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Metódica Analéctica para Latinoamérica

Diana Milagros Rueda de Aranguren

La filosofía latinoamericana se dispone a superar la ontología dialéctica de la identidad de su región, y la explica atribuyendo que el método dialéctico u ontológico llega hasta el horizonte del mundo, más allá de ese pensar dialéctico ontológico y de la identidad divina del fin de la historia, además del saber hegeliano, y confirma que también se encuentra un momento antropológico que permite afirmar un nuevo ámbito para el pensar filosófico, meta-físico, ético o alterativo.
Entre el pensar de la totalidad, heideggeriana o hegeliana (uno desde la finitud y el otro desde el absoluto), y la revelación positiva de Dios (que sería el ámbito de la palabra teológica), se debe describir el estatuto de la revelación del otro, antropológica en primer lugar, y las condiciones metódicas que hacen posible su interpretación.
Es así como lo razona Dussel, la filosofía no sería ya una ontología de la identidad o la totalidad, no se negaría como una mera teología kierkegaardiana, sino que sería una dialéctica pedagógica de la liberación, una ética primeramente antropológica o una meta-física histórica.
Dussel (1989), reseña a los críticos de la dialéctica hegeliana, entre ellos, Feuerbach, Marx y Kierkegaard, y por otro lado a Lévinas, como crítico a la ontología heideggeriana, considerándolos la prehistoria de la filosofía latinoamericana y por lo tanto la referencia del pensar latinoamericano, y sentencia, que la superación en ese pensar filosófico por parte de América Latina será desde la analogía, que no bastará con mirar el rostro del otro y captar su sensibilidad, sino ir más allá y visibilizarlo.
Esto me lleva a la reflexión de considerar que el método analéctico permite el saber ubicarse, para que desde las condiciones de posibilidad de la revelación, se pueda acceder con justa interpretación, a la palabra del otro. Esa revelación del otro debe ser respetada en su analogía, es decir, considerar la palabra del otro como “semejante” pero, conservando la “distinción” metafísica de esa misma palabra. Es así como interpretar la palabra revelada por el otro que conlleva quizás a un nuevo proyecto ontológico, donde esa palabra debe ser creída.
Lo que permite la liberación de la totalidad es precisamente esa analéctica que se asume al aceptar la palabra reveladora del otro, asumiéndola con analogía, porque le permite comprender esa revelación asumiendo su distinción.
Se debe pues precisar con exactitud, el saber cuáles son los obstáculos que no permiten la liberación del otro en Latinoamérica, lo cual es parte de la tarea de la filosofía de la liberación, pensar que sabe escuchar la palabra analéctica, la analógica del oprimido, que sabe comprometerse en el movimiento de la liberación, y, en el mismo caminar va pensando la palabra reveladora que interpela a la justicia; es decir, va accediendo a la interpretación precisa de su significado futuro.
Fundamentando al Método Analéctico como el método del pensar latinoamericano, podemos considerar llegar a la totalidad expandida a través de los siguientes cinco pasos:

• El primero: es la transición de la cotidianidad óntica que va hacia el fundamento ontológico con intermediación de la dialéctica, entiéndase la cotidianidad como el estado natural donde se desenvuelve y se explica el ser.
• El segundo paso: es la demostración de la existencia de los entes, demostración de la relación que existe entre lo ontológico sobre lo óntico.
• En el tercer paso: se identifica al otro, “entre los entes hay uno que es irreductible a una deducción o demostración a partir del fundamento: el rostro óntico del otro que en su visibilidad permanece presente como transontológico, metafísico, ético” (Dussel 1972).
El camino del tercer al cuarto paso es analéctico: imposibilidad de pensar al otro desde la totalidad ontológica, discurso negativo y positivo de la totalidad; negativo porque se piensa la imposibilidad de pensar al otro y positivo cuando se piensa en la posibilidad de interpretar la revelación del otro desde el otro.
• El cuarto paso: es la revelación del otro, la primera negatividad cuestiona el nivel ontológico para crear un nuevo ámbito, el discurso se hace ético, lo ontológico no es ya el origen; la ética es la fundante en la revelación del otro.
• Por último, en el quinto momento: la praxis analéctica traspasan el orden ontológico, el nivel óntico de las posibilidades es relanzado desde un fundamento ético. (Dussel 1972).

La expansión de la totalidad es el momento en el que no sólo se revela el otro, sino se comprende la racionalidad del otro, momento final e inicial del proceso de conocimiento. Final porque es el momento en el que se descubre con toda su complejidad; e inicial porque abre un ámbito de conocimiento totalmente nuevo en el que el conocer implica una apertura del mundo conocido a uno desconocido.
Esta metódica permitirá un acceso hermenéutico al Ser de América Latina y a una ética ontológica (conocimiento de la esencia de ese ser), interpretado desde una filosofía postmoderna y de liberación, más allá de la totalidad europea moderna y dominadora.
Es así como se considera que sólo la analéctica será capaz de comprometerse con el proceso de liberación del otro que se aproxima desde más allá del sistema, reclamando justicia, identidad y sobre todo reconocimiento.
Por lo tanto se entenderá la analéctica como una política que trabaja por la realización de la alteridad humana del otro, alteridad que nunca es solitaria, sino que es, en términos Dusseliano, la epifanía de una familia, de una clase social, de un pueblo, de una generación y de la humanidad misma por entero, y, más aún, del otro absoluto.
Por último, es importante señalar, así como lo he hecho en artículos y escritos anteriores, que Scannone (2009) refiere el valor y vigencia del método analéctico totalmente contextualizado en el día de hoy, considerándolo oportuno para pensar filosóficamente las nuevas situaciones y praxis históricas latinoamericanas y para replantear desde su comprensión crítica, un nuevo filosofar histórico y social, sin perder por ello vigencia analógica universal.
Continúo indagando, investigando y profundizando la esencia y valor de la visión analéctica en un buscar y sentir cambios profundos y radicales de pensar y de actuar a través de una ética liberadora para una Latinoamérica unida, victoriosa y potencia.

Referencias

Dussel E., (1972). Para una Ética de la Liberación Latinoamericana. Argentina: Siglo XXI Editores.
Dussel, E., (1989). Filosofía de la Liberación. Hamburgo: Argumento
Scannone, J.C. (2009). La Filosofía de la Liberación: Historia, Características, Vigencia actual (1). Argentina: Facultad de Teología – Universidad Católica

Autoría:
Doctoranda en Cs. de la Educación: Diana Milagros Rueda de Aranguren
Docente Investigadora – Articulista de Pensamiento Crítico Decolonial
Venezolana

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