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La Pedagógica Latinoamericana – Visión Dusseliana

Diana Milagros Rueda de Aranguren

El enfoque que el autor Enrique Dussel proyecta en su visión de la pedagógica latinoamericana lo anuncia como un discurso dificultoso de entender sobre todo al inicio de su fundamento, alertando también que adentrándose en reconocer sus bases se logrará pues el entendimiento de la tarea educativa en el sentido más amplio del término desde una perspectiva de la alteridad, expresando como la pedagógica es la parte de la filosofía que piensa la relación cara a cara es decir, las relaciones entre los hombres en la dimensión educativa donde intervienen padres e hijos; maestros y alumnos.
Muestra un contenido con extraordinario sentido de ubicuidad, donde dispone la geografía exacta para diferenciar no solamente el nivel de concepto sino que va a lo territorial para demostrar como el norte ha ejercido un poder sobre el sur tan grande que ha pasado hasta por el avasallamiento de América.

La historia ha recogido como el poder imperial se incrustó desde 1492, causando estragos que revelan como arrasó con culturas, diezmaron poblaciones enteras y desarrollaron sus naciones con la extracción de las riquezas de pueblos hurtados. Hoy ellos se dicen del primer mundo, siendo el centro y considerándose propietarios de la sabiduría, del conocimiento, de la ciencia y de la filosofía, mientras que por otro lado, Latinoamérica, los del sur, el sub-desarrollo, la periferia, el desconocimiento y la ignorancia.

Hace falta pues estudiar el problema de la colonia desde la raíz con una visión epistemológica del sur, habida cuenta de que existe un sentimiento de agotamiento del pensamiento eurocéntrico ya desgastado y comprobado hoy día en hechos concretos que se muestran en sus continuas crisis sistémicas. Se debe reconocer que ni en lo económico ni en lo moral son necesarios a nuestros pueblos; su sistema de dominación imperial es lo que los sostiene.

Es por ello que Dussel parte de la ética para enfrentar al capitalismo que es antiético e inmoral, desde una perspectiva innovadora como la pedagógica e identifica para una adecuada comprensión, a los actores principales de la sociedad, al ser humano; es así como el varón es ahora padre, la mujer la madre, el nuevo o el Otro es ahora el hijo. La pedagógica, además, tiene la particularidad de ser el punto de convergencia y pasaje mutuo de la erótica a la política.

La forma filosófica, densa y profunda en la que utiliza analogías, pasajes de literatura histórica Latinoamérica y explicaciones, sólo son logradas con el particular punto de vista Dusseliano con el que desarrolla todo su enfoque de la pedagógica en seis apartados que desarrolla a plenitud su posición teórica. De tal forma, se compila la visión dusseliana a través de la toma de extractos de cada punto desarrollado, a saber:

La Pedagógica Simbólica:
Esta paradójica posición del hijo, América latina, se debe a que el nuevo no puede aceptar la dominación originaria del poder del más fuerte padre, el Estado imperial primero y después el Estado neocolonial que traiciona su cultura propia, ni a su dominada y violada madre, su propia cultura que lo amamantó con sus símbolos junto a la leche originaria. La pedagógica, erótica y política, debe partir de muy lejos para descubrir su destino y su historia. “[…] y una fuerza me penetra lentamente por los oídos, por los poros; el idioma. He aquí, pues, el idioma que hablé en mi infancia; el idioma en que aprendí a leer y a solfear […] Me vuelve a la mente, tras de largo olvido […] debe estar guardada en alguna parte con un retrato de mi madre y un mechón de pelo rubio que me cortaron cuando tenía seis años”. El olvido que el padre tuvo por su mujer, es el mismo olvido que el hijo tiene de su ser, olvido del ser de la madre en una pedagogía dominadora del padre y el Imperio.
Límites de la Interpretación Dialéctica de la Pedagógica:
La pedagógica “moderna” (que se llamará en su origen la vía moderna) tiene como horizonte de fondo, y contra el cual se rebela, la pedagógica de la autoridad medieval, la organización de la disciplina de la cristiandad latino-germánica. Durante siglos “la comunidad de la cristiandad, en tanto que organizó en su seno una estructura político-burocrática (especialmente la Santa Sede, sus derechos monárquicos y sus prácticas ultracentralistas)”, pondrá en pie un sistema educativo de alto rendimiento y eficacia. Lo de menos es que existan instituciones pedagógicas (desde las escuelas catedralicias hasta las universidades) o que el Papa asuma la posición últimade la imago patris (la figura del “padre” ante la “madre” Iglesia), lo fundamental es que la censura (en su sentido político y psicológico) es introyectada hasta el interior de la subjetividad culpable.

Descripción Metafísica de la Pedagógica:

La ontología pedagógica es dominación porque el hijo-discípulo es considerado como un ente en el cual hay que depositar conocimientos, actitudes, “lo Mismo” que es el maestro o preceptor. Esa dominación incluye al hijo dentro de la Totalidad: se lo aliena. En este caso el hijo-discípulo es lo educable: el educado es el fruto, efecto de la causalidad educadora. Es una causalidad óntica, que produce algo en algo. El producto (lo “conducido” ante la vista o la razón que evalúa el resultado) es un adulto formado, informado, constituido según el fundamento o proyecto pedagógico: “lo Mismo” que el padre, maestro, sistema ya es. La superación de la ontología significa abrirse a un ámbito más allá del “ser” pedagógico imperante, vigente, preexistente. Se trata de una meta-física.

La Economía Pedagógica:
La “económica” en el nivel del cara-a-cara pedagógica tiene un estatuto particular, único, muy distinto a la “económica” de la erótica y política. La proximidad erótica y política exige para su permanencia la lejanía del trabajo económico. En cambio, la proximidad pedagógica es ya y al mismo tiempo la “económica”, ya que la lejanía al comienzo es el pre-juego (en las experiencias primeras del oír, ver, sentir olores, mover las manos, etc., del niño recién nacido). Poco después la lejanía será el pre-trabajo: el juego, primera relación hombre naturaleza pero sin sentido pragmático; solo preparación para la pragmidad de la “económica” erótica o política. La proximidad, el cara-a-cara del hijo-madre en el mamar, de los hijos padres en el comer alrededor de la mesa, en el banquete o la fiesta o en la celebración política es al mismo tiempo “cara-acara”, inmediatez. La clase, la exposición del maestro es igualmente cara-a-cara y sin embargo es al mismo tiempo alimento. Por ello la “economía pedagógica”, que comienza con el alimentarse de alguien en sus senos, termina en el aprender a consumir el último remedio ante la muerte impostergable del que vive la pos-pragmidad de anciano jubilado.

La Eticidad del Proyecto Pedagógico:
Sabemos también que la eticidad es la referencia meta-física del proyecto al Otro (mientras que la moralidad es sólo la relación óntica de la conducta a la ley, sea vigente o futura), de allí que hablar de la eticidad del proyecto pedagógico significa considerar si la meta de la educación es un negar al hijo-pueblo o afirmarlo en su propia exterioridad. Se trata de juzgar los proyectos de los sistemas pedagógicos, el fundamento de los objetivos, los últimos fines de la educación.

La ideología, tal como nosotros queremos describirla, y en esto tenemos conciencia de separarnos de la interpretación en boga, es la totalidad interpretativa existencial159, práctico-operativa. La hermenéutica o interpretación es el acto por el que se descubre el sentido del ente. Pero el sentido de un ente es un momento relacional a la totalidad de sentido que es el mundo.

La Moralidad de la Praxis de Liberación Pedagógica:
Se trata ahora de pensar la cuestión por último decisiva de toda la pedagógica: la praxis de dominación educativa contrapuesta a lo que podríamos llamar la “revolución cultural” de nuestro tiempo y desde la periferia. En el primer caso el sujeto activo es el imperio o la élite “culta” nacional. El sujeto activo en cambio de la “revolución cultural” (que comienza por revolución y continúa por construcción de un nuevo sistema educativo que es el fruto del proceso de liberación pedagógica en su conjunto) es el hijo, la juventud, el pueblo oprimido y marginal de las naciones neocoloniales del globo en el presente. Es decir, debemos ahora juzgar la moralidad (bondad o maldad) del acto educativo mismo, a la luz de sus respectivos proyectos (si es de dominación, es perverso; si es de liberación, es justo, bueno, humano y humanizante). El Otro como hijo, juventud o pueblo es el criterio absoluto de la meta-física, de la ética: afirmar al Otro y servirlo es el acto bueno; negar al Otro y dominarlo es el acto malo. El maestro liberador permite el despliegue creador del Otro.

Se reconoce el sentido crítico así como también metodológico que Dussel imprime con vigor en su visión epistemológica de analizar históricamente, en evolución, un sistema tan complejo como lo es el asentamiento del hombre y la mujer en la práctica de la alteridad, con la carga que posee el autor del pensamiento marxista y freudiano, capaz de hacer comprender el significado ético de la formación del latinoamericano, de la interpretación del Otro, del excluido.

La praxis de liberación pedagógica la presenta de una manera laboriosa, expresa el postulado: “de que nunca puedo yo mismo pronunciar la palabra reveladora del Otro: sólo me cabe, originariamente, escuchar la palabra metafísica, ética.” Divide su explicación en tres partes, mostrando como es falso que no importa que (el hijo-pueblo: el discípulo), tenga padre y madre, porque teniendo padre-madre y cultura popular el educando es la fuente originaria de la pedagógica; en segundo lugar, tampoco es real que el preceptor se “encargue de sus (los del discípulo) deberes, (a fin de) hacerse cargo de sus derechos, (debiendo por ello el alumno) sólo obedecer al preceptor, ya que el maestro con exterioridad crítica, antes que todo obedece al educando; y en tercer lugar el proceso educativo no lo conduce exclusivamente el yo magistral constituyente, sino que se cumple, desde la creatividad del educando (el sujeto activo) y la criticidad encarnada de la fecundidad pedagógica.

Considera la autora de este artículo, que Dussel desnuda la realidad de América desde el punto de vista de la pedagógica, sin andarse por las ramas, como buen marxista, enfoca hacia el origen, a la raíz del problema, desenmascarando tantos conceptos inyectados a los estudiantes y pueblos colonizados en la idea de mantener el dominio, a todo nivel, para continuar el saqueo que tanta pobreza han dejado a la región. El imperialismo no descansa, se apropia de todo, hasta de las mentes, de allí la idea de enseñar la visión de Cristóbal Colón como hombre bueno y descubridor de mundos, mientras los pobladores indígenas mostrados como los bárbaros a quienes había que domesticar.

Cuando los conquistadores llegaron a estas tierras habitaban a lo largo del continente 80 millones de seres humanos; al terminar la etapa de la conquista quedaban apenas 3 millones de indígenas. Tristeza y desconocimiento por parte de muchos, información que no llega a las aulas y que los jóvenes desconocen e ignoran, formando un abismo que conduce en muchísimos casos a formación falsa, débil, sin carácter de identidad. Dussel nos introduce en un análisis necesario para entender que existe la necesidad de descolonizar el pensamiento crítico y entender que sólo con el conocimiento liberador seremos libres.

Para ello la pedagógica es la herramienta esencial que piensa en la relación cara-a-cara en una disciplina opuesta a lo que se descubre por sí mismo. No hay un eslabón en la cadena humana y su relación con lo social que no lo analice en extenso a partir de la Pedagógica: la simbólica; sus límites de la interpretación dialéctica; su descripción metafísica; la eticidad del proyecto y la moralidad de la praxis de liberación.

Esto último nos lleva a la reflexión después de conocer verdades y realidades que deberían convocarnos al deseo del cambio, es decir, si manejamos los daños morales y éticos que el sistema capitalista ha traído al continente desde la llegada de Colón, cómo no disponernos a producir un viraje y constituir un verdadero, contundente y valorativo sistema moral, ético, y liberador. Es un planteamiento más que una interrogante, es una propuesta más que un deseo, debería ser una realidad asumida con visión compartida por toda Latinoamérica.

Estamos obligados a trabajar en función de lograr con y para el pueblo un proyecto de liberación cultural, económica, educativa, moral y sobretodo ética. Dussel de alguna forma conduce a un pasaje que muchos reconocen e interpretan a través de sus postulados y teorías, y queda pues a criterio de los audaces, en tanto que ciudadanos éticos comprometidos, llevar a la praxis política las gestiones de liderazgo y participación por construir un nuevo bloque histórico, tomando como consigna, y doy como sugerencia muy particular, la que enarbola el actual Presidente del pueblo Boliviano Evo Morales: “mandar obedeciendo al pueblo”, he allí algo que es más que un mandato, es conocimiento traído de los primeros pobladores del pueblo de Bolivia, que hoy, en viva voz de un hijo de esa tierra, un indio, en cargo presidencial del gobierno, lo trae como letra viva y sagrada.

Referencias

Dussel, E., (1970). América Latina y Conciencia Cristiana. Quito: IPLA

Dussel, E., (1970). El Catolicismo Popular en Argentina. Buenos Aires: Bonum

Dussel, E., (1973). América Latina, Dependencia y Liberación. Buenos Aires: García Cambeiro

Dussel, E., (1980) La Pedagógica Latinoamericana. Bogotá: Editorial Nueva América

2017