año 0 no 2

Clase pueblo. Subjetivación política y grupos subalternos

Aldo Fabián Hernández Solís

Año 0, No. 2, enero 2014

El concepto de “pueblo” se pierde en la polisemia, en el lugar común de su uso en la política y en la poca claridad que acarrea. En las páginas que siguen se encuentra, una reflexión sobre el concepto “pueblo” desde la subjetividad política que se nutre de algunos planteamientos de Ernesto Laclau, Jacques Rancière y Enrique Dussel; y la propuesta conceptual de “clase pueblo”. La idea de pensar al “pueblo” en clave clasista no es nueva, sin embargo, ha sido relegada de la academia en los últimos tiempos, este trabajo la recupera y la teoriza. “Clase pueblo” se propone ser un concepto que ayude a leer los procesos de irrupción política de los grupos subalternos que se viven en múltiples y diversos lugares de México y América Latina.
La noción de “pueblo” que quiero rescatar se puede ejemplificar con la pieza pictórica “La libertad guiando al pueblo” de Eugéne Delacroix. En este cuadro del romanticismo el personaje principal es el “pueblo”, sin embargo, la forma en la que esta representado es muy característica. En él se aprecia una escena de lucha, una barricada, la libertad (en forma de mujer) y el pueblo armado, desbordado, caminando hacia adelante, por encima de cuerpos de combatientes caídos. Dejando al espectador la alternativa de unirse o de ser arrollado por ese “pueblo”. Aquí, el “pueblo” aparece como sujeto de la historia en su lucha política. Es la señora Libertad la que le da al “pueblo” la capacidad de ser sujeto histórico.
Dejando de lado los límites de una analogía gráfica, esta imagen permite ejemplificar una visión de “pueblo” como sujeto político en lucha, como sujeto histórico, diferenciándose de otras posibles miradas que ven al “pueblo” como sustancia, como el número de personas que comparten una situación (los pobres) o un lugar en una estructura.
“Pueblo” es un sujeto político e histórico. Entendiendo por política la forma en que sujetos colectivos inciden en el ahora y en el futuro. Pero “pueblo” se diferencia de otros sujetos políticos ya que es uno opuesto al poder y antagónico a una dominación. Ya sea: “la parte de los sin parte”, el “bloque histórico de las clases subalternas” o una “cadena de equivalencia, fruto de demandas insatisfechas”, el rasgo característico del “pueblo” es mostrar una oposición al estado de cosas, al poder y a las clases dominantes.
Por tanto, el antagonismo es parte central de la definición de “pueblo” ya que es el ámbito de experiencia por el que se constituye. Esto hace del antagonismo un proceso de subjetivación política. El carácter antagonista del sujeto “pueblo” no implica la superación de la dominación o un actuar autónomo por parte de los sujetos. La experiencia antagonista del “pueblo”, parte de reconocer el origen subalterno o dominado de él. El carácter antagónico del “pueblo” es con respecto al poder y con las clases dominantes, de ahí que su origen sea el de la dominación y su experiencia subalterna.
El “pueblo” no tiene una existencia permanente, no es algo preexistente a la acción política, como señala Dussel, el “pueblo” antes de su lucha “es una cosa a disposición de los poderosos”. El “pueblo”, parafraseando a E.P. Thompson, no es, va siendo y está presente en su misma construcción. El “pueblo” se establece a partir de oposiciones, la frontera antagónica que separa cadenas equivalenciales (como señala Laclau), el desacuerdo sobre el reparto de lo sensible (según Rancière) y la lucha contra una dominación a favor de la voluntad de la vida (de acuerdo a Dussel), dan cuenta de la primacía del antagonismo en la conformación del “pueblo”.
“Pueblo” es un sujeto político contingente que se conforma en el fragor de la historia. Sin embargo, y aquí recupero a Laclau, “pueblo” es también articulación, conformación de un bloque histórico de los de abajo. Esto es fundamental, ya que no hay un sujeto “pueblo” pre-existente. El ámbito del “pueblo” son los subalternos y grupos críticos de la sociedad (recuperando a Dussel). La articulación necesaria para conformar al “pueblo” da cuenta de la heterogeneidad y complejidad social. El mundo subalterno, lugar de conformación del “pueblo”, es un espacio abigarrado por trayectorias diversas, múltiples experiencias de lucha y distintos tipos de dominación. La unidad del mundo subalterno no es automática, ni natural, al contrario, pasa por procesos de articulación por medio de una lucha hegemónica.
La articulación como proceso en que aparece el “pueblo” está presente en la reflexión de Laclau quien señala, como momento de conformación del “pueblo”, la condensación de una cadena de equivalencia por medio de un significante vacío, y en Dussel quien observa al pueblo como la conformación de un “bloque social de los subalternos” a partir de un “hegemon analógico”. “Pueblo” se construye a partir de la unión que se da en los grupos y sectores subalternos (o insatisfechos en términos de Laclau) de una sociedad. Articulación como unión, como conformación de un sujeto que no existe como algo natural y cuya unidad no está inscrita en el destino, será una característica del “pueblo”. Esta contingencia y necesidad de articulación, centra la atención en el proceso de construcción del “pueblo”, en el hacer “pueblo” a partir de la unión. El “pueblo” no es, se hace.
“Pueblo” como sujeto producto de una articulación de las clases, sectores y grupos subalternos junto con sectores críticos, implica un paso hacia la superación de la dominación cuyas características son, de acuerdo a Gramsci, desunión, estar disgregados y sufrir la iniciativa de las clases dominantes. “Pueblo” es la constitución de un sujeto histórico, son los mismos sujetos dominados en su irrupción política.
Esta característica del “pueblo” indica otra que se relaciona con el ámbito de lucha en el que participa. Lejos de las demandas específicas de los movimientos sociales, el “pueblo” disputa el poder y la dominación. Su mirada, al ser producto de una articulación amplia del campo subalterno, es el cambio de régimen y no demandas puntuales. Las demandas del “pueblo” son amplias y de una radicalidad suficiente para unir a las diversas demandas particulares de sectores y grupos subalternos, lo que implica una reconfiguración de dichas demandas en una más amplia, como Laclau y Dussel lo sugieren. Con esto no se niega una relación entre los movimientos sociales y el “pueblo”, al contrario, generalmente los movimientos son la punta de lanza del “pueblo”, los primeros indicios de una articulación de los de abajo.
“Pueblo” como sujeto producto de una articulación de grupos y sectores subalternos antagónicos al poder y a las clases dominantes, queda corto en su significante. La visión que estoy planteado de “pueblo” se acerca a un funcionamiento de clase, por lo que planteo el concepto de “clase pueblo”. Esta idea (la de “pueblo” como clase) ha sido utilizada por alguna historiografía marxista, incluido el propio Marx y por otros pensadores. El concepto de “clases populares” está en sintonía con lo que propongo. Creo que si bien la idea de entender al “pueblo” como clase ya está presente en muchos trabajos, no ha sido teorizada con amplitud y en los últimos tiempos ha sido relegada del ámbito académico.
Antes de establecer el concepto de “clase pueblo” es preciso plantear la noción de clase a utilizar, que es entenderla como relación y proceso. El concepto de clase social es eminentemente marxista. En la obra de Marx el concepto de clase aparece de dos formas que han dado pie a dos lecturas distintas de clase. Una, en la que las clases son producto de un modo de producción particular y se establecen a partir del lugar que se ocupa dentro del proceso productivo y a la que le corresponde cierta conciencia. Otra, socio-histórica, que establece a las clases sociales como la relación entre productores y apropiadores y las considera como sujetos históricos a partir de la lucha de clases.
