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El cuádruple Ethos de Bolívar Echeverría

Carissa García

Año 0, No. 2, enero 2014

El pensamiento de Bolívar Echeverría, en Latinoamérica resulta pertinente para estudiar a la sociedad desde una óptica distinta a las desarrolladas en los países europeos. El trabajo de Bolívar Echeverría actualizar e interpreta conceptualizaciones de Karl Marx y la Teoría Crítica Martín Heidegger, principalmente, para hablar desde Latinoamérica.
Una de las aportaciones más valiosas es el cuádruple ethos, como una manera de analizar las contradicciones de la modernidad en distintos contextos sociales. Para entender la lógica de los ethe, los conceptos de valor y valor de uso, en un principio abordados por Karl Marx, sirven de introducción para abordar el análisis teórico de los cuatro ethe de Bolivar Echeverría.

Marx en Bolívar

Uno de los grandes autores que influyeron en Bolívar Echeverría fue Karl Marx. Partiendo de los conceptos marxistas, Bolívar Echeverría analiza la modernidad recreando nuevas categorías que incluyen las realidades latinoamericanas, en especial el valor y el valor de uso. En la modernidad hay una tendencia de priorizar el valor comparado con el valor de uso y ello es cuestionado por el autor ecuatoriano. Replantea esta jerarquía, a partir de la ruptura del diálogo predominante del capitalismo, el cuál apunta hacia un progreso, una línea histórica en la que el referente son los países europeos y Estados Unidos y los países se miden en cuanto a su cercanía o distanciamiento de los mismos. Bolívar Echeverría descarta esta idea y considera que hay distintas maneras de desarrollarse en la modernidad. Propone que no hay un desarrollo histórico único, sino que cada sociedad se desarrolla de acuerdo a su contexto.
De las mencionadas contradicciones del capitalismo, Bolívar Echeverría teoriza cuatro maneras de actuar en esta contradicción: cuatro ethe. Echeverría ser refiere al ethos como una “respuesta que prevalece en ante la necesidad de soportar el carácter insoportablemente contradictorio de su situación histórica específica”
La relevancia de esta propuesta, es el cambio de perspectiva de un eurocentrismo unilateral o de una visión de progreso que cataloga a los países en subdesarrollados o desarrollados, jerarquizándolos con la vara del primer mundo. La apertura de Bolívar Echeverría replantea esta idea, al considerar la presencia de distintas modernidades simultáneas, diferentes, cada sociedad vive la modernidad con estructuras distintas y no por ello son mejores o peores, simplemente son distintas.
“La importancia política de esta diferenciación de diversos ethe y, con ello, de diversas modernidades, reside en que países de la periferia tanto aparente como real no han de esperar la ´modernización´ ni apresurarse a correr tras ella para hacerse partícipes de los maravillosos aspectos de las relaciones capitalistas de producción.”

Cuádruple Ethos

Los cuatro ethe de la modernidad capitalista que Echeverría propone surgen de las combinaciones de dos variables en un cuadrante: permitir o negar la contradicción del capitalismo y considerar el valor de uso importante o no importante.
Hay que aclarar que el esquema es una especie de tipo ideal, que los modelos no se dan tal cual en la realidad. En las sociedades se dan una serie de combinaciones de los cuatro en los que habrá ocasiones en que predominen uno o dos.

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Ethos realista

El realismo como corriente artística que predomina en el siglo XIX y forma un vínculo entre la realidad y lo artístico, buscando plasmar la realidad tal cual es, representarla natural, por ello también se le conoce como naturalismo.
El realismo considera que la realidad es incuestionable y equilibrada, no hay que reformarla ya que el modelo es “perfecto”. Bolívar Echeverría opta por la terminología de los ethe, a partir de las corrientes artísticas. En el primer caso, el ethos realista llevará su nombre por su negación a los conflictos del capitalismo. Así como observamos el ocultamiento de los conflictos sociales en las pinturas, bajo la justificación de pretender ser un arte que “exprese la realidad tal cual es”, el ethos realista refiere a estas sociedades que no se interesan en las injusticias o disfunciones de la sociedad. Se prioriza el valor y la producción como primera motivación social. Este ethos es el que está más presente en las sociedades llamadas primermundistas.
Para Bolívar Echeverría, no hay contradicciones en este tipo de ethos, en cuanto a la acumulación del capital. Consideran que este modelo de vida es adecuado, es óptimo, conforma un camino hacia la civilización.
“A este ethos elemental lo podemos llamar realista por su carácter afirmativo no sólo de la eficacia y la bondad insuperables del mundo establecido o “realmente existente”, sino de la imposibilidad de un mundo alternativo.”
A este modelo quedan los discursos economicistas, que miden sus niveles de vida cuantitativamente según la movilidad del dinero, sin embargo la medida de una sociedad deseada es muy débil en el interior, porque aparenta estabilidad y armonía, pero en el fondo existen muchas tensiones, que pueden estallar en cualquier momento.

Ethos Romántico

La corriente artística romántica, surge como desencanto a la extrema racionalización. Los románticos afirmaban que el hombre había causado en el siglo XIX, grandes desastres. Consciente de ello, decide depositar la confianza en lo natural y es en lo que el arte decide exaltar su enfoque.
Implícitamente hay un desencanto de la irracionalidad del hombre, pero no es su tema central. Lo que los románticos enfatizan, es que la naturaleza es superior al hombre y es por ello que merece el respeto del hombre.
Bolívar Echeverría, en La modernidad de lo barroco, confirma con mayor detalle que el ethos romántico al igual que el realista, niega la contradicción del capitalismo, pero a diferencia del realista, sí considera el rescatar el valor de uso, el cual está presente en la naturaleza.
A pesar de que los ethe son modelos teóricos como tipos ideales, si pudiéramos enfocar en la historia del hombre un predominio de este tipo de respuestas al capitalismo, podemos pensar en el periodo bélico de las guerras mundiales. El concepto de revolución, sobretodo enfatizada en la Segunda Guerra Mundial, que buscaban un comienzo nuevo a partir del mismo capitalismo, fundamentándose en una “limpieza” de razas, dando como razón que la naturaleza tiene un tipo de hombre ideal y el mundo merece la supervivencia de los mejores, puede ser un buen ejemplo de ethos barroco.

Ethos Clásico

Artísticamente, la tragedia griega es un buen ejemplo para poder vincularse con la teoría de Echeverría. En la tragedia griega, los actores están conscientes de sus desventuras, sin embargo, no buscan solucionar la situación, se lamentan de ella y viven ese sufrimiento.
El ethos clásico sí se da cuenta que existe una contradicción ante el capitalismo, sin embargo, es incapaz de darle solución, entonces opta por lamentarse o solucionar pequeñas cosas.
A diferencia del ethos romántico, este ethos no es revolucionario, ni si quiera contempla que podría existir el mundo de otra opción, está inconforme con la contradicción del capitalismo, sin embargo, lo asume como tal. Dicha contradicción del capitalismo queda fuera del alcance del hombre, y pese a ese conflicto que el humano estará destinado a presenciar, hay una cierta pasividad, porque “nada puede cambiar la realidad”.
Un ejemplo de este tipo de ethos, se encuentra en la actitud política de la socialdemócrata alemana, quienes aceptaban las injusticias del capitalismo pero exhiben que sus opciones de cambio, son limitadas.

Ethos Barroco

El arte barroco comienza en dos momentos claves para el catolicismo, el primero fue con las colonias de los europeos hacia América Latina, quienes buscaban imponer sus ideas religiosas y el sincretismo del catolicismo con las religiones prehispánicas se disfrazó en el exceso de ornamentos en las iglesias, principalmente.
Paralelamente, con el inicio del protestantismo, la iglesia católica pierde seguidores y el barroco en esta época busca llamar la atención por el lado sensorial, no racional (porque a partir de lo racional, ya habían perdido seguidores que se cuestionaron aspectos de la iglesia y Lutero contestó preguntas que la iglesia católica no pudo resolver).
El arte barroco seducirá, entonces, por medio de la emoción. Una emoción reflejada en fiestas, juegos, en la vida cotidiana, encaminada hacia la alegría. Mostrará una amplia gama de experiencia sensorial, intensificará la interpretación de los sentimientos.
De manera similar, Bolívar Echeverría, habla del ethos barroco como una respuesta a la modernidad que acepta las contradicciones del capitalismo, pero su actitud no es pasiva ante ello; acepta que hay una imposibilidad de cambiar la realidad, pero a pesar de esta aceptación busca en lo imposible, lo posible. “Representa una actitud paradójica: sabiendo que el valor de uso está plenamente sometido a la dinámica propia de la ley del valor, y sabiendo que esa relación social no se puede surpimir/ superar sin más ni más, intenta, no obstante, vivir lo verdadero en el seno de lo falso.”
Para Bolívar, el ethos es barroco porque a partir de las contradicciones, recrea el panorama hacia dimensiones distintas. En sus palabras es una “aceptación de la vida hasta en la muerte” busca encontrar lo posible en lo imposible, recrear a partir de la realidad injusta, devastadora, recuperar el valor de uso con el fin de darle prioridad en medio de las injusticias.
De acuerdo a Stefan Gandler este ethos se vive en mayor presencia en América Latina. Así como Rembrandt Harmenszoon van Rijn, pintor francés (1606-1669) resalta la convivencia y la alegría en medio del caos, en La fiesta, Stefan Gandler ve el ethos barroco en las comunidades que ahorran todo el año para celebrar una fiesta (o incluso gastan más de lo que tienen) cuando las familias se encuentran en miserias o son pobres. Las fiestas patronales son un buen ejemplo de este ethos. Pueblos de escasos recursos, de infraestructura baja y con poco poder adquisitivo, como el caso del pueblo queretano de Jurica (el pueblo, más no la zona residencial), hacen colectas diarias durante un año, para la fiesta patronal, el 12 de diciembre, en donde festejan con bandas, comida y escenificaciones en donde invierten más de medio millón de pesos. Los sacerdotes se indignan al ver que todo ese dinero se “despilfarra” en fiesta, pudiendo invertirlo (según su perspectiva) en mejoras para la iglesia o (según el gobierno) en infraestructura del pueblo. Pero para los residentes del pueblo de Jurica, eso no contribuye a su felicidad, la felicidad y la gratificación de sus esfuerzos, está en gozar de buenas bandas y comer comida en abundancia y de calidad durante los cinco días que dura la fiesta patronal.

Conclusiones

Una de las grandes reinterpretaciones de la teoría clásica en América Latina, es la de Bolívar Echeverría. La lectura que Bolívar realiza de Marx, no sólo es acabada en contenido y manejo de información, sino que además la lleva a un grado superior en donde se puede interpretar la sociedad contemporánea, a partir de la teoría crítica.
Esta aportación es de completa trascendencia para romper la visión clásica de la modernidad, como un camino único a seguir, sin la contemplación de que no todas las sociedades pueden responder de igual manera al impacto industrial y a la sobreproducción y consumismo capitalistas.
Las aportaciones de Bolívar Echeverría abren un segundo canal en estas interpretaciones, pensar que las realidades contemporáneas en América Latina y en los países despectivamente considerados subdesarrollados, no son partícipes de un desfortunio o son jerárquicamente inferiores, la respuesta de Bolívar, reside en que estas sociedades viven realidades distintas y reaccionan a la modernidad de manera diferente y no por ello significan que tienen una realidad mala, sino es distinta. La distinción se da justamente porque toda sociedad tienen contexto distinto, tienen economías, intereses, e historia distinto y, Bolívar comparte la idea de Braudel, de presenciar la historia de larga duración. Las sociedades latinoamericanas tienen un trasfondo prehispánico que no pueden eliminar de la nada y que ese trasfondo los provoca reinterpretar el capitalismo de manera distinta. Entonces, resulta prudente la reflexión de Echeverría de considerar no sólo un camino de la modernidad, sino la posibilidad de presenciar modernidades múltiples.
La importancia de considerar la existencia de modernidades múltiples, es fundamental para dejar de adoptar modelos europeos y tratar de imitarlos en las sociedades malamente llamadas periféricas. Cada sociedad es distinta a las demás y ello no implica una escala superior o menor. El poder comprender a las sociedades bajo esta perspectiva abre canales a la reproducción social de manera autónoma, sin tener que seguir patrones que no son totalmente compatibles y que en ocasiones son perjudiciales, por ejemplo, el caso del neoliberalismo en México, proyecto que no produjo ningún beneficio económico, pero por implementarse en Estados Unidos a finales del siglo XX y bajo este pensamiento de idolatrar a Estados Unidos de América, se modificó el sistema económico trayendo grandes inconvenientes para el país.
Bolívar Echeverría es un autor que vale la pena rescatar y propagar, porque rompe con el pensamiento hegemónico y resalta la posibilidad de ver a las sociedades llamadas tercermundistas, desde otra perspectiva, que nos permite repensar los movimientos sociales, las reacciones de los ciudadanos y el futuro de las mismas sin el estigma de ser inferiores por sus incapacidades de alcanzar los modelos europeos en su distinta realidad.

Bibliografía

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