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Venezuela afrontando su gran reto!

Diana Milagros Rueda de Aranguren

Año 5, No. 32, enero 2019

Reconocida por muchos como tierra de paisajes paradisíacos, bendecida con un clima envidiable, en una diversidad de regiones repletas de atractivos naturales, gastronómicos, culturales, siendo además habitada por latinoamericanos caracterizados por su afán de demostrar capacidad en todos los niveles…refrendando la consigna popular que se ha creado en torno a la imagen de un venezolano, “todero”, emprendedores de sangre caliente, catadores de grandes momentos acostumbrados a celebrar con música, comida y bebida cuanto acontecimiento nuevo se viva en la familia, hasta el dolor de un duelo es motivo de reunión y de compartir con ese particularidad. Es pues un venezolano un ser dicharachero muy solidario con un sinfín de modismos que se convierten en lengua oficial por todos, por lo que reconocemos a “pacheco” como el frío; el “catire” como el sol; dormir y descansar por un corto tiempo lo llamamos tranquilamente “echar un camarón” y así, cualquier cantidad de dichos y modos de llamar situaciones cotidianas. Nos hicimos célebres con nuestro vocablo: Chévere!, que es en definitiva el que describe la magnitud de lo que es demasiado bueno.
Intelectuales, músicos, creativos, ingenieros, docentes, médicos, hermosas mujeres, gente luchadora, amantes de su historia y orgullosos de reconocernos como pueblo libertario, siempre en la búsqueda de sobresalir, de lucirnos y destellar noticia y notoriedad. País petrolero, que por décadas mostró con creces su poderío en el oro negro que nos catapulto como el país con la mayor reserva petrolera del mundo, que obviamente nos conducía también a ser atractivos a la vista de grandes potencias que necesitaban de nosotros…de los venezolanos.
No pueden identificarnos con un solo tipo de música, ya que nos paseamos por las riquísimas melodías andinas, por la gaita, el joropo, las tonadas de Simón Díaz, la salsa brava, el tambor y nuestros grandes compositores de música pop y romántica. Es una notable diversidad de bondades que una región arroja al mundo. Es riqueza natural, en paisajes, minería, ríos, playas, selva, llano, montañas y gente. Sí, gente que históricamente acogió a extranjeros que de diferentes puntos cardinales escogían a Venezuela como su refugio, alternativa y futuro. Hemos sido reconocidos por la hospitalidad demostrada desde entonces, somos un pueblo solidario.
Nuestra historia asume otra orientación desde hace ya 18 años, recordando aquella irrupción abrupta de un amanecer de golpe, sorprendiendo a una población que si bien es cierto, estaba ansiosa de cambios y mejoras, también es verdad que se caracterizaba por ser pacífica, sin embargo, la promesa de un ideal, la mejora de condiciones, la esperanza por un bien-estar se apoderó de la mayoría de los habitantes de esa hermosa tierra llamada Venezuela.
Cierto es, fue un despertar de un pueblo dormido, sumiso, invisibilizado, que se había acostumbrado a estar por debajo de sus gobernantes, sólo acatando y aceptando lo poco o nada que se le suministraba…todo un país testigo de grandes abusos de corruptela y degeneración que se sintieron bendecidos al oír una nueva voz que prometía y claramente dibujaba un nuevo panorama de justicia social, equidad y oportunidades. Pero emergió el vicio, la ambición desmedida, el personalismo, el abuso de poder, luego de lograr el despertar patriota de una gran mayoría, se sucumbe en un charco oscuro y despiadado de mala praxis, irrespetando a un pueblo trabajador y tarifándolo con el único objetivo de manipularlo y convertirlo en pobre de alma y conciencia, testigo fiel de como una minoría que ejerce cargos gubernamentales de la tan ansiada revolución vende su moral y se beneficia y enriquece con dinero producto del abuso, la indolencia y por supuesto la corrupción.
