8

Pueblo en la obra de Dussel

Aldo Fabián Hernández Solís

Año 1, No. 8, enero 2015

El pueblo, antes de su lucha,
es ignorado, no existe, es una cosa
a disposición de los poderosos.
Enrique Dussel

El concepto “pueblo” en la obra de Enrique Dussel

El concepto de “pueblo” en la obra de Dussel, es un concepto pivote que liga las concepciones políticas y filosóficas del autor. Esto es, su comprensión permite adentrarse en aspectos centrales de su aportación filosófica. Esta centralidad del concepto de “pueblo” en su obra se observa en que desde los años sesentas Dussel ha reflexionado sobre el tema.
Enrique Dussel ha desarrollado el concepto de “pueblo” fundamentalmente, como categoría política que engloba a los diversos sectores, clases y grupos dominados en lucha. Señala que la ambigüedad del concepto “pueblo” no es producto de una deficiencia explicativa o de un error, sino tiene que ver con la complejidad del fenómeno que engloba.
Para comprender cabalmente la visión de Dussel de “pueblo” es necesario contextualizarla dentro de un marco teórico y reflexivo más amplio. Desde sus planteamientos en torno al poder, a la política y lo político; y desde su crítica a la fetichización del poder. Aspectos centrales de su pensamiento político sin los cuales no se podría entender correctamente su idea de “pueblo” ni la radicalidad de sus planteamientos.
En el pensamiento de Dussel, la política se liga al poder, se habla de poder político. Dussel recupera una visión del poder como potencia, como voluntad de vivir y como fuerza (1). La vida es la determinación material del poder político. La política es, en primer lugar, de acuerdo con Dussel, la que organiza y promueve la reproducción, producción y aumento de la vida de los miembros de una comunidad política, desde lo público. Este poder político emana y pertenece en su totalidad al “pueblo” (como comunidad política). Este poder del “pueblo”, (poder político), Dussel lo denomina potentia.
En este desarrollo reflexivo se puede observar la idea clásica de la Ilustración en la que el sujeto soberano de un Estado es el “pueblo”. Dussel recupera, así, uno de los significados clásicos de “pueblo”, como el sujeto soberano de donde emana y radica el poder (2).
Dussel plantea, a continuación, que la potentia es poder en-sí, es poder como fundamento. Por lo que necesita desdoblarse en poder fuera de-sí. La potentia debe de dar paso al poder organizado, a la potestas, que es la institucionalización del poder. El desdoblamiento de la potentia en la potestas, abre un campo de posibilidades que van de la fetichización del poder, que es la corrupción de él, a la política como servicio a la comunidad. En palabras de Dussel: “la política será la larga aventura del uso debido (o corrompido) de la potestas.”(3)
El poder del “pueblo”, la potentia, es un poder como fundamento, no empírico y existe todo el tiempo debajo de la potesta. Por lo tanto, todo ejercicio del poder es institucional. La potestas será la institucionalización de la comunidad, la construcción de mediaciones para el ejercicio del poder. Una vez institucionalizada la potestas da inicio el ejercicio delegado del poder a través de los representantes (4).
Esta idea supone la imposibilidad de la comunidad política (“pueblo”) de actuar en democracia directa permanentemente. La diferenciación social como mecanismo de lograr objetivos complejos se convierte en la causa de la delegación del poder por medio de los legítimos representantes (5).
El desdoblamiento de la potentia en potestas y la subsecuente delegación del poder político implican riesgos. Ya que puede ocurrir la separación de la potentia de la potestas, esto es, la fetichización del poder político que es una absolutización de la voluntad del representante, la potestas cuyo fundamento es el poder del “pueblo” se convierte en el ser del poder político (6).
La fetichización del poder político es dominación del “pueblo”. Ya que las demandas y reivindicaciones del “pueblo” no pueden ser satisfechas porqué el poder aparece separado del “pueblo”, como algo externo, que en el mejor de los casos busca servirlo desde afuera y desde arriba y, comúnmente, busca servirse de él.
El orden político es imperfecto. La perfección se vuelve imposible (7). No hay un acabamiento de la sociedad, cada orden es contingente y puede ser evitado o transformado. El fracaso del orden político, sus límites y sus carencias, son observados a partir de los sujetos producto de sus imperfecciones, las víctimas.
Dussel propone una crítica al orden político a partir de los movimientos de las víctimas, las disputas de las clases subalternas. En esta crítica al orden vigente es donde aparece en toda su riqueza su noción de “pueblo”, que se aleja de “pueblo” como la comunidad política soberana para abarcar cuestiones de dominación, de conciencia y de antagonismo. Es el paso de “pueblo” como la comunidad política a “pueblo” como sujeto histórico.
El primer punto con respecto a la noción de “pueblo” es ver a la sociedad no como algo homogéneo, sino, como un espacio donde encontramos diferenciación y desigualdad. En donde hay un sector de ella que no ha satisfecho sus demandas. Por demandas, Enrique Dussel entiende la insatisfacción de las necesidades (8).
Estas reivindicaciones múltiples pueden llegar a unirse a partir de la integración de demandas de otros movimientos en el propio. A través, de “mutua información, dialogo, traducción de sus propuestas y por praxis militante compartida” (9), por medio de las cuales se va constituyendo un hegemon analógico. Este hegemon analógico incorpora todas las reivindicaciones. Como ejemplo, Dussel señala que en el proceso de independencia de América Latina en 1810 la “libertad” funcionó como la demanda principal y unificante del bloque patriótico.
Dussel señala que hace falta una categoría que dé cuenta de estos procesos de unificación de movimientos, clases y sectores en su lucha política. Es aquí, donde “pueblo” aparece para funcionar como la categoría política que engloba estos procesos de unificación de las víctimas. Esta visión de “pueblo” la retoma de un fragmento del célebre discurso de Fidel Castro “La historia me absolverá” (10) en donde, el líder de la Revolución Cubana, expresa a que se refiere cuando habla de “pueblo”:

Entendemos por pueblo, cuando hablamos de lucha, a la gran masa irredenta […], la que ansía grandes y sabias transformaciones de todos los órdenes y está dispuesta a lograrlo, cuando crea en algo y en alguien sobre todo cuando crea suficientemente en sí misma. Nosotros llamamos pueblo, sí de lucha se trata, a los… (11)

La cita continua señalando a varios grupos sociales de Cuba de esa época: los desempleados, los obreros del campo, los agricultores, los obreros de la industria, los pequeños comerciantes, entre otros. Dussel subraya entre otras connotaciones de esta definición el carácter político del “pueblo”, ese “cuando de lucha se trata”, hace referencia a un horizonte político, estratégico y táctico (12).
Más allá de los sectores y grupos que conforman al “pueblo”, Dussel parte de distinguirlos como los de abajo, los dominados o las víctimas. Estableciendo que los grupos que lo conforman depende de la situación particular que se viva en cada sociedad” (13).
Dussel mira al “pueblo” como un actor político colectivo. Cuyo surgimiento se encuentra relacionado con coyunturas políticas críticas, en las que el “pueblo” se da cuenta del hegemón analógico de las diversas reivindicaciones, definiendo estrategias y tácticas, asumiendo el papel de actor constructor de la historia.
Remitiéndose a Antonio Gramsci, Dussel define al “pueblo” como el “bloque social de los oprimidos y excluidos” en lucha. Entendiendo bloque no como una piedra de consistencia única, sino como un conjunto integrable y desintegrable, con contradicciones internas, con fuerza y consistencia variable (14).
En sus “20 tesis de política”, Dussel señala a otros grupos y sectores que pueden pertenecer al “pueblo”: los sectores críticos de la sociedad política, entre los que se pueden incluir a la pequeña burguesía en crisis, la burguesía nacional en desventaja con respecto a las trasnacionales y a los intelectuales comprometidos y críticos. “Pueblo” es la conformación en bloque de una multiplicidad de sectores sociales, antagónicos al sistema de dominación.
Ligado al “pueblo” se encuentra lo popular como lo propio del bloque social de los oprimidos y excluidos. Lo popular funciona como reserva y referencia del “pueblo” en-sí, como cultura, tradiciones, memoria, economía y ecología de los de abajo.
La visión de “pueblo”, de Dussel, hasta aquí esbozada, va ligada al ejercicio del poder político. Las teorizaciones de Dussel sobre el “pueblo” se encuentran fuertemente ligadas a una visión de la política, del poder y de la emancipación. Hay que recordar que estamos hablando de “pueblo” cuando de lucha se habla, de “pueblo” como categoría política.
El “pueblo” se encuentra en relación directa con una coyuntura de crisis hegemónica, de escisión de la comunidad política y con procesos de toma de conciencia. Dussel recupera el razonamiento de Marx de clase en sí y clase para sí, transponiéndolo al “pueblo” (15). Una coyuntura de crisis hegemónica es el campo propicio para la formación del “pueblo”, que pasa por la toma de conciencia de sus intereses en tanto bloque de los oprimidos. Estructurándose como actor colectivo. “Pueblo” consciente, “pueblo” para sí, será aquel que:

… reconstruye la memoria, de sus gestas, hechos olvidados y ocultados en la historia de los vencedores –como enseña Walter Benjamin. No es ya sólo la “conciencia de la clase obrera”, pero no se opone a ella, la integra. Es conciencia de la clase campesina, de los pueblos indígenas, de las feministas, de los antirracistas, de los marginales… de todos esos fantasmas que vagan en la exterioridad del sistema. Conciencia de ser pueblo.” (16)

La aparición del “pueblo” se da en momentos en que el bloque social de los subalternos toma conciencia de ser actor de la historia por medio de la lucha. El “pueblo” adquiere su fuerza y su poder al entrar en estado de rebelión que no es otra cosa que afrontar la lucha por su emancipación. Estamos ante procesos largos, no es la aparición del “pueblo” en tanto la mayoría movilizada, es más bien procesos de articulación y dialogo por medio del cual se va conformando el “pueblo”. En este sentido, los movimientos sociales expresan no solo necesidades sociales insatisfechas, sino también, el paso de demandas a reivindicaciones y funcionan como piedras fundantes del “pueblo” (17).
Esta aparición del “pueblo” como irrupción, como actor consciente y antagónico a una dominación, es el estado de rebelión del “pueblo”, es la recuperación del poder político por parte del bloque social de los oprimidos y excluidos. En un contexto de dominación y de lucha, la irrupción del “pueblo” va de la mano del poder, de una hiperpotentia, que rompe el tiempo de la dominación, que abre la historia en su riqueza de opciones y oportunidades, es el “jetztzeit” de Walter Benjamin (18). Y puede dar pie a la liberación entendida como proceso largo y difícil, a la transformación de la sociedad a favor de la voluntad de vida del “pueblo” (19).
Hay que subrayar que en el pensamiento de Enrique Dussel se encuentra una toma de posición muy clara a favor del “pueblo” y su emancipación. El tipo de emancipación, en la que piensa Dussel, es muy particular ya que no hace referencia a un programa o punto de llegada ya trazado. Al contrario, el “pueblo”, como bloque de los oprimidos que toma conciencia, es un bloque abarcador que no tiene una ideología previa, es un sujeto que se va haciendo en la experiencia y no uno con destino ya escrito.
Por lo tanto, el “pueblo” se nutre de la experiencia de lucha, de las derrotas y victorias parciales de su historia. Al ser más abarcador que la clase obrera, sus raíces son profundas y sus mitos son fuertes. Al tiempo que no es ajeno de las consecuencias de la dominación y exclusión a la que es sometido.” (20)
Su ideología no está constituida sino se encuentra en construcción. Sus metas y su visión de emancipación es también un proceso. La lucha misma, no es un momento de emancipación sino un largo trayecto por la liberación. Dussel recuperando a Michael Walzer, hace una analogía sobre el desierto y la búsqueda de la tierra prometida, siendo el desierto el camino para la liberación, largo y lleno de peligros (21).

Notas

1.- Enrique Dussel, 20 tesis de política, Siglo XXI-CREFAL, México, 2006, pág. 24.
2.- Ibíd., pág. 29.
3.- Ibíd., pág. 30.
4.- Ibíd.
5.- Ibíd.
6.- Ibíd.
7.- Ibíd.
8.- Ibíd.
9.- Ibíd.
10.- Ibíd., pág. 88.
11.- Discurso que es la defensa legal de Fidel Castro ante un tribunal de Batista, como consecuencia del asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba en el año de 1953.
12.- Fidel Castro, La historia me absolverá, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba, 1983, pág. 31.
13.- Enrique Dussel, 20 tesis de política, Siglo XXI-CREFAL, México, 2006.
14.- Ibíd.
15.- Enrique Dussel, 20 tesis de política, Siglo XXI-CREFAL, México, 2006.
16.- Enrique Dussel, “5 tesis sobre el populismo” en http://www.enriquedussel.com/txt/Populismo.5%20tesis.pdf
17.- Enrique Dussel, 20 Tesis de política, Siglo XXI-CREFAL, México, 2006, pág. 46
18.- En español sería, según la traducción de Bolívar Echeverría, del “tiempo del ahora” o “lleno de ahora”, que da cuenta de un tiempo lleno de opciones, de potencialidades y se contrapone al tiempo lineal de la dominación.
19.- Enrique Dussel, 20 Tesis de política, Siglo XXI-CREFAL, México, 2006.
20.- Enrique Dussel, Hacia una filosofía política crítica, Desclée de Brower, Bilbao, 2001, pág. 218.
21.- Enrique Dussel, 20 tesis de política, Siglo XXI-CREFAL, México, 2006.

Bibliografía

Ø Benjamin, Walter, Tesis sobre la historia, Ed. Contrahistorias, México, 2005.
Ø Castro, Fidel, La historia me absolverá, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba, 1983.
Ø Cueva, Agustín, La teoría marxista, categorías y problemas actuales, PLANETA, México, 1987.
Ø Dussel, Enrique, 5 tesis sobre populismo, http://www.enriquedussel.com/txt/Populismo.5%20tesis.pdf
Ø Dussel, Enrique, 20 tesis de política, Siglo XXI-CREFAL, México, 2006.
Ø Dussel, Enrique, Hacia una filosofía política crítica, Desclée de Brower, Bilbao, 2001.
Ø Echeverría, Bolívar Comp., La mirada del ángel, Editorial ERA, México, 2005.

2413total visits.