La filosofía de la liberación: surgimiento y actualidad. Una aproximación a partir de Enrique Dussel y Juan Carlos Scannone

La filosofía de la liberación: surgimiento y actualidad. Una aproximación a partir de Enrique Dussel y Juan Carlos Scannone

Oswaldo Gómez Castañeda

Año 5, No. 32, enero 2019

Panorama general

En el ámbito intelectual la llamada Filosofía de la liberación latinoamericana es el acontecimiento de mayor significación en la década de los setentas, concretamente surge en 1971 en Argentina, a partir de la toma de conciencia de la injusticia estructural que entonces oprimía a nuestro continente (Scannone, 2009). Algunos años atrás la situación política desmejoraba, los últimos años de la década de los 60´s fueron años convulsos tanto internacional, continental y nacionalmente; en Argentina la dictadura del general J. Carlos Onganía tenía cada vez mayor oposición entre los grupos populares (Dussel, 2017). En dichas condiciones la filosofía de la liberación se constituye como un movimiento, asumiendo dos dimensiones de primera importancia en cuanto a su labor, a saber: la opción teórica y ético-política por los pobres, articuladas en la praxis de liberación. En cuanto al esfuerzo y al empeño intelectual ha tenido la Filosofía de la Liberación prioridad en la primera mitad de la década de los 70´s (Cerruti, 2006).
El movimiento surge al calor de los regímenes opresores de las dictaduras militares de las décadas de los 60´s y principios de los 70´s; sus antecedentes teóricos principales y que ejercieron mayor incidencia en éste son: 1) La Teología de la liberación y su opción preferencial por los pobres, que reinterpretaba las sagradas escrituras a partir del contexto y situación concreta de nuestro continente latinoamericano en tanto oprimido, tomando como punto de partida la situación de miseria y pobreza de nuestros pueblos, y 2) la Teoría de la dependencia, que interpretaba la situación de subdesarrollo de nuestro continente no como un estadio atrasado del desarrollo capitalista, sino como efecto dialéctico del superdesarrollo de los países centrales, superdesarrollo generador de un capitalismo dependiente y periférico. En este sentido la liberación como el opuesto dialéctico de la opresión y la dependencia, sería la condición de posibilidad del desarrollo, pero no entendido éste en términos estrictamente económicos; la liberación, abordada por la teología y la filosofía, se la recomprendió como liberación humana integral (Scannone, 2009). Es la filosofía de la liberación una filosofía genuina que surgida en la situación concreta de opresión y dominación de nuestro continente, asume desde dentro todos sus problemas e inquietudes dando cuenta de ellos y comprometiéndose a fondo en la respuesta (Ardiles, 1973), se posiciona así como el fruto más representativo de la toma de conciencia de las problemáticas que aquejan a nuestro continente.

Enrique Dussel, hacia la forja de un pensamiento crítico de liberación

Es en el II Congreso Nacional de Filosofía Argentina realizado en la ciudad de Córdoba en el año de 1971 en donde se plantea por vez primera y a manera de alternativa la posibilidad de una filosofía crítica de la liberación, es Enrique Dussel quien en su ponencia titulada Metafísica del sujeto y liberación presenta la propuesta; en ésta se recoge la problemática abierta por Salazar Bondy y Leopoldo Zea en cuanto a la autenticidad de la filosofía en América Latina, siendo dicha ponencia el paso decisivo para la constitución de lo que se llamaría Filosofía de la liberación (Fornet-Betancourt, 1993). Valgan las anteriores anotaciones como punto de partida y antecedente, en cuanto a la imagen que presenta Dussel de la Filosofía de la liberación posteriormente en su ponencia titulada Filosofía de la liberación latinoamericana en Argentina. Irrupción de una nueva generación filosófica; este trabajo es una ponencia presentada en agosto de 1975 en el I Coloquio de Filosofía en Morelia, México. El trabajo aludido, es una de las interpretaciones de la filosofía de la liberación latinoamericana, es decir, es la imagen que uno de los miembros más representativos del movimiento de la filosofía de la liberación tiene de éste (Cerruti, 2006).
Si la ponencia presentada en 1971 en Córdoba fue el tránsito de la filosofía latinoamericana a la filosofía crítica de la liberación, la expuesta en 1975 en Morelia, es por una parte, el lanzamiento del movimiento Filosofía de la liberación al resto de América Latina (Scannone, 2009), movimiento que para la primera mitad de la década de los 70´s en Argentina era ya tal, que dado su carácter crítico y su opción ética-política por los pobres, dominados y oprimidos, sería merecedor de la persecución, el secuestro, la tortura y el asesinato (Dussel, 2015); pues la filosofía como crítica y la persecución política del filósofo están intrínsecamente unidas (Dussel, 1975). Al respecto nos dice Dussel:

Esta opción a costado que la mayoría de los que constituyen esta generación filosófica se hayan visto expulsados de las universidades argentinas, en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Salta, Río IV, San Juan, Mendoza, Comahue, La Plata, Bahía Blanca, etc. Este hecho histórico, el primero de tal magnitud…no podrá dejar de tener consecuencias en el futuro del pensar latinoamericano… (Dussel, 1975: 53-54).

Por otra parte la ponencia de 1975 es quizá la primera síntesis programática –si cabe la expresión- del movimiento de la Filosofía de la liberación, muestra dicho texto las líneas generales a seguir en el pensamiento crítico liberador latinoamericano y las principales tesis sustentadas por la “generación” que lo cultiva. Antes de entrar a enunciar las tesis vertebrales del movimiento Dussel muestra un esquema histórico de la filosofía en Argentina en tres momentos, a saber: 1) El momento óntico liberal de la filosofía Argentina 2) El momento ontológico, y 3) El momento meta-físico de la liberación, en donde hace aparición la “nueva generación filosófica” (Cerruti, 2006). Esta irrupción supone la superación de los momentos anteriores en tanto preparatorios; y estaría latente en la ponencia la superación de toda la tradición filosófica mundial por dicha “generación” (Cerruti, 2006).
Los primeros dos momentos del pensar filosófico argentino estarían inscritos al sistema vigente como totalidad dominadora-opresora, pues el primer momento, el óntico liberal lo representa un pensar atado a los entes como cosas industrializables (Cerruti, 2006), no se logra en este primer momento óntico-moderno superar la subjetividad europea, se permanece en la diferencia, a su vez, el segundo momento, el ontológico, puede ubicarse en dos pensadores, a saber: Carlos Astrada y Nimio de Anquín, quienes levantan sus ojos al ser para criticar desde él al ente (Cerruti,2006) para Dussel la crítica ontológica realizada por dichos autores es todavía abstracta, universal. La ontología se cierra al fin como sistema y no se vislumbra una praxis asistemática, más que ontológica, que pueda abrir una brecha de un nuevo orden más justo (Dussel, 1975) dicha crítica filosófica no toca la realidad, queda anclada a un nivel abstracto y universal; si el primer momento permanece en la diferencia este segundo momento permanecerá en la identidad. El tercer momento en el cual “irrumpe la nueva generación filosófica” es el momento meta-físico, este momento supone un corte a nivel de la consideración del ser, un corte que Dussel ha llamado desde un punto de vista metodológico, ruptura ontológica y desde un punto de vista sistemático distinción meta-física (Cerruti, 2006). Este momento supone un ir más allá de la ontología, más allá del horizonte cotidiano de comprensión del mundo. Así lo expresa Dussel:

Se trata de ir más allá del ser como comprensión, como sistema, como fundamento del mundo, del horizonte del sentido. Este ir más allá es expresado en la partícula meta- de meta-física (Dussel, 1975: 54).

Más allá de la razón, del ser, de la Totalidad, se encuentra el ámbito, primeramente ético-político, de la Exterioridad (Dussel, 1975). La apertura a la exterioridad supone la aceptación de la Alteridad, es decir del Otro como el Otro pobre que no ha sido subsumido en la Totalidad. Es para Dussel, desde su interpretación, la categoría de Exterioridad la más importante de la filosofía de la liberación, pues es ésta la condición de posibilidad de comenzar un discurso filosófico desde la periferia, desde los oprimidos; a partir de este nuevo punto de partida, la periferia, los oprimidos, se estaría construyendo un nuevo discurso en la historia de la filosofía mundial. La tarea de esta Filosofía de la liberación sería redefinir todas las categorías en función de la exterioridad alterativa a todo sistema posible (Cerruti, 2006).

Juan Carlos Scannone, a treinta años de la irrupción interpelante de la “Filosofía de la liberación”.

El articulo a revisar de Scannone lleva como título el siguiente: La filosofía de la liberación: historia, características, vigencia actual, en nota a pie de página aclara nuestro autor que dicho texto es un retomar, resumir, completar y actualizar su trabajo titulado: La filosofía de la liberación: historia, actualidad y proyecciones a futuro, mismo que formó parte de un compilado de textos presentados en el I Congreso de Filosofía Política Y crítica de la Cultura celebrado en el año 2006 en Asunción, Paraguay. Estos señalamientos son sintomáticos en cuanto a la labor de los cultores de lo que a partir de 1971 se ha denominado Filosofía de la liberación. Ambos títulos y el programa que pretenden cumplir, dan cuenta en primer término de la vitalidad del discurso filosófico de la Filosofía de la Liberación, presentar la génesis histórica y las características de ésta a más de tres décadas de su lanzamiento supone mínimamente la continuidad teórica de la propuesta de esta corriente de pensamiento; por otro lado, mostrar la vigencia actual de la Filosofía de la liberación implica que ésta se encuentre intrínsecamente articulada y encuentre su sentido más profundo en una realidad que exige la adecuación a la nueva situación a todo pensamiento que pretenda entender el devenir histórico y sus cambios, así como a toda practica –y más aún la liberadora- que quiera incidir efectivamente en la realidad. Scannone señala:

Para la filosofía de la liberación la praxis de liberación es el “acto primero”, punto de partida y lugar hermenéutico de una reflexión humana radical…Se trata de un nuevo modo de reflexión filosófica concreta…enraizada en la praxis liberadora, como contribución teórica a la misma (Scannone, 2009: 61).

Aun cuando el movimiento no se ha desarrollado de manera homogénea -de ser así, habría un contrasentido en cuanto a la propia idiosincrasia de aquel y su capacidad para pensar desde la propia realidad- las diversas vertientes que han surgido a partir de 1971 en el propio seno de la filosofía de la liberación, -clasificadas por Cerruti, clasificación que toma Scannone para exponer la imagen que del movimiento tiene en la actualidad- dividida de la siguiente manera: 1) Filosofía ontologista, 2) Filosofía Analéctica, 3) Visión Historicista y 4) Problematización de la filosofía, pone de manifiesto la riqueza del discurso filosófico de liberación; después de treinta años los firmantes del Manifiesto del 73 se reunieron en el 2003, en Río Cuarto, para un dialogo renovado, que a pesar de las confrontaciones de las distintas vertientes (Scannone, 2009) se confirmaron como puntos vertebrales de la filosofía de la liberación los siguientes:

…1) la vigencia y actualidad de ese movimiento, 2) el acuerdo en cuestiones metodológicas y temáticas fundamentales…3) una crítica filosófica renovada a la situación agravada de los pobres del mundo… así como a la ideología y practicas neoliberales; 4) la contribución teórica a nuevas alternativas viables de liberación, en especial en referencia a una nueva globalización (Scannone, 2009: 63).

Los puntos señalados son especialmente importantes pues sugieren lo que llamaría “unidad de criterio” entre los firmantes del Manifiesto de 2003, lo cual supone el trabajo conjunto ante los desafíos de la nueva situación de globalización y exclusión, y el acuerdo “mínimo” de posicionamiento ante los mismos desde la opción ético-política por el Orto. En este sentido, hoy se hace más necesaria la filosofía de la liberación, pues la situación actual –globalización y exclusión- se muestra como más injusta y como creadora de más víctimas aún que la explotación, y no solamente es más apremiante, sino que es más vigente que en los años en los que surgiera. En relación a lo anterior Scannone hace notar:

…su opción teórica y ético-política, por los pobres [el Otro] se concretiza hoy en una opción por los excluidos, sean pueblos, grupos sociales o personas. Estos representan… la mayoría del mundo global y de América Latina (Scannone, 2009: 59).

Parece entonces que tal como señala Scannone la filosofía de la liberación es, y seguirá siendo un discurso teórico y ético-político de renovada vitalidad en tanto esté presente la necesidad de pensar una realidad que no permite el desarrollo integral de los pueblos, y principalmente de los pueblos periféricos; parece indudable que la liberación humana integral –de todo el hombre y de todo hombre y mujer, sobre todo de los pobres, oprimidos y excluidos- se ha convertido hoy en más necesaria y urgente que hace treinta años: la liberación como tema de reflexión, como actitud existencial y política y como práctica histórica, aun teórica, inclusive filosófica (Scannone, 2009).

Algunas conclusiones. El camino es largo

La filosofía de la liberación más allá de ser un pensamiento que se cierre sobre sí mismo o peor, que permanezca en el nivel de lo meramente teórico o de los bellos discursos, pensando lo pensado, es decir, -y paradójicamente- pensamiento que no piensa, es una herramienta, -como de hecho pensamos que es la filosofía sin más- o un medio para interpelar el orden de cosas vigente partiendo de más allá del horizonte de este, partiendo de la realidad más real, el pobre, la periferia oprimida, el sin sentido bárbaro. Parece que es posible filosofar en la periferia, en naciones subdesarrolladas y dependientes, en culturas dominadas y coloniales, en una formación social periférica, desde las clases explotadas y populares, sólo si no se imita el discurso de la filosofía del centro, sólo si se descubre otro discurso (Dussel, 2011). Pues cuando nos volvemos a la realidad, como exterioridad, por el solo hecho de ser una realidad histórica nueva, la filosofía que de ella se desprende, si es auténtica, no podrá menos que ser igualmente nueva (Dussel, 2011), estamos ante un acontecimiento de significación mundial, la filosofía de la liberación en tanto opción por los excluidos y oprimidos abre la posibilidad de una praxis teórica, ético-política capaz de subvertir el orden de cosas vigente.

Bibliografía citada

Ardiles, O (1973). Bases para una destrucción de la historia de la filosofía en la América indo-ibérica; en Hacia una filosofía de la liberación latinoamericana. Argentina. Bonum.
Cerruti, H. (2006). Filosofía de la liberación latinoamericana. México: FCE.
Dussel, E, (1973). América Latina: dependencia y liberación. Argentina: Fernando García Cambeiro.
Dussel, E. (1975). La filosofía de la liberación en argentina. Irrupción de una nueva generación. I Coloquio Nacional de Filosofía en Morelia, México, 49-56.
Dussel, E. (2011). Filosofía de la liberación. México: FCE
Dussel, E. (2015). Filosofías del sur. México: Akal.
Dussel, E. (2017). En búsqueda del sentido. México: Colofón.
Fornet-Betancourt, R. (1993). Incidencia de la teología de la liberación en la filosofía latinoamericana, en http://www.ensayistas.org/critica/liberacion/varios/fornet.htm
Scannone, J (2009). La filosofía de la liberación: historia, características, vigencia actual. Teología y vida, 59-73.

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Publicado el:enero 1, 2019admin
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