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EL repensar de la Ética

Diana Milagros Rueda de Aranguren

La integración latinoamericana supone un entramado de referencias tanto sociales, como educativas, étnicas, culturales, económicas y políticas basadas en una historia que comparte hechos, momentos y bases propias de la región; abarca un horizonte de esperanza y fluidez de vida, que obliga al pensamiento humano asociarse con la filosofía ética en su carácter valioso de integración.

El enfoque ético de los pueblos demanda una visión integral de transparencia y de corresponsabilidad que suman el tesoro histórico de cada nación, proyecta a su vez la integralidad de sus sociedades  que no  escapan por supuesto de los daños y destrucciones por las que han sido sometidas todas las culturas latinoamericanas en su afán por progresar, avanzar y conseguir un sólido desarrollo que brinde prosperidad y dicha, por lo que ha sido una lucha de intereses por alcanzar la cúspide en bienestar, que es definitivamente el fin de todo pueblo noble.

Es allí en donde revisamos la historia de los países que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, la cual muestra una realidad social que necesariamente permite formular una serie de interpretaciones desde diferentes enfoques y corrientes, siendo la visión filosófica una de ellas, ocupando en la mira de la reflexión y la crítica al hombre, en términos genéricos, con sus pesadas preocupaciones por la injusticia social, la imparcialidad, la opresión, la opulencia, la corrupción y otra serie de mezquindades y debilidades que lo atañen, sintiendo que lo perjudican pero a la vez con las que convive y entiende que se ha revelado por mucho tiempo sin lograr una salida exitosa.

La propuesta de la región es despertar la conciencia que se ha expresado en Latinoamérica en estos últimos tiempos a razón, fundamentalmente, de la emergencia y necesidad de nuevos liderazgos en materia política y social, que acarrea lo concerniente a la materia económica, cultural, moral y educativa; donde se expresa además la demanda del ser humano latinoamericano por condiciones que le permitan su desarrollo trascendental y merecido ante el mundo.

Evidenciamos el reconocimiento de un continente que apremia por la necesidad de un profundo cambio de justicia, de favorecerse por una justa y merecida igualdad social, reconociendo y valorando su identidad regional, lo cual le exige, definitivamente, una ética que lo reivindique en el plano  humano como humanista, y lo traslade, en un torrente flujo ético, del sentir desesperanzador de la pobreza al Ser emancipador.

El resultado de la iniciativa por la integración de los países de América latina y el Caribe ha sido si se quiere efectista, sin lograr verdaderamente y de raíz una sólida unión que paute compromiso, competitividad y aciertos de desarrollo y mejoras.

El clima político en Latinoamérica ha sido sombreado por fuertes ideologías que han ofertado ganancias y prebendas que cumplieron su objetivo de captar y cautivar un número importante de población que apoyara y siguiera las directrices de un panorama ideal. No es competencia de este artículo ahondar en lo acertado o equivocado de esta situación, pero sí nos corresponde analizar la caída estrepitante que se palpa y se sufre ante la falta de ética en las situaciones propias de cada ser humano, responsable y partícipe protagonista de su identidad como ciudadano de sus países.

En lo que respecta al panorama educativo, interés de peso cuando de ética nos referimos, se aprecia de manera preocupante y angustiante la crisis moral que se perfila en ese sector, donde el Alba, por nombrar algún organismo internacional de beneficio Latinoamericano, actúa como apoyo integracionista contando con la adopción de políticas para erradicar males comunes de la región; así como también se perfila para alcanzar la soberanía en materia de formación y capacitación de talento humano de los países miembros de la Alianza, donde claramente advertimos lo acertado de concebir un repensar de la Ética, que entre otras facultades, establecería el fortalecimiento de la educación en la región.

Ahora bien, el proceso de integración Latinoamericana que se ha estado desarrollando en los últimos tiempos, ha sorteado múltiples situaciones complejas, entre ellas una verdadera crisis moral que evidencia un fracaso ético que ha desbordado al hombre al punto tal de desequilibrar sus acciones y proceder, de forma tal, que influyen de manera directa en su proceder dando  una visión al mundo de debates entre dilemas y opciones que traen como consecuencia el empobrecimiento de una gran región, que ha estado confundida y atrapada ante una competencia desigual con grandes potencias, olvidando su mayor riqueza y potencialidad, el hombre.

Entre sus grandes dilemas está el de un ser que culturalmente no ha podido expresar lo que es y el de un pensamiento que no encuentra concordancia entre lo que es y quienes lo hacen; y en cuanto a las opciones, la más cotizada es la llamada occidentalización, que se presenta fuerte y segura ante otras vías de realización cultural como el indigenismo o el mestizaje.

No se trata de imponer una identidad cultural latinoamericana, sino más bien de reformular el problema como una manifestación ética que permita la aparición y la praxis de un pensar latinoamericano que de acceso a una verdadera realidad de pueblo. Se considera posible transmitir al mundo, que existe la posibilidad de un pensar auténtico en beneficio al Ser desde un propio pensar, donde la ética predomine en la corriente ideológica que pretenda cambios radicales y esenciales al progreso y desarrollo.

Se constata como se ha proliferado una verdadera crisis moral que evidencia un rotundo fracaso ético, que ha invadido al hombre y sus sociedades por completo. El sociólogo Zygmunt Bauman considera que estamos en un momento de Ceguera Moral, en donde la ética se ha debilitado tanto que estamos ciegos y no la vemos ni la echamos de menos, simplemente,  prescindimos de ella; esta situación alerta a la filósofa Adela Cortina, que consideró la necesidad de escribir, Para qué sirve la Ética, en donde hace un extraordinario planteamiento de proponer una cruzada por la recuperación de valores como la justicia y la igualdad, para así construir ciudadanos decentes e instituciones justas y fiables.

Por otro lado el francés Gilles Lipovetsky, en su obra El Crepúsculo del Deber, nos señala  que estamos en una sociedad con una “ética débil y mínima”, y se refiere a ella como una ética indolora, que ya no se extraña, y ya no duele;  en ese mismo orden de idea, nuevamente Adela Cortina asoma en su obra Ética Mínima, el sentir que la ética ha sido reducida a un capítulo de la filosofía del derecho y sentencia como la ética se ha “arrumbado”, a un lado, por lo que se debe activar la esperanza para su rescate.

Definitivamente considero que estamos en una decadencia de valores que ha llevado a nuestras regiones a un colapso moral, quizás el término sea rudo pero es que la pérdida de valores y la desaparición de principios es y debe ser denominado con un llamado de alerta importante y fuerte, por ello, para el ser humano, la falta de ética es un colapso.

Es por ello la importancia de cultivar y construir la convicción de responsabilidad protagónica de cada uno de los ciudadanos que conforman los pueblos, propiciar en el ámbito educativo a la ética, como transformadora y revitalizadora de sociedad, donde su proyección y aplicación trascienda y abarque al hombre en su contexto global y total, decididos de concebir una ética latinoamericana de liberación que determine su conciencia, esto se traduce en meramente pura Ética.

Por lo tanto, se debe generar la  valoración de un adecuado y renovado sistema ético en el marco educativo, donde se logre sustentar posiciones de integridad moral, que se manifestará por medio del palpitar de una región unida y convencida en la necesidad de verdaderos cambios sociales profundos y justos; esa ética tiene y debe ser transformadora, tal como se argumenta en este escrito,  siendo a su vez liberadora, lo cual implicará la transformación de una realidad alienada e inhumana a convertirse en un escenario de autonomía humana con voluntad soberana para emancipar la conciencia integradora Latinoamericana en la educación de su horizonte histórico.

Referencias

Bauman, Z. (2005). Amor Líquido. Acerca de la fragilidad de los Vínculos Humanos. Madrid, España: Fondo de cultura económica.

____________ (2015). Ceguera Moral. La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida.  Barcelona – Buenos Aires – México: PAIDÓS

Cortina, A. (2013). ¿Para qué sirve realmente la Ética? Madrid: Editorial Paidós

___________ (2000). Ética Mínima. Introducción a la Filosofía práctica. Madrid: Editorial Tecnos S.A

Lipovetsky, G. (2000) El Crepúsculo del Deber. La ética indolora de los nuevos tiempos democráticos. Barcelona: Anagrama

La Autora:

Diana Milagros Rueda de Aranguren

 

Doctora en Ciencias de la Educación

Magister en Educación Integral

Especialista en Gerencia Educativa

Licenciada en Educación

Psicopedagoga mención RM

Investigadora de la Ética Liberadora

Profesora de Psicología y Filosofía

Articulista de Pensamiento Crítico Decolonial

Asesora en Metodología de Tesis de Grado

 

Mily R. de Aranguren         @milyaranguren        @milyaranguren1      milyaranguren@hotmail.com

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