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Entrevista a Nelson Maldonado-Torres. Las Humanidades y el Giro Decolonial en el Siglo XXI

Abdiel Rodríguez Reyes

Centro de Investigación de la Facultad de Humanidades, Universidad de Panamá.

Como propuesta teórica, el “Giro Decolonial” es desarrollado por Maldonado – Torres, que se alimenta de pluriversas propuestas. Para empezar podemos decir que un giro significa un cambio de dirección, un golpe de timón; el prefijo (de) significa disociación. A lo largo de la historia hubo diversos giros, como por ejemplo: el copernicano y el pragmático, que fueron cambios significativos en la forma de comprender el mundo. Así, el Giro Decolonial es un cambio de dirección en la comprensión de la modernidad. Dada la amplitud del tema, y la variedad de enfoques con que se ha tratado esta misma cuestión, es imposible no decir que el Giro Decolonial es una propuesta problemática y divergente con las diversas formas de comprender la modernidad. El Giro Decolonial va acompañado de prácticas decoloniales, estas últimas siempre han existido; son un resistirse al orden impuesto desde 1492 con la llegada de los españoles al continente de Abya Yala.
Nelson Maldonado-Torres (NMT) es catedrático asociado en el Departamento de “Latino and Hispanic Caribbean Studies” y es miembro del Programa de Literatura Comparada de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey (EEUU). También funge como investigador adjunto al Departamento de Ciencias Políticas en la Universidad de Sur África y es miembro de la junta internacional de la Fundación Frantz Fanon en París, Francia. Ha sido Presidente de la Asociación Caribeña de Filosofía (2008-2013), Director del Centro de “Latino Policy Research” en la Universidad de California en Berkeley (2009-2010), y Jefe de Departamento de “Latino and Hispanic Caribbean Studies” en Rutgers (2012-2015). Sus intereses principales de investigación incluyen el pensamiento decolonial, la teoría ética y política, la teoría de la religión, la filosofía caribeña, el pensamiento de la diáspora africana, y los estudios étnicos comparados.

Abdiel Rodríguez Reyes (ARR) El Giro Decolonial, como su propio nombre lo indica, es un giro, un cambio de dirección, en ese sentido ¿cómo vez a las Humanidades en el siglo XXI, teniendo en cuenta que estas tienen una enorme carga colonial, tendrán que cambiar de dirección?

NMT: Las Humanidades definitivamente deben pasar por un Giro Decolonial. Este es un giro que las ubicaría dentro de un paradigma distinto al paradigma occidental moderno del “Renacimiento,” el cual ha marcado profundamente las humanidades. Aún hoy cuando se defienden a las humanidades frente a la lógica neoliberal, la defensa tiende a tomar la forma de una celebración de las humanidades en su rol de abrir un espacio irreducible a la consideración de la producción lingüística, cultural, y artística humana, junto a las ciencias que eran parte de las mismas durante el periodo del Renacimiento. Se piensa que las humanidades confrontaron lo que Sylvia Wynter llama el “absolutismo teológico” de ciertas versiones dominantes del escolasticismo de la “Edad Media” tardía, y que estas jugaron un rol crucial en abrir el espacio donde la concepción secular de lo humano que muchas sociedades “democráticas” celebran hoy. La idea es destacar que las humanidades juegan un rol crucial para mantener distintos tipos de “absolutismos” que subyugan al “humano” y que no se puede dejar que las mismas se conviertan en irrelevantes bajo el dominio de una nueva forma de absolutismo: el absolutismo de la producción y consumo de la tecnología y el absolutismo del mercado. Esta argumentación tiende a satisfacer a los humanistas, pero aunque tiene algo de mérito, a la vez esconde más de lo que revela. Esconde que las mismas humanidades han contribuido a la formación de otros tipos de absolutismos, como los absolutismos del valor de la civilización occidental moderna frente a otro tipo de formación social o cultural, el absolutismo de la idea de ciudadano del estado-nación moderno, y el absolutismo del individualismo, para solo mencionar tres entre tantos. Algunos de estos tipos de absolutismos fueron cruciales para la formación de los absolutismos que proveen los términos y las razones para el cuestionamiento de las humanidades hoy. Entonces las humanidades tienen que empezar con identificar su propio rol en la formación de los discursos y prácticas que han llevado a su propio cuestionamiento. Hay varias formas de hacer esto, muchas de las cuales todavía pueden están limitadas por el absolutismo del eurocentrismo. Para ir más allá del mismo es necesario un tipo distinto de crítica. Se trata de un tipo de crítica que es central en el Giro Decolonial. Es un tipo de crítica que no es absolutamente interna o puramente externa, pero “in between” o entre ambas pero también más allá de ambas. Se trata de una crítica decolonial que es la crítica a partir de los sujetos y grupos humanos que han sido consideradxs como menos humanos a partir de la instauración de las humanidades en occidente.

En adición a la crítica decolonial, también están las visiones de lo humano que se generan en ese “in between” del que hablaba y en la zona de no-ser humano que crea la modernidad occidental. Ahí se ubican múltiples tipos de subjetividades, de “culturas,” formas artísticas, de prácticas, y formas de producción, entre tantas otras creaciones, que proveen materiales sumamente ricos para pensar lo humano y las humanidades más allá del paradigma de Renacimiento, el cual es un paradigma, bien como Walter Mignolo ya ha hecho sumamente claro, que tiene un lado oscuro constitutivo que se puede denominar como colonialidad.

No es de extrañarse que las fuentes cruciales para este ejercicio de crítica y de reconceptualización de lo humano vengan de autores y comunidades que son altamente marginales, y que a veces ni siquiera figuran dentro de los horizontes de las humanidades. La lista es muy amplia. En mi trabajo, yo me enfoco en la producción de Frantz Fanon, entendido como filósofo, psicólogo, y revolucionario decolonial, y también tengo un diálogo muy intenso con la producción intelectual de Sylvia Wynter, de las chicanas Gloria Anzaldúa y Chela Sandoval, al igual que de Lewis Gordon, Enrique Dussel, y de Walter Mignolo, entre otrxs.

ARR. Otro aspecto que guarda relación, y quizás sea un espectro más amplio, es el de las universidades. ¿Están las universidades abriendo espacio al denominado Giro Decolonial, como ha sido tu experiencia?

NMT: La universidad moderna está altamente ligada al Renacimiento ya mencionado, con sus contribuciones y límites que son necesarios sobrepasar, y a la Ilustración. La Ilustración también merece una crítica decolonial como la que ya he bosquejado con respecto al Renacimiento, y ambas críticas servirían para una crítica decolonial a la idea y la institución de la universidad moderna en occidente y donde quiera esta se ha impuesto. Creo que no en gran parte la epistemología dominante de la universidad en el siglo veintiuno sigue siendo una que se construyó en el siglo diecinueve a partir de la Ilustración y conjuntamente a la Revolución Industrial y a las nuevas olas de colonización, sobre todo en África, el Medio Oriente, y Asia. Las universidades occidentales han sido diseñadas para avanzar la visión de mundo moderno-occidental y para entrenar a nuevas generaciones para reproducir esa visión de mundo y la estructura que es co-constitutiva de ese mundo. Entonces, no es de extrañar que el Giro Decolonial o no encuentre espacio en la universidad, o solo lo haga como algo sumamente marginado o a veces integrado en varios lugares pero sin identificarse propiamente. Es decir, en la medida en que uno encuentra el Giro Decolonial en la universidad el mismo tiende a existir de forma limitada y “contra corriente,” lo que no quiere decir que no hayan ejemplos admirables de intervenciones decoloniales dentro de la universidad.

Quizás el ejemplo más evidente ahora mismo del conflicto entre la estructura, lógica, y valores de la universidad occidental y del Giro Decolonial se encuentra en las fuertes luchas por una educación “libre de costos y descolonizada” en Sudáfrica. En Sudáfrica, un sector amplio de la juventud estudiantil de mayoría negra en el país está en medio de una lucha campal por este tipo de educación, confrontando represión violenta y encarcelamientos. Le hacen frente a un sistema universitario entero que se piensa altamente liberal, post-apartheid, y democrático, es decir, justo como muchos otros sistemas universitarios en el mundo. Las luchas también existen en América Latina, el Caribe, Australia, India, Europa, Estados Unidos, y otras partes del mundo.

ARR. Si analizamos el Giro Decolonial vemos que se utilizó a partir del 2004 y 2005, y a partir de allí, por decirlo de alguna manera se ha regulado su uso, en ese sentido ¿qué autores y textos son claves en el Giro Decolonial?

NMT: Después de varios encuentros en los Estados Unidos, América Latina, y el Caribe entre distintos colectivos y redes interesados e interesadas en el tema de la colonización y la descolonización post-guerra fría durante los años noventa, y después de la publicación de varias obras clave tal y como Local Histories/Global Designs [Historias locales/diseños globales] de Walter Mignolo y Methodologies of the Oppressed [Metodologías del (de lx, de lxs) oprimido/a/xs] de Chela Sandoval, ambos publicados en el año 2000, los primeros años de este siglo vieron un dinamismo muy profundo entre autores que se han destacado en contribuir al pensamiento decolonial. Algunas y algunos venían explorando estos temas desde hace varias décadas y otrxs más reciente. También distintos lugares o nodos teóricos donde se le estaba prestando atención a los temas de la colonización y la descolonización entraban en más relación que antes. Esto incluía figuras claves en el feminismo chicano, una nueva generación que se encargaba de tematizar la idea de filosofía (afro) caribeña, e intelectuales latinxs de los Estados Unidos y latinoamericanxs en conversación con la teoría de la dependencia y la filosofía de la liberación, entre otros. De ahí surgió la idea de crear un encuentro con algunas de estas figuras. El propósito era incrementar y profundizar los cruces teóricos y las conversaciones.

Fue en ese contexto donde propuse el termino giro decolonial y lo hice para darle nombre a la innovación teórica de todo este colectivo y de tantos otros contribuyendo al pensamiento decolonial en otras partes del mundo. La idea era que si bien algunxs podían estar en conversación con el giro pragmático, o el lingüístico, o con el marxismo, o con la teoría feminista, al final se podían entrever entre esas orientaciones diferentes la presencia de otro tipo de giro que merecía su propio nombre y definición.

El concepto apareció en el título de la conferencia “Mapping the Decolonial Turn: Post/Trans-continental Interventions in Theory, Philosophy, and Critique” [Mapeando el giro decolonial: intervenciones post/trans-continentales en teoría, filosofía, y crítica]. Muchxs de lxs exponentes continuaron profundizando el giro decolonial desde entonces y continuan siendo figuras claves hoy. Esto incluye a Enrique Dussel, Lewis Gordon, Ramón Grosfoguel, María Lugones, Linda Martin-Alcoff, Walter Mignolo, Anibal Quijano, Chela Sandoval, Catherine Walsh, y Sylvia Wynter, entre otrxs. En adición habría que mencionar a Santiago Castro-Gómez, Oscar Guardiola, a todo el conjunto de GLEFAS (Grupo Latinoamericano de Estudio, Formación y Acción Feminista) y a figuras como Ochy Curiel, Yuderkys Espinosa Miñoso, y Karina Ochoa. También se han sumado figuras como Rita Segato de Brazil y Sabelo Ndlovu-Gatsheni de Zimbabwe. Cada cual tiene su orientación particular. Mientras algunxs se mantienen en conversación activa con otrxs, no todos están igualmente relacionadxs.

ARR. ¿Siempre se confunde lo decolonial con lo poscolonial, cuales serian los puntos de encuentro y desencuentro y donde estaría la diferencia si la hay?

NMT: Esto es un punto que ya varias y varios hemos abordado en distintos lugares pero que siempre es de interés. El concepto de lo poscolonial tiene al menos dos referencias usuales o más conocidas: la referencia al nuevo orden mundial tras el periodo de descolonización en el siglo veinte, y la teoría poscolonial que emergió a finales de los años 70 con la obra Orientalismo de Edward Said. A su vez, el “pos” de teoría poscolonial me parece que se debe entender con referencia al “pos” de la condición poscolonial de países que obtuvieron la independencia en el siglo XX así como al “pos” de la teoría posmoderna y posestructuralista fuertemente anclada en el pensamiento francés de finales de los sesenta hasta los noventa. De ahí que la llamada teoría poscolonial tienda a entender colonialismo y modernidad a partir del colonialismo que dominó en los países que obtuvieron su independencia en el siglo XX y que las herramientas teóricas más frecuentes provengan del posestructuralismo y de la posmodernidad francesa. La explosión de la teoría poscolonial en los Estados Unidos, la cual tiene un rol importante en la recepción de esa teoría en otras partes del mundo, no se puede entender sin considerar la recepción cálida y entusiasta del pensamiento francés en los años ochenta y noventa en los departamentos de humanidades en la universidad estadounidense.

En el caso del pensamiento decolonial la unidad temporal de análisis es más amplia—va al menos desde el siglo quince hasta hoy—; la unidad espacial, también más amplia, es la formación misma del sistema moderno/colonial mundial; las fuentes teóricas tienden a estar más centradas en el pensamiento del sur global; y tiene más reconocimiento fuera de los circuitos de la academia estadounidense que dentro. Es decir que lo que llamamos hoy el pensamiento decolonial tiene referencias bastante diferentes, con lo que no quiero decir que se traten de formas de análisis completamente distintas.

Obviamente lo que la teoría poscolonial y el pensamiento decolonial tienen en común es la noción de que el colonialismo no es solamente un momento histórico entre otros en la historia de occidente sino un proceso constitutivo de occidente que generó nuevas formas de subjetividad, de conocimiento, y de poder, entre otras áreas. En ese sentido, ambos acercamientos teóricos tienen herramientas y consideraciones importantes que ofrecer en el análisis crítico de la modernidad y del colonialismo. Pero mientras en la teoría poscolonial existe la tendencia de aproximarse a este tema a partir de la perspectiva de territorios y pueblos que obtuvieron su independencia en el siglo veinte, en el pensamiento decolonial el énfasis es más bien en la experiencia vivida de sujetos y gentes que llevan largo tiempo viviendo en condiciones estructurales de tipo colonial aún mucho tiempo después de que los lugares donde viven hayan declarado sus independencias. La experiencia de la diáspora africana en las Américas y la de pueblos indígenas alreadedor del mundo son dos referencias cruciales. También la de sujetos colonizados y racializados en lugares como los Estados Unidos: piénsese el caso de toda la gente a la que le pasó la frontera por encima en el proceso de expansión de los Estados Unidos, en lxs fueron traídos de Asia y otras regiones, para hacer trabajo forzoso, y en casos como el de Puerto Rico que todavía son colonia. Desde esta perspectiva el colonialismo es, menos una relación formal imperio-colonia, y más una forma de poder, ser, y conocer que es inseparable de lo que se llama la civilización occidental moderna. Esto conduce a que desde el pensamiento decolonial se vuelva urgente hacer una crítica a la civilización occidental moderna desde sus mismos comienzos en su constitución y expansión territorial en la creación de lo que se conoce como el “Nuevo Mundo” y la globalización violenta de la civilización occidental moderna.
Esto no quiere decir que para el pensamiento decolonial la ola de descolonización del siglo veinte en el Caribe, África, y Asia tenga una importancia menor. No hay nada más lejos de eso. Contrario a la mayoría de las revoluciones anti-coloniales en el siglo diecinueve, el siglo veinte vió a mayorías de sujetos racializados originarios de los mismos territorios, y/o esclavizados en ellos, que reclamaban como independientes levantándose contra Europa. Además esas revoluciones se dieron en un contexto donde Europa había perdido prestigio de forma significativa luego de dos guerras mundiales. Esto hace que, contrario a la ola de descolonización en el siglo diecinueve, haya más apertura para cuestionar el encanto con Europa y con la modernidad. De aquí que pensadores como Aimé Césaire y Frantz Fanon sean tan importantes. Su crítica a la modernidad se alimenta de la experiencia de la presencia negra africana en el Caribe y de la condición de desencanto generalizado con Europa en su momento de decaimiento. Esto lleva a una posición crítica más radical de la modernidad que la que típicamente se encuentra en la crítica mestiza de ciertas dimensiones de la modernidad en América Latina. Es por todo esto que la obra de Césaire y Fanon me parecen absolutamente centrales en el giro decolonial. Y es por esto también que el giro decolonial me parezca más amplio que la teoría poscolonial: conjuga el longue durée del colonialismo desde el siglo quince y sobre todo dieciseis y sobre todo su impacto a las gentes que fueron marcadas como sub-humanas, con el cuestionamiento que surgieron de sus mentes y cuerpos durante toda esa historia sumado al gran cuestionamiento masivo de Europa que se dio en el siglo veinte. Por eso el pensamiento decolonial no es latinoamericanista ni pertenece a los tal llamados estudios de área. Tampoco es la respuesta latinoamericana o de algún lugar específico a la teoría poscolonial como si se tratara de una competencia entre regiones colonizadas. El pensamiento decolonial explota los estudios de área, reta divisiones disciplinarias, y toma de forma central el conocimiento producido por comunidades en lucha contra la colonialidad.

Aunque relacionados, pues, la teoría poscolonial y el pensamiento decolonial hacen referencia principal a distintas nociones acerca del tiempo y el espacio de la modernidad, así como a fuentes teóricas. En el caso del pensamiento decolonial, las fuentes teóricas principales no son pensadores críticos europeos, sino la obra de sujetos colonizados y de movimientos sociales, artísticos, e intelectuales que se han dedicado a compartir la forma en que entienden a la civilización occidental moderna, la colonización, y la descolonización. El hecho de que la experiencia de sujetos coloniales y racializados en los Estados Unidos sea tan relevante para el pensamiento decolonial explica la relación cercana entre el pensamiento decolonial y los llamados “estudios étnicos” en los Estados Unidos, al igual que la resistencia de la academia estadounidense a darle importancia a este tipo de estudios. En comparación, la teoría poscolonial ha sido acogida de forma cálida en muchos sectores, aunque esto tampoco caracteriza a la mayor parte de la academia. Esto quiere decir que el motor del pensamiento decolonial, lo que lo ha hecho conocido, es mucho más las relaciones sur-norte y los movimientos sociales, artísticos, e intelectuales en el mismo sur global.

ARR. ¿Será posible hacer investigaciones empíricas a partir de los presupuestos teóricos del Giro Decolonial, en esa línea nos podrías hablar algo al respecto, en el caso de que sea posible?

NMT: Definitivamente. Sin embargo, habría que comenzar con una reflexión crítica de lo que usualmente entendemos por empírico y como se relaciona con lo teórico o no-empirico o con lo creativo. Es decir, no podemos tomar los sentidos de estos terminos por sentado. Lo mismo habría que hacer con la diferenciación entre métodos cuantitativos y métodos cualitativos. Esta es una de las razones por las cuales el texto Piel negra, máscaras blancas de Fanon me parece tan importante. Fanon fue entrenado como psiquiatra y el texto tiene una base de estudio empírico, pero comienza con una reflexión sobre el objeto de estudio, el propósito del mismo, y del significado de método. Es en ese contexto donde Fanon dice que le va a dejar el método a los matemáticos y a los botánicos. Para Fanon, el estudio a sujetos o comunidades no puede descansar en la prioridad del método, ya el estudio sea cualitativo o cuantitativo. Valdría la pena también leer con cuidado los estudios clínicos de Fanon y la última parte de Los condenados de la tierra, la cual se dedica a estudios clínicos de pacientes mentales en el contexto de colonialismo y guerra.

Otro texto que recomendaría es Decolonizing Methodologies de la intelectual maori Linda Tuhiwai Smith. Ahí se muestra como hacer trabajo que usualmente consideramos antropológico y científico social dentro del giro decolonial. Ella no usa el término, pero me parece que es un libro que refleja todas las dimensiones importantes del mismo. De la misma forma, apuntaría al trabajo sociológico de Ramón Grosfoguel, particularmente su libro Colonial Subjects: Puerto Rican in a Global Perspective, donde se introducen consideraciones sobre la unidad de análisis empírico conectada a una teorización del sistema-mundo y del longue durée de la colonialidad. O puede irse uno a trabajos anteriores como The Philadelphia Negro de W.E.B. DuBois.

Estos estudios muestran que no puede continuar habiendo “investigaciones empíricas” así no más, pues eso ya presupone una manera moderna de concebir la relación entre lo empírico y lo artístico o lo teórico, además de los métodos que presuntamente responden a cada una de estas áreas. Hay que repensar todas estas relaciones ya sea uno enfatice su trabajo en lo que suele llamarse una dimensión empírica desde las ciencias sociales, o de archivo dentro de la historia, o de interpretación y creación teórica dentro de la teoría crítica, por solo mencionar tres dimensiones en la producción de conocimiento.

Bibliografía mínima

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Available at: http://frantzfanonfoundation-fondationfrantzfanon.com/article2360.html
[Último acceso: 1 11 2016].
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