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Pensamiento decolonial como instrumento transgresor de la globalización

Jonnhy Lara Delgado

Año 1, No. 10, mayo 2015

Introducción

La decolonialidad está aquí, allá, adentro y afuera,
No es una palabra, el cuerpo es el espacio
Concreto donde redefine su táctica y su teoría
Fabián Villegas

El pensamiento decolonial, es poco conocido, y más como herramienta de transgresión o alternativa a los proceso de la globalización. La teoría decolonial, como muchos filósofos latinoamericanos la denominan, no es más que herramientas pedagógicas y críticas que cuestionan el conocimiento que a través de la historia se nos ha impuesto, es el proceso de emancipación de diferentes fenómenos como el amor, la ortografía o cuestiones que el eurocentrismo ha domindado, el concepto va ligado con la colonialidad/modernidad.
El siguiente articulo propone y explica los fundamentos teóricos e intelectuales en los que se basa la decolonialdiad, la cual es producto de un colonialismo político y geopolítico que se da en el descubrimiento de américa, esto se denomina colonialidad, y bien la decolonialidad se muestra como la antítesis de este fenómeno, y no solo de este, sino de procesos reciales y culturales a las que la sociedad del tercer mundo ha sufrido.
La pedagogía decolonial, es base en este trabajo, pues a partir de esta, los conocimientos nuevos, son emancipados, y queda fuera todo conocimiento eurocentrista, como lo maneja Ramon Grosfoguel, filósofo puertorriqueño.
Se denominan sujetos de resistencia a todo aquel que no esté de acuerdo a lo impuesto, pues según, con ellos no va lo articulado a semejanzas de la colonialidad globalizadora. Espero de antemano que el pensamiento decolonial sea fuente de alternativas para revivir, re existir y revivir en este mundo “raro”.

Justificación

La globalización se ha articulado como un fenómeno que se forma para un futuro, y que es imposible salir del proceso, pues en todos lados esta, amor, libros, música entre otros, pero existen herramientas que transgreden y deconstruyen este proceso.
Desde este un punto de vista la pedagogía es un vehículo que siempre debe estar subordinada a su contenido; por otro lado, la descolonización es típicamente vista de formas distintas, por un lado como cosa del pasado, y por otro, asumido como imperativo de acción política. En este sentido la misma, queda clasificada como anacrónica, o como subordinada a cuestiones de estrategia de acción política; por eso este trabajo, es menester demostrar que la decolonialidad y sus pedagogías, al igual que la globalización se reafirman y están en carrera, no es anacrónico sino por el contrario es futurista, como un cambio.
Siguiendo a los grandes maestros, Paulo Freire y Frantz Fanon, entre otros, este texto propone a las pedagogías decoloniales como procesos y prácticas de re-humanización frente a las estructuras materiales y simbólicas que asedian la humanidad, provocadas por la globalización y su construcción de identidades. La descolonización, como lo apunta la también genial pedagoga, intelectual-activista y teórica decolonial Catherine Walsh, envuelve una práctica de desaprender lo impuesto y asumido y de volver a reconstituir el ser, sin la premisa de la globalización; como un proceso nuevo, uno emancipador, es importante el tema, pues muestra otra teoría de desarticulación de la globalización, o proponer una nueva forma de pensamiento emancipador, y poner fin al epistemicidio que la globalidad impone

Objetivo

El objetivo de este ensayo es desarticular la teoría de que la globalización y su proceso, son imposibles de transgredirse o de salirse de él, el pensamiento y las pedagogías decoloniales son acciones y teorías que están presentes, son históricas más no anacrónicas, mostrare que la decolonialidad y sus pedagogías, son instrumentos y prácticas para reinventarse y reexisir en este mundo globalizado, además de transgresores de la globalización, en la mayoría de sus aspectos a los que está inmerso.

Contexto

La serie “Pensamiento Decolonial” ha asumido el reto de construir atajos que inspiran la rebeldía y la desobediencia por sugerir opciones fronterizas, y descentralizadas a la lógica globalizadora, por ser un lugar de debate sobre aspectos y fenómenos de realidades socio-históricas que se posicionan lado a lado, contrastando la teoría de Paulo Freire y Frantz Fanon, surgen las pedagogías decoloniales. Pedagogías entendidas como las metodologías producidas en los contextos de lucha, marginalización, resistencia y lo que Adolfo Albán ha llamado “re-existencia”; pedagogías como prácticas insurgentes que agrietan la modernidad/colonialidad y hacen posible maneras muy otras de ser, estar, pensar, saber, sentir, existir y vivir-con.
La descolonización realmente es creación de hombres nuevos, en contextos realmente globalizados, y sobre conocimientos poli centricos; pero esta creación no recibe la legitimidad de ninguna potencia sobrenatural: la ‘cosa’ colonizada se convierte en hombre en el proceso por el cual se libera, es en este contexto mismo que Fanon hace el llamamiento a una “pedagogía para construir una nueva humanidad cuestionadora”, una nueva sociedad pensante, utilizando instrumentos como la pedagogía crítica y la decolonialidad como conocimientos sin cuestiones de competitividad y tecnificación, la lucha no está en que se piense que todos deben estar en contra de la globalización y sus procesos, sino en que los seres humanos y su conocimiento deber estar descolonizado, lo que quiere decir es, la constitución de una sociedad “pensante y cuestionadora”
No obstante Fanon en sus textos: “Piel negra, máscaras blancas” como en “Los condenados de la tierra”, deja claro que la descolonización y humanización no se pueden lograr solo desde lo negro. Requieren también penetrar en la conciencia dominante del blanco, en “la supremacía” de sus valores y en los patrones de poder que mantienen la colonización y racialización como prácticas y problemas centrales de la modernidad y la civilización moderna. De esta manera, la contribución “pedagógica” de Fanon no se queda con el imperativo de un nuevo humanismo radical del sujeto negro. También abre un campo para una práctica pedagógica que hace analizar, cuestionar, desenmascarar y denunciar la racialización y colonización y su imbricación dentro de un modelo del poder ligado al capitalismo. Y abre camino para pedagogías de complicidad y alianza, que activan un humanismo, conciencia y compromiso de carácter descolonizador; esas que son constitutivas de lo que nombro como pedagogías de-coloniales
Ramón Grosfoguel menciona que una perspectiva ‘decolonial’ podría modificar y complementar algunas suposiciones del análisis del sistema-mundo y de los ‘postcolonial studies’ anglosajones. La mayoría de los análisis del sistema-mundo se enfocan en cómo la división internacional del trabajo, la creación del conocimiento y las luchas militares geopolíticas son constitutivas de los procesos de acumulación capitalista a escala mundial. El análisis del sistema-mundo ha desarrollado el concepto de ‘geocultura’ y ciudadano del mundo para referirse a las ideologías globales, y una multiculturalidad que migra fronteras.
De otro lado, en el proceso de constitución histórica de América, todas las formas de control y de explotación del trabajo y de control de la producción-apropiación- distribución de productos, fueron articuladas alrededor de la relación capital- salario (en adelante capital) y del mercado mundial. Quedaron incluidas la esclavitud, la servidumbre, la pequeña producción mercantil, la reciprocidad y el salario, todo esto constituido bajo el colonialismo político, bajo la premisa de la colonialidad (Quijano: 2001)
Así, siguiendo a Fanon, podemos hablar de pedagogías decoloniales que apuntan y cruzan dos vertientes contextuales: primero, pedagogías “propias” concebidas y construidas para pensar y accionar “desde” la condición ontológico- existencial-racializada. El segundo que parte de la noción de pedagogías de pensar y accionar “con”. Me refiero a pedagogías que se construyen con relación a otros sectores de la población, que suscitan una preocupación y conciencia por los patrones de poder colonial aún presentes, por la manera que nos implican a todos y por las necesidades de asumir con responsabilidad y compromiso un accionar dirigido no solo a proyectos de transformación política, social, epistémica y ética, sino también a proyectos de la interculturalidad crítica. Son estas pedagogías o apuestas pedagógicas las que van dirigidas hacia una liberación de las cadenas que aún habitan en las mentes, y hacia “un proceso histórico aportado por nuevos hombres, un nuevo lenguaje, una nueva humanidad.
En los actuales contextos de hegemonía de pensamiento, capitalismo cognitivo, trabajo inmaterial, fragmentación del vínculo social y, en especial, de implantación de discursos que fácilmente pueden conducirnos al cinismo ético o intelectual, pues siguiendo a Ubilla “aparentemente sólo queda la posibilidad de aceptar la realidad tal cual es, aunque suponga marginación, empobrecimiento y exclusión” (Ubilla, 2004, p. 65), pero es obligación de nosotros autoeducarnos, redefinirnos, y autogestionar nuestro propio conocimiento, salir de la lógica de modernidad y colonialidad.

Marco Teórico

La globalización ha aparecido recientemente como un fenómeno económico de interdependencia entre los países para participar del comercio en el mercado mundial. No obstante, esta implica una serie de procesos dentro del desarrollo económico que afectan ineludiblemente los espacios políticos, sociales, culturales y las formas de vida de la población.
Hoy, al hablar de colonias o al hablar de colonialismo, se alude por lo común a este dominio que unos pueblos ejercen sobre otros, y el término ha llegado a tener un sentido violento, y se ha convertido en una especie de denuncia y, en ciertos círculos, hasta en una palabra tabú; pero la transgresión de su concepto, es desde la mirada de la globalización, en palabras de Stuart Hall y Lewis Gordon, filósofos jamaiquinos, establecen que el colonialismo en estos tiempos significa transgredir culturas, e inhibir identidades, el colonialismo ya no se reduce a lo político, sino a lo identitario y a ,lo intelectual, dentro del discurso académico y eurocentrista.
La colonialidad del poder, en este fenómeno colonial, se resume como la estructura de poder propuesta por el pensamiento decolonial. Se entiende como un proceso histórico constitutivo y un sistema de dominación occidental que incluye la opresión económica, epistémica y racial de grupos subalternos, o de Estados que los grandes países denominan “países en desarrollo”. La categoría “colonialidad del poder” delineada por el sociólogo peruano Aníbal Quijano, es central para el desarrollo de un pensamiento social crítico, puesto que contribuye a visibilizar los mecanismos coloniales que subalternizan saberes, subjetividades y formas de conocimiento, y porque además, problematiza la multiplicidad de relaciones sociales construidas a partir del poder colonial.
La idea de un proceso de globalización relativamente singular que emane de unos pocos centros hegemónicos permanece dominante. La raíz de esta idea subyace en la concepción de la modernidad como un fenómeno esencialmente europeo, bien la teoría que cuestiona esta postura y la antítesis de la colonialidad es para Fanon, la descolonización, la cual es una forma de (des)aprendizaje: desaprender todo lo impuesto y asumido por la colonización globalizadora y deshumanización para reaprender a ser mujeres y hombres, reconstruir lo deconstruido por la globalización.
Solo ocurre la descolonización cuando todos individualmente y colectivamente-participan en su derrumbe. Por eso el intelectual, al igual que el activista y el maestro, tienen la responsabilidad de, activamente, ayudar y participar en el “despertar” de la educación política, “abrir las mentes, despertar las masas y permitir el nacimiento de su inteligencia, ‘inventando almas’, como dijo Aimé Césaire: “ Tales procesos requieren la responsabilidad accionada de la gente, para así poder alentar la transformación de la estructura de la sociedad, dando un paso de la conciencia nacional a la conciencia política social”.
Presentar la descolonización no simplemente como problema político sino como un proceso completo de poblaciones aprendiendo a ser “libres”, y como práctica de intervención que implica la creación de “seres” nuevos, Fratz Fanon da bases vertebrales para pensar pedagógicamente tanto en la humanización, como en la descolonización como postas de existencia-vida.
En la propuesta decolonial es recurrente el llamado al empoderamiento de las epistemologías, es decir, los saberes otros que han sido silenciados por las diferentes manifestaciones de la colonialidad. Este empoderamiento se podría hacer a través de una revisión crítica de la historia que nos lleve tal y como proponen los autores decoloniales a un desaprendizaje de lo establecido
El pensamiento decolonial sostiene que debemos repensar la acción política, y mucho importante nuestra propia educación, para crear un diálogo horizontal que contraste con el monólogo eurocéntrico de la modernización y su proceso constituido por la globalización. La práctica política decolonial, según Ramón Grosfoguel, se basa en un proyecto utópico, en términos de Enrique Dussel. Este sostiene que para lograr un diálogo realmente horizontal hay que luchar por una transformación global y por la deconstrucción de las estructuras coloniales de poder, solo así la reformación de los saberes, y la nueva pedagogía critica tendrán verdaderos efectos en la sociedad, así la teoría de la decolonialidad, se ejerce como un instrumento a la par de la globalización.
Boaventura de Sousa Santos ha argumentado enfáticamente que nos estamos desplazando más allá del paradigma de la modernidad en dos sentidos: epistemológica y socio- políticamente. Epistemológicamente, este movimiento implica una transición de la dominancia de la ciencia moderna a un panorama plural de formas de conocimiento y socialmente, la transición es entre el capitalismo global y las formas emergentes en las cuales nosotros sólo tenemos destellos en los movimientos sociales
La descolonización epistémica implica, como diría Anibal Quijano (1991), desconectarse del eurocentrismo. Pero la pregunta es: ¿desconectarse de qué? Lo que conocemos hoy día como teoría crítica o pensamiento crítico es la teoría social producida desde la experiencia histórica social del “Otro” dentro de la zona del ser.
Así la descolonización implica también una eliminación del l racismo epistémico que se refiere a una jerarquía de dominación colonial donde los conocimientos producidos por los sujetos occidentales (imperiales y oprimidos) dentro de la zona del ser es con­siderada a priori como superior a los conocimientos producidos por los sujetos coloniales no-occidentales en la zona del no-ser

Integración del conocimiento

Para imaginar el más allá del Tercer Mundo necesitamos también imaginar el más allá de la modernidad, de alguna manera, y es que la globalización ha oscurecido conocimientos y conceptos, ha inhibido identidad en Estados y transgredido cultura, Fanon, menciona que la humanización es el eje central del proceso de descolonización, de descolonizarse y, por ende, de liberación.
La descolonización no pasa jamás inadvertida puesto que afecta al ser, modifica fundamentalmente al ser, transforma a los espectadores aplastados por la falta de esencia en actores privilegiados, recogidos de manera casi grandiosa por la hoz de la historia. Introduce en el ser un ritmo propio, aportado por los nuevos hombres, un nuevo lenguaje, una nueva humanidad. La descolonización realmente es creación de hombres nuevos. Pero esta creación no recibe la legitimidad de ninguna potencia sobrenatural: la “cosa” colonizada se convierte en hombre en el proceso por el cual se libera. (Fanon, 2001: 31)
En esta era de nuevos conocimientos y nuevas formas de vivir, se puede de igual manera redirigir la forma de educar, mediante una pedagogía critica, basado en una teoría que conlleve un objetivo y una alternancia en el proceso de la globalización.
La teoría de la descolonización propone un proyecto para posicionar temas de género y raza, y esencialmente poner fin al epistemicidio intelectual y cultural, un proyecto de colonialidad/modernidad y decolonialidad, el cual nos invita a cuestionarnos todo, desde conocimiento hasta procesos del lenguaje, se repite que todo cocimiento es europeo
El pensamiento decolonial surge como una teoría propuesta teórica, y gira en torno a un fin del genocidio epistemológico y reexistir en este accionar globalizado, Stuart Hall nos indica que debemos movilizar todo tipo de intelectuales, que de vemos poner en practica la teorización decolonial, y que esta solo es la herramienta para entender que hacemos y analizar la sociedad en que vivimos, todo esto a partir de momentos de crisis del capitalismo.
La decolonización pretende ir tejiendo pedagogías como prácticas accionales y metodologías imprescindibles para el aprendizaje, desaprendizaje y reaprendizaje necesarios en encaminar el decolonizar. De esta manera, hacen desplazar lo pedagógico de los discursos tradicionales de la educación y los procesos escolarizados, mostrando en su pensamiento y su propio pensar sin la necesidad de herramientas de la globalización (Walsh:2013)

Conclusión

Debemos olvidar los sueños, abandonar nuestras viejas creencias y nuestras amistades de antes. No perdamos el tiempo en estériles sincretismos. Dejemos a esa Europa que no deja de hablar del hombre al mismo tiempo que lo asesina dondequiera que lo encuentra, en todas las esquinas de sus propias calles, en todos los rincones del mundo, y bajo cualquier supuesto
La lectura nos deja como enseñanza que desde hace siglos que Europa y sus actos de regir el mundo a través de herramientas como la globalización, ha detenido el progreso de las demás civilizaciones y las ha sometido a sus designios y a su gloria; hace siglos que, en nombre de una pretendida “aventura tecnológica, ahoga a casi toda la humanidad.
Compañeros, el juego europeo ha terminado definitivamente, hay que encontrar otra cosa. Podemos hacer cualquier cosa ahora a condición de no imitar a Europa, a condición de no dejarnos obsesionar por el deseo de alcanzar a Europa.
Es necesario decir que la visibilización de los conocimientos no propuestos por otros, que no sean europeos o emanados de la globalización, no debe ser entendida como una misión de rescate fundamentalista o esencialista por la ‘autenticidad cultural’. El punto aquí es poner la diferencia colonial en el centro del proceso de la producción de conocimientos inherentes a la diaspora (Mignolo, 2000).
La lectura decolonial emancipadores ponen a un epistemicidio, no solo intelectual sino cultural, los procesos globalizadores han hecho que la mayoría de la población mundial, solo piense que toda cosa es emanada de la globalización y por ciertas partes del mundo, es necesario dar a conocer que el conocimiento decolonial, no conoce color de piel, ni cualquier otra condición.
FIN DEL EPISTEMICIDIO

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