Marx percibió la complejidad que contiene el concepto de clase, tanto así, que llegó a pensar dos momentos de su conformación. En “El 18 brumario de Luis Bonaparte” al referirse a los campesinos parcelarios de Francia, durante la coyuntura revolucionaria, señala que se comportaron, a causa de condiciones específicas de Francia en esos años, no como clase, a pesar de serlo. De ahí que Marx haga el planteamiento de que si bien representan una “clase en sí”, (una clase social a nivel económico), a nivel político no lo fueron, ya que no habían adquirido una organización y conciencia de sus intereses, no son, aún, una “clase-para sí”. Lo que trae a cuenta una visión de la clase como sujeto-histórico en donde la lucha política fruto de relaciones de dominación, es la parte central.
Estos postulados de Marx abrieron vetas de análisis, para el estudio económico, sociológico e histórico. La teoría de las clases sociales siguió dentro del marxismo un itinerario amplio y diverso, en donde se pueden encontrar por lo menos dos maneras de concebirlas: 1) clase como lugar en la estructura (estilo geológico) y 2) clase como relación y proceso. Cada una de estas opciones acarrea una serie de consecuencias en el campo teórico y también en el proyecto político.
Este trabajo recupera una noción de clase como relación y como proceso. De raíz marxista, esta visión fue desarrollada por E.P. Thompson a lo largo de sus trabajos, y retomada por Ellen Meikins Wood, entre otros pensadores.
En oposición a definiciones estructuralistas y mecanicistas, Thompson propone una visión del concepto de clase como proceso y como relación, donde la clase está presente en su propia construcción. En palabras de Thompson “la clase la definen los hombres mientras viven su propia historia y, al fin y al cabo, esta es su única definición.”
A lo largo de su obra, Thompson debate temas centrales en torno al concepto de clase, a la par del trabajo histórico, formula ideas y reflexiona sobre conceptos y teorías. Se encuentra en su obra una visión de clase que si bien no niega el aspecto material que permite su formación presta mayor atención al proceso en que se construye. En su concepción de clase aspectos como el entramado cultural y la lucha misma adquieren relevancia, junto con las tradiciones y las leyes.
El concepto de “experiencia” que Thompson define como “dialogo entre el ser y la conciencia social”, funciona como la liga entre las condiciones materiales y los procesos de conciencia y de construcción de sujetos. Esta experiencia implica toda la complejidad que hay detrás de los sujetos, su pasado, tradiciones, sus esperanzas y las diversas situaciones que se les presentan (las condiciones materiales de dominación y explotación).
La clase es también un proceso de unión y articulación de sujetos y sectores diversos, y la creación de una identidad a partir una “experiencia” común. Punto a destacar, la clase actúa a favor de sus intereses y en oposición (antagonismo) a clases opuestas a la suya, a intereses contrapuestos a los suyos.
La clase, por lo tanto, se forma como proceso en el que ella está presente, pero además, implica relaciones desde tres ámbitos: 1) en relación a la experiencia de explotación y dominación, 2) en relación externa como antagonismo o lucha de clases y 3) relación interna como articulación y unión.
Como se puede notar, hay puntos de encuentro entre lo que hemos escrito sobre “pueblo” y la noción de clase como proceso y relación. En primer lugar, tanto “pueblo” como clase son sujetos históricos, también, los dos se constituyen a partir de procesos, en tercer lugar implican relaciones con otras clases y en lo interno (antagonismo y articulación según el caso); y, por último, los dos tienen una matriz objetiva social, en el caso de la clase obrera y del “pueblo” se estructuran a partir del ámbito de experiencia de la subalternidad. Es por eso que propongo hablar de “clase pueblo” cuando se piense en el “pueblo” como sujeto histórico- político antagónico a una dominación.
El concepto de “clase pueblo” ayuda a diferenciar al “pueblo” como sujeto histórico contrario a una dominación, de otros de los múltiples significados de “pueblo”. “Clase pueblo”, además, permite centrar la mirada de análisis en los procesos de dominación clasista que se dan en la sociedad.
“Clase pueblo” da cuenta de la profunda heterogeneidad del mundo social que hoy no puede reducirse a un sujeto colectivo pre-determinado. Se puede decir que la conveniencia y actualidad de un concepto como “clase pueblo” radica en la pérdida de centralidad de la clase obrera como sujeto histórico. “Clase pueblo” es producto de una articulación de sujetos, grupos y otros sectores, que comparten una experiencia de dominación o la crítica a dicha dominación.
A diferencia de ciudadanía, sociedad civil y los movimientos sociales, “clase pueblo” permite pensar la política como lucha y emancipación. “Clase pueblo” disputa una dominación particular, sus demandas no serán específicas de un sector, (aunque las contenga), sino será una demanda por el cambio de régimen. Será una demanda que se aleja de reclamos y demandas puntuales, para centrarse en la disputa del poder político y la transformación social.
“Clase pueblo” contiene un potencial político ya que lleva intrínsecamente una estrategia. Como ya se explicó, “clase pueblo” es un sujeto producto de la unidad por medio de una articulación de las clases, sectores y grupos subalternos junto con sectores críticos de la sociedad. Esto lleva a una estrategia política que pasa por la organización y la unidad de los propios subalternos. Hay una política en la teoría. En el caso de “clase pueblo” existe una estrategia política alejada de vanguardismos y del dar por hecho su existencia. La “clase pueblo” se construye y los sujetos están presentes en su construcción (es auto-organización y auto-emancipación). La estrategia política se vuelve disputa contra-hegemónica. La liberación parte de los propios sujetos dominados, con su tradición, sus experiencias, su cultura, toda ella reconfigurada en pos de la emancipación.
Señala Rancière que una característica de la democracia liberal es la desaparición del “pueblo” (posdemocracia). En la academia esta desaparición también ha ocurrido, el debate de los sujetos dio paso al de la acción colectiva y “pueblo” fue cediendo terreno a conceptos como los de “ciudadanía”, “opinión pública” y “sociedad civil”, (en su sentido liberal no gramsciano). Por otra parte, la reflexión sobre la política y lo social fue desprovista de nociones como dominación, clases y emancipación; el antagonismo dio paso al consenso; la disputa política dio paso a demandas específicas impulsadas por movimientos sociales.
El “pueblo” quedó relegado de la reflexión política, aparecía principalmente como lugar común del discurso político, donde se le podía mencionar con engaños y demagogia, sin hacer mención a su potencialidad de hacer historia ni a su contenido social.
El regreso del “pueblo” como sujeto histórico-político, (como “clase pueblo”), en la academia, presente en el pensamiento de Laclau, Dussel y Rancière, va acompañado de una recuperación de la política como disputa y de lo social como dominación. La “clase pueblo” podría ser ese fantasma que en el siglo XIX recorría Europa y hoy aparece con fuerza en nuestra América Latina. Como suele suceder, el pensamiento social va un paso atrás de la realidad, creo que no es casual el regreso de un pensamiento sobre el “pueblo” en nuestros días. La actualidad latinoamericana es un ejemplo de irrupción política de grupos subalternos en contra de una dominación. La heterogeneidad social, la articulación compleja de sectores y grupos, así como, la ambigüedad en demandas y proyectos, hace necesario un pensamiento político creativo, alejado de los cánones liberales que dé cuenta de estos procesos. Es en este contexto donde el concepto “clase pueblo” tiene su potencial explicativo.
A modo de síntesis y cierre, señalo las características y aspectos centrales que contiene el concepto de “clase pueblo”:
1) La “clase pueblo” es un sujeto histórico-político.
2) No es un sujeto preexistente, se construye como proceso y en la lucha.
3) Su construcción parte de los subalternos y los sectores críticos a una dominación.
4) Es un sujeto antagonista a la dominación y a las clases dominantes.
5) Es el sujeto de la emancipación, que es auto-emancipación de los subalternos.
6) Contiene una relación en lo interno como articulación de clases, grupos y sectores; y en lo externo como lucha.
7) Se construye a partir de un proceso en donde la “clase pueblo” aparece con sus raíces históricas y su memoria, no hay tabla rasa con el pasado, este se direcciona a favor de la emancipación.
8) Su mirada está puesta en el cambio de régimen, no en demandas aisladas y puntuales.

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