazgos unipersonales definidos.

Por lo tanto, el conflicto era entorno a la crítica y el cambio de la historia política del país, la muestra de los antecedentes relevantes que marcan los reclamos tan directos en contra de un candidato presidencial ( Peña Nieto) y contra los medios de comunicación; ejemplo esto fue la reacción de algunos miembros del Partido Revolucionario Institucional PRI: al llamarlos porros, acarreados, así como la reacción de muchas editoriales y televisoras que minimizaron los eventos (Ibíd.: 77), acabarían por colaborar a que se formara un movimiento político-estudiantil de amplia cobertura. En donde pronto se unieron jóvenes y simpatizantes de otras universidades principalmente privadas como el ITAM, la Anáhuac, el ITESM, la UVM y otras. Contribuyendo a que surgiera, el movimiento diseñó estrategias de lucha principalmente a través de las redes sociales (Escobar, 2014, págs. 50-51).

Ya en la etapa de la creencia generalizada, se logra situar la fuerza del movimiento de donde se deriva la coyuntura electoral y gran influencia al nivel de crisis y desconfianza hacia la clase política. Se logró posicionar en la agenda nacional como un movimiento con tres ejes:

a) la democratización de los medios de comunicación y la necesidad de una información más veraz; b) la promoción del voto “informado”: considerando al abstencionismo y el voto nulo como acciones ineficaces para avanzar en “la construcción de la democracia”; 3) su carácter apartidista, pero no antipolítico (Escobar, 2014, pág. 53).

b) Así mismo, el sentido que toma el movimiento # YoSoy 132 al convertirse en la muestra de la reivindicación social por parte de un sector que reclama mayor justicia social lo cual impresiona a gran parte de la sociedad civil que con el paso del tiempo se une a las causas y motivos que instan a la re-producción de la movilización social y la transformación de las condiciones reales de existencia del sistema político, económico y “democrático” mexicano.

En la etapa de los factores precipitantes se logran apreciar que los agentes casuales que producen la provocación de las manifestaciones y el uso masivo de los medios de comunicaciones y las redes sociales, se caracterizaban por el fuerte posicionamiento del movimiento, el cual estuvo ajeno a las viejas posturas ideológicas de la izquierda y más cercano a demandas ciudadanas.

Los primeros manifestantes y participantes del #YoSoy132 tenían algunas características singulares: eran apartidistas, pacíficos, institucionales y sus demandas se enfocaban hacia la democratización de los medios de comunicación, la apertura informativa, la expansión del acceso a internet y un reclamo de no dejarse ver como “acarreados” (Escobar, 2014, pág. 53).

Ya para el caso de la Movilización del movimiento #YoSoy132 se puede detallar que la configuración del movimiento realizo una serie de repertorios para incentivar a las manifestaciones y protestas masivas a través de diversos medios, en especial las redes sociales.

Encontrando así el auge, la efervescencia de los estudiantes de las más prestigiadas universidades privadas del país como el Instituto Tecnológico (ITAM), el Tecnológico de Monterrey (TEC) y la Anháuac, convocaron a una marcha desde la Iberoamericana hasta las oficinas de Televisa en Santa Fe y desde el ITAM a las instalaciones de Telvisa en San Angel, en el Distrito Federal, para exigir se respete “el derecho humano a la información” (Sancho, 2012, pág. 425). A su vez, el #YoSoy132 era concebido como un proceso de transformación continua, en donde se logra plantear espacios de participación de los actores sociales con el fin de modernizar y superar la crisis institucional que presentaba la república de México.

Conclusión

Los problemas contemporáneos que tiene relación con la crisis civilizatoria que afronta la humanidad, ha conllevado a que diversos colectivos, comunidades, grupos emerjan en pro— de la resistencia, la defensa y la búsqueda de la dignidad humana; para así generar escenarios alternos, políticas diversas y acciones que se enfoquen en buscar cambios sustanciales frente a susformas de vivir, sentir y pensar las realidades.

Mostrando un panorama sobre la identidad del 132, construida e imputada heterorreferencialmente, fue percibida, sin embargo, como la de un movimiento político-electoral anti Peña Nieto. Para muchos observadores mediáticos y políticos, la demanda por una mayor competencia informativa resultaba entonces una cuestión secundaria.” (Estrada Saavedra, 2014)

En este sentido, encontramos los controles sociales asociados al movimiento #YoSoy132, lo cuales eran considerados como aquellas acciones enmarcadas por las fuerzas sociales que adquiere el movimiento y su fuerte legitimación por parte de la sociedad civil; de ello, surge las nociones del debate sobre los poderes de gobierno, y lugar en el que se concentra no sólo la política, sino la cultura y la discusión sobre ideas políticas.

Aunque tuvo réplicas en la mayoría de los estados del país, fue en la capital en la que el movimiento tuvo mayor trascendencia pues era el contexto idóneo en el que mayormente se podría influir. La concentración cultural es relevante, pues genera mayores niveles de politización y ésta está mucho más desarrollada en la ciudad de México que al interior de la república (Escobar, 2014, pág. 57).

En definitivas, se logra exponer que en medio de esta lógica de aplicación del modelo del Smelser, puede incentivarse el conjunto de elementos que puede ser de gran ayuda para comprender la dinámicas, el origen, las secuenciación al interior del movimiento # YoSoy132 (Sancho, 2012, pág. 428), y como a través de esta parte de la historia de México se logra buscar constituir lo que es conocido como el fortalecimiento de una “democracia real”, la cual facilite en México una nueva forma de hacer política que rompe con los movimientos más intensos y fuertes que le preceden.

Bibliografía

Escobar, P. (2014). Son aves que no se asustan: razones y poderes en el movimiento# yosoy132 , tesis doctoral . México: Universidad Autónoma de Querétaro.
Estrada Saavedra, M. (2014). Sistema de protesta: política, medios y el# YoSoy 132. . Sociológica (México), 29(82) , 83-123.
Javaloy, F., Carballeira, Á. R., & Espelt, E. (2001). Comportamiento colectivo y movimientos sociales: un enfoque psicosocial. España : Pearson Educación, SA.
Lima, M. E. (2014). Psicología social: fundamentos e fundamentalismos. Temas en Psicología, 22(1), , 179-193.
Sancho, G. R. (2012). México,# yosoy132:¡ no había nadie haciendo el movimiento más que nosotros! Anuario del Conflicto Social, 1(1). Anuari del Conflicte Social, 1(1). , 423 – 448.
Smelser, N. J. (1989). Teoría del comportamiento colectivo. México: Fondo de cultura económica.

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