Es así como vemos que se desvanece un proceso cívico que se había convertido en ejemplo para una Latinoamérica soñadora que esperaba surgir en un ideal de vanguardia digno y ético. Cuan duro ha sido el fracaso, el sueño desvirtuado, el camino errado, los errores de las innumerables salidas que se han trazado para volcar lo hecho, y volver…allí me detengo y pienso cuidadosamente, que buscamos, que queremos, volver al pasado, o retomar nuestro sueño de una nueva Patria digna, libre, y reconstruir con ideales virtuosos el plan que se habían trazado los países latinoamericanos hermanados con esa visión compartida decolonial que nos impulsa a centrar ideas liberadoras, reflexionando críticamente nuestras propias experiencias intelectuales en miras a lograr la emancipación soberana como continente, en lo cual muchos creemos y apostamos.
Venezuela afronta su gran reto, emerger ante tanta apatía, decepción y miseria humana o sucumbir en la impotencia y rendición del abuso de poder, público y notorio, el miedo nos arropa, la expectativa constante de nuevas medidas que cada vez que son anunciadas sentimos sus consecuencias en el estómago, sí, el hambre marca la conducta hoy por hoy de cada uno de los venezolanos de a pie, más sin embargo, no siente lo mismo el “bien llamado” enchufado, ya que su conexión lo nutre y surte de sus deseos convirtiéndolo en ese minúsculo grupo de privilegiados que puede vivir cómodamente en Venezuela, aunque ruega a Dios no ser identificado por nadie ya que la culpa, la pena y la cobardía lo abruman.
El reto es aguantar…sobrevivir ante la escasez de medicinas y comida, rogar por soportar comer con poquísimas opciones de alimentos; temblar de angustia ante el peligro de contraer un simple resfriado ya que es casi una tarea titánica ubicar y poder adquirir un escueto antigripal. Ya nos cuesta deliberar conscientemente en cuanto a los precios establecidos en cualquier mercancía, llámese ropa, calzado, artefactos eléctricos, mobiliario, productos de limpieza e higiene personal, todo, absolutamente todo es incomprable; adquirir un carro, una vivienda, viajar, divertirse sanamente en un día de paseo es realmente imposible de realizar. El venezolano se está apagando en una agonía pública. Todos lo saben, todos lo ven. Nada cambia. La situación se agrava y el miedo aprieta.
Es responsable precisar que el gobierno genera ayudas económicas llamadas bonos, como política de un proyecto que surgió con nobles intenciones de asistencia para el más necesitado enmarcado en lo que se denomina las Misiones, las cuales llevan diferentes nombres dependiendo del objetivo de su creación. Consideradas en su momento como salidas acertadas y bien encaminadas de solución, fueron también opacadas por el terrible flagelo de la corrupción. Nuestro mayor mal, el protagonista de nuestras tragedias y desgracias.
Estamos desdibujados ante el mundo, ya no se nos reconoce por la cantidad de virtudes y simpatías que me refería al inicio de este escrito; ahora más bien somos protagonistas de las noticias y acontecimientos más insólitos de los últimos tiempos, carne de cañón para elaborar memes, comidilla rentable para eruditos, escritores, analistas y opinadores de oficio y generamos artículos, reflexiones, programas televisivos y radiales, foros, conferencias y pare usted de contar, acerca de las vivencias de los venezolanos.
No puedo entrar en comentarios acerca de violación de derechos humanos, tragedias y vicisitudes de políticos, líderes o de simples exponentes sociales que se hayan prestado a dar a conocer ideas distintas u opositoras a los lineamientos expresados por los gobernantes que rigen actualmente el destino de esta nación. Así que cierro mi reflexión acotando que respetaré por siempre el despertar de una sociedad encadenada y colonizada para cruzar a un horizonte que nos podía permitir el reconocimiento del Otro y apostar por la sensibilidad ética de una sociedad unida en búsqueda de su descolonización de pensamiento.
El plan era distinto, lo que se quería era igualdad social, respeto y consideración, visibilización de los desposeídos, lo que esperábