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El “homosexual” “normal” y/o “perverso” en Brasil

Julio César Díaz Calderón

Introducción

Una serie de eventos en Brasil durante el mes de septiembre de 2017 demostraron la fragilidad de los avances aparentes en materia LGBT. Estas acciones se dividen en dos grupos: contra la integridad física de las personas de la comunidad LGBT y contra espacios artísticos que retratan formas no hegemónicas de sexualidad. Este texto busca dar sentido a esas acciones por medio de la teoría queer. ¿Por qué la reciente violencia a la comunidad LGBT surgió en un sistema político progresista en materia de derechos LGBT? Se argumenta que estos hechos se deben a que el “homosexual” se lee de manera polarizada ya sea como un agente “normal” o como un agente “perverso”. Así, será necesario incluir nuevas dimensiones como raza, edad, religión, poder adquisitivo, nivel educativo, entre otros, en las reformas de derechos humanos.
La palabra queer se escribirá sin itálicas, pese a ser el extranjerismo clásico asociado con la teoría. Esto para dar evidencia de su uso generalizado como un cuerpo de conocimiento. Sin embargo, la palabra se tradujo al español de diversas formas como quir o kuir. Más aún, en este artículo algunas palabras como “homosexual” o “normalidad” estarán entre comillas para dar énfasis en su carácter de construcción social y para recordar que los conceptos se retoman de las definiciones dadas por la perspectiva teórica queer.
Otra aclaración es que en este texto se escoge el término LGBT (lésbico, gay, bisexual y transexual) en lugar de otros alternativos como LGBTTTIQA+ (lésbico, gay, bisexual, travesti, transexual, transgénero, intersexual, queer, asexual, más otras disidencias sexuales), dado que el concepto se retoma desde su creación histórica. El término LGBT surge en oposición del carácter patológico y negativo que se le adjudicaba a la palabra “homosexual”. Representa el cambio ideológico a pensar al “homosexual” como un agente “normal”, un ciudadano con los mismos derechos que los demás. Además, se mantiene el vocablo “homosexual” que se popularizó en los estudios de teoría queer en Relaciones Internacionales; sin embargo, esta notación no es universal en estudios queer o en estudios LGBT. Por ejemplo, Salinas Hernández retoma de Foster que la palabra homosexual en el contexto latinoamericano tiene un significado especial (2016): “Las políticas moderna y posmoderna sobre la identidad, especialmente en lo que se refiere a temas sexuales y en particular bajo la égida del modelo estadounidense que sirve al propósito de redemocratización en América Latina de la década de 1980-1989, encontraron en gay una alternativa útil para homosexual, con mayor notoriedad donde el último término se refiere a historias individuales y gay se refiere a la historia colectiva”.
El estudio se divide en cinco partes. La primera hace una introducción de la teoría queer. La siguiente da una breve descripción de los hechos en Brasil. Luego, se da una muestra de las explicaciones clásicas de la violencia. De ahí se introduce la propuesta queer de un “homosexual” “normal” y/o “perverso” en Brasil. Por último, se da una propuesta multimedia de cómo luchar contra esta crisis en Brasil.

La lectura queer

Cynthia Weber en Queer International Relations propone que lo queer son los entendimientos normativos y/o perversos del sexo, del género y de la sexualidad que cumplen con tres características (2016b): 1) crea normatividades y perversiones en el campo del conocimiento, el concepto o la subjetividad en la que se trabaja de forma que se pueda confrontar, al igual que confundir o adoptar, lo que se dice que es normativo o antinormativo (aún aquello que se presenta como normativo y antinormativo al mismo tiempo); 2) se diferencia de cualquier consideración de sexos, de géneros y de sexualidades, así como de todo sistema caracterizado por una fija y rígida uniformidad; y 1) debe analizar cómo el poder circula en y a través de los sexos, las sexualidades y los géneros para intentar normalizarlos o pervertirlos. El segundo punto implica que se debe ir más allá de cualquier consideración monolítica de sexos, de géneros y de sexualidades; pero no se debe separar el estudio queer del intento de entender cómo esos conceptos son utilizados como instrumentos de sometimiento, discriminación y violencia.
Weber, agrega una aclaración para el investigador: es necesario revisar críticamente las promulgaciones de lo queer (así como cualquier referencia a los sexos, las sexualidades y los géneros) como una expresión particular de poder en nombre de una forma de política privada, nacional o internacional (al igual que cualquier interacción entre las tres esferas). Así, se matiza que el ejercicio de aplicar la teoría queer es en sí mismo un acto político que aspira a imaginar y crear nuevas realidades, conceptos, subjetividades, etc.
Para aclarar dicho significado se puede considerar lo siguiente: con normativos se entiende a las construcciones sociales que se plantean como si fueran algo natural y a lo perverso como aquello que va en contra de un sistema establecido y que requiere un procedimiento de normalización para adaptarlo a los modelos que se consideran correctos. Ahora, la regla y/o de Roland Barthes sirve de alternativa a la lógica esto/o. Donde la lógica esto/o obliga a escoger entre un término u otro para comprender un texto, una persona, una acción. Sin embargo, esta decisión se complica y se confronta cuando una persona o una cosa representa simultáneamente múltiples y aparentemente contradictorios significados. Para subsanar esta restricción, Barthes establece la lógica y/o, donde el sujeto es tanto una cosa como la otra (plural, perverso), al mismo tiempo que es una cosa o la otra (singular, normal).
Por otro lado, una figuración es el condensado de diferentes imaginarios difusos sobre el mundo en una imagen o forma concreta que toma significado por sí mismo (Weber, 2016a, 15). El giro que le da a esta definición la teoría queer es que los imaginarios pueden ser contradictorios y no solo complementarios. Además, los atributos de la figuración funcionan bajo la lógica y/o. Así, los sujetos de diferentes contextos atribuyen diversas combinaciones de atributos a la imagen, por ejemplo, una figuración puede ser heterosexual o ser homosexual o ser ambas al mismo tiempo o no ser alguna de las dos. Estos aspectos van desde el sexo (hombre y/o mujer), el género (masculino y/o femenino) y la sexualidad (homosexual y/o heterosexual), hasta aspectos como la nacionalidad (mexicano y/o estadounidense y/o colombiano) y la civilización (indígena y/o hispanoamericano y/o latinoamericano) (Weber, 2016a, 12). La aspiración de la investigación queer en Relaciones Internacionales es “rastrear cuándo emergen figuraciones queer y cómo son normalizadas y/o pervertidas de tal forma que puedan desafiar, pero también apoyar, suposiciones, órdenes e instituciones heterosexuales, heteronormativas, cis-género, homonormativas, homofóbicas y trans*fóbicas” (Weber, 2014, 598).
En Brasil se puede hacer la distinción clásica de dos figuraciones del “homosexual”, una que se denominará “perversa” y una que se conoce como “normal”. La primera coincide con la visión victoriana donde las prácticas sexuales de los individuos homosexuales los convertían en seres abominables. En cambio, la figuración del “homosexual normal” deviene de una concepción donde el “homosexual” es un ciudadano con los mismos derechos que los demás y cuya única diferencia es encontrarse históricamente en una posición de desventaja por el objeto de su amor.

Violencia a la comunidad LGBT en Brasil

Septiembre de 2017 evidenció una serie de golpes contra los derechos de la comunidad LGBT en Brasil. ¿En qué se diferencia de la violencia usual a la comunidad LGBT? En particular, existe evidencia de que esa violencia es histórica. Para dar una idea, el Proyecto de Monitoreo de Muertes Trans (Trans Murder Monitoring Project) de la organización Trans Respect Versus Transphobia Worldwide en su informe de 2017 coloca a Brasil en el número uno entre 69 países de acuerdo a su número de homicidios contra la comunidad trans*. Esta clase de homicidios siguen una tendencia al alza, con homicidios anuales de 99, 103, 126, 104, 132, 113 y 136 de 2010 a 2016. No obstante, la naturaleza de la violencia que inició en septiembre de 2017 salió de la anonimidad y de la ilegalidad para posicionarse en la agresión directa y legítima.
Un primer ejemplo es el ataque físico a los sujetos disidentes sexuales que deviene de los tratamientos psiquiátricos de conversión sexual. La decisión del juez federal de Brasilia Waldemar Cláudio de Carvalho, el 21 de septiembre del 2017, abre la puerta a tratamientos psiquiátricos de conversión sexual y convierte a la violencia hacia la comunidad LGBT en un régimen público e institucional (Betim, 2017a).
Otro tipo de violencia se dirige hacia los artistas que con sus piezas invitan a pensar en temas como la diversidad sexual, la violencia machista y la pedofilia. El ejemplo más claro fue la clausura el 9 de septiembre de 2017 de El Museo Queer: Cartografía de la Diferencia en América Latina, la primera exhibición de arte queer en Brasil. La justificación fue que algunas de las obras de la exposición incumplían símbolos, creencias y personas, lo que no está en línea con la visión del mundo de Santander Cultural. Se propuso que: “Cuando el arte no es capaz de generar inclusión y reflexión positiva, pierde su propósito más grande, que es elevar la condición humana” (Ribeiro, 2017). El debate es entender a qué se referían con una “inclusión y reflexión positiva”.

¿Cómo explicar la violencia LGBT?

Las respuestas clásicas a la violencia LGBT siguen un paradigma de circulo virtuoso. Según Daron Acemoglu y James A. Robinson, un círculo virtuoso es un proceso potente de retroalimentación positiva que protege a las instituciones pluralistas frente a los intentos de socavarlas y pone en marcha fuerzas que conducen a una mayor inclusión (2012). El círculo virtuoso funciona por medio de varios mecanismos que permiten el triunfo de los países en materia LGBT: a) la lógica de las instituciones políticas pluralistas hace que la usurpación del poder por parte de un dictador, una facción del gobierno o incluso un presidente bienintencionado sea más difícil; b) las instituciones políticas inclusivas apoyan y son apoyadas por instituciones económicas inclusivas; y c) las instituciones políticas inclusivas permiten que florezcan medios de comunicación libres, que a menudo proporcionan información y movilizan a la oposición frente a las amenazas contra las instituciones inclusivas.
No obstante, esta narrativa falla en el caso de Brasil, pues los esfuerzos colectivos del movimiento LGBT no lograron revocar la resolución del juez Waldemar Cláudio de Carvalho ni se reabrió la exposición. Esto sorprende por el círculo virtuoso de protección de derechos humanos existente en Brasil y que en el caso de los derechos LGBT se reforzó desde finales de la década de 1990. ¿Será que la respuesta se debe buscar fuera del marco institucional?
Entre los intentos de cambio no institucionales, el más importante fue la movilización masiva del 21 de septiembre de 2017 en la Avenida Paulista, la principal vía de Sao Paulo, contra la ‘cura gay’. Según el profesor José Roberto Leme: “Es la primera vez que, fuera de la marcha gay, nos reunimos para hacer algo, las últimas marchas perdieron el foco y la gente muchas veces asiste por broma… aquí la población acogió una causa y está apoyando, todo porque un juez abre la posibilidad de la ‘cura gay’ y eso está mal” (Betim, 2017b). Los efectos fueron los mismos, no hubo cambios y la violencia continua.
Otras explicaciones estructurales ponen el énfasis en la existencia de dos movimientos en conflicto: el movimiento LGBT y el movimiento conservador. El primero con un mensaje de respeto y no violencia LGBT, mientras que el segundo es abiertamente homófobo. En Brasil la estructura organizativa del movimiento LGBT es heterogéneo y sin un grupo de movilización social particular, mientras que el movimiento conservador se puede identificar con un actor central. En el caso de Brasil, el movimiento conservador está bajo el liderazgo del Movimiento Brasil Libre. Este surge en 2014 y se vuelve famoso por sus manifestaciones contra el gobierno de Dilma Rousseff. En 2017, refuerza su objetivo de luchar contra expresiones no heteronormativas de diversidad y se presenta como opción política nacional en las elecciones (Sputnik, 2017).
La centralidad del movimiento conservador le permite coordinar sus acciones y movilizar gente durante mucho tiempo, pese a sus limitadas dimensiones. Además, su papel central en el juego político electoral les permite tener lugares privilegiados en la esfera del debate público. La presencia de este constante mensaje homofóbico coincide con los actos violentos. En cambio, el movimiento LGBT al tener tantas aristas e intereses difusos, pierde su mensaje y protagonismo, pese a las capacidades numéricas que demuestra en momentos coyunturales. Esto permite determinar que la fortaleza de la estructura institucional del movimiento conservador explica la violencia LGBT pues la debilidad organizativa del movimiento LGBT no puede presentarse al mismo nivel.
Ahora, si uno dirige la mirada al componente ideológico de ambos movimientos, se pueden encontrar nuevas dimensiones del problema ocultas a las visiones tradicionales. El componente ideológico del movimiento conservador apuesta por valores comunitarios y por formas no estatales de organización social. Por tanto, apelan a instituciones pre-estatales como la familia, la comunidad o las solidaridades gremiales. En este discurso el grupo conservador hace que lo LGBT se vea como una amenaza directa a las personas y a sus formas de organización colectiva. La clausura de El Museo Queer: Cartografía de la Diferencia en América Latina, entra en este punto pues se legitimó porque algunas de las obras de la exposición incumplían símbolos, creencias y personas. Se puede aseverar que el componente ideológico del movimiento conservador ayuda al aumento de la violencia a la comunidad LGBT porque genera actos de violencia y represión simbólicos que se replican en ataques materiales en otros contextos.
En cambio, el componente ideológico del movimiento LGBT es liberal. Esto hace referencia a las políticas y relaciones sociales que ponen al individuo en el centro y que luchan por ciertas reivindicaciones conocidas como los derechos humanos. Al mismo tiempo, creen que el Estado es el garante de los derechos. La desventaja de este mecanismo es que depende de un estado de derecho fuerte. Así, Brasil es el ejemplo donde esta dependencia al Estado vuelve a los avances en un proceso frágil. Para ejemplificar, la sentencia anterior parte de una interpretación de la libertad científica de los psicólogos para estudiar la (re)orientación sexual y es una muestra de contra-discurso efectivo para superar el frágil acercamiento legalista imperante.

El “homosexual” “normal” y/o “perverso” en Brasil

En este apartado se expondrá una respuesta a la violencia desde la teoría queer. Esta no aspira a tener la verdad, sino a matizar las explicaciones existentes. En este caso, las figuraciones ya sea “normal” o “perversa” del “homosexual” demarcarán las posibles interpretaciones de las acciones de la sociedad, incluida la discriminación y la violencia. La propuesta es que en Brasil existe una tercera narrativa, que se aleja de la dicotomía tradicional en la que el “homosexual” se presenta de manera rígida a nivel nacional como un ciudadano “normal” o como un ser “perverso”. Esta tercera narrativa es que, de acuerdo a la esfera espacial y la esfera social, se escogerán de manera estratégica algunas características de cada figuración del “homosexual” en función de su impacto en la opinión pública, de la disputa electoral presente y de la presión internacional.
Así, por ejemplo, se dirá que la “homosexualidad” es “normal” siempre y cuando el sujeto sea blanco, educado, rico, sano, masculino, católico, etc. Cualquier transgresión pondrá al sujeto en peligro de que se le considere un “homosexual perverso”. Por tanto, cuando se habla de un sujeto “homosexual” particular que tendrá una serie de transgresiones al modelo normalizado (blanco, educado, rico, sano, masculino, católico, etc.), se puede decir que es un “homosexual” “normal” y/o “perverso”.
Los límites “normal” y “perverso” son construcciones sociales que son afectadas por la heteronormatividad y la homonormatividad imperante en Brasil. Por heteronormatividad se deben entender a “las instituciones, estructuras de conocimiento y orientaciones prácticas que hacen parecer a la heterosexualidad no solo como coherente, sino también como privilegiado” (Berlant and Warner, 1998, 548). En cambio, homonormatividad se refiere a las “políticas que no disputan las suposiciones e instituciones heteronormativas; por tanto, las mantiene y las sostiene, mientras que promete la posibilidad de un sector gay desmovilizado y una cultura gay despolitizada y privada anclada en la vida doméstica y el consumo” (Duggan, 2003, 50).
Ahora, todos los sujetos que no se puedan considerar como “normales” o como “perversos”, serán los sujetos queer que nos interesan. A esta clase de sujetos, que viven en los espacios de agencia en las fronteras de la normalidad y de la perversidad, se les denotará como “homosexuales plurales” o como “homosexuales” “normales” y/o “perversos”. Esto quiere decir que es un sujeto que admite las dos lecturas: puede leerse como “normal” o como “perverso”, y no se restringe a una sola categoría. Por ejemplo, un hombre que ejerza la prostitución con hombres en comunidades donde el servicio sexual es illegal, será catalogado como “perverso” sin posibilidad de una lectura “normal”. En cambio, una mujer casada que tenga relaciones lésbicas con una “amiga íntima”, pero que mantenga una familia heterosexual clásica y lo haga en espacios íntimos, entonces sí se puede leer como “normal” o como “perversa”. La “normalidad” se mantiene en tanto mantiene la institución familiar y no lo hace en público; pero, también, como “perversa” dado que existe la posibilidad de poner en peligro la familia de la mujer si se da a conocer la relación y se vuelve pública o el esposo se queje.
Los ejemplos empíricos del apartado anterior ubican a lo afeminado en lo masculino (lo trans*), a la enfermedad mental (lo patológico), a la sexualidad explícita (lo inmoral) y a la sexualidad infantil (lo pedófilo) como posibles catalizadores de perversidad. Así, un “homosexual” es “normal” y/o “perverso” si puede leerse como representante (material o simbólico) de lo trans*, lo patológico, lo inmoral o lo pedófilo; sin importar si es verdad o no. Este “homosexual normal y/o perverso” corre el riesgo de ser censurado, perseguido o asesinado. Una sociedad que se concentre en modelos tradicionales de derechos humanos, lo único que hace es proteger visiones de “homosexualidad normal”, pero poco hace para los sujetos “homosexuales normales y/o perversos” ni “homosexuales perversos”.

Reflexiones

El caso de Brasil se replica en América Latina. Este marco conceptual da ciertos parámetros de qué falló con los procedimientos legales y políticos de lógicas lineales, donde solo se planteó caminar del “homosexual perverso” al “homosexual normal”. Se concentraron los esfuerzos en asegurar los derechos LGBT sin preocuparse de las causas de la discriminación y de la violencia; es decir, de cómo se construyó la “perversidad” y qué se entendía con “normalidad”. Se desconoció que la homofóbia tiene raíces tan profundas como la raza, la religión, la capacidad física y mental, el nivel socioeconómico y el nivel educativo. Esto volvió a los aparentes avances en materia LGBT en estados muy frágiles. Por tanto, el camino no es la plena adopción legal de derechos humanos, el camino es romper con los elementos sociales y culturales que sostienen la discriminación y la violencia.

Referencias

Acemoglu, Daron y James A. Robinson (2012). Por qué fracasan los países: Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Traducción de Marta García Madera. Bogotá: Ediciones Deusto.
Berlant, Lauren, and Michael Warner (1995). “What Does Queer Theory Teach us About X?” PMLA 110(3):343–349.
Betim, Felipe (2017a). “‘Cura gay’: o que de fato disse o juiz que causou uma onda de indignação.” El País. 20 de septiembre de 2017. Disponible en: https://brasil.elpais.com/brasil/2017/09/19/politica/1505853454_712122.html.
— (2017b). “Multidão protesta em São Paulo contra a ‘cura gay’: “Não somos doentes!”.” El País. 22 de septiembre de 2017. Disponible en: https://brasil.elpais.com/brasil/2017/09/23/politica/1506125381_227089.html.
Duggan, Lisa (2003). The Twilight of Equality? Neoliberalism, Cultural Politics, and the Attack on Democracy. Boston: Beacon Press.
Kosofsky Sedgwick, Eve (1993). Eve. Tendencies. Durham: Duke University Press.
Ribeiro, Milton (2017). “Santander fecha exposição de arte após pressão e hostilidades do MBL.” Sul21. 10 de septiembre de 2017. Disponible en: https://www.sul21.com.br/jornal/santander-fecha-exposicao-de-arte-apos-pressao-e-hostilidades-do-mbl/.
Salinas Hernández, Héctor Miguel (2016). Masculinidades e Identidades Gay: Tres estudios sobre violencia, mercado y sociabilidad gay en la Ciudad de México. Distrito Federal: Editorial Voces en Tinta.
Sputnik (2017). “Movimiento social que impulsó caída de Rousseff podría presentarse a elecciones de 2018.” Sputnik Mundo. 23 de agosto de 2017. Disponible en: https://mundo.sputniknews.com/americalatina/201708231071792388-brasil-libre-mbl/.
Transgender Europe (2017). “Trans Respect Versus Transphobia.” Disponible en: http://transrespect.org/wp-content/uploads/2017/11/TvT_TMM_TDoR2017_Tables_EN.pdf.
Weber, Cynthia (2016a). “Queer Intellectual Curiosity as International Relations Methods Developing Queer International Relations Theoretical and Methodological Frameworks.” International Studies Quarterly. Vol. 60. No. 1. 11-23.
— (2016b). Queer International Relations: Sovereignty, Sexuality and the Will to Knowledge. Oxford: Oxford University Press.
— (2014). “Queer International Relations: From Queer to Queer IR.” International Studies Review. Vol. 16, No. 4, 596-622.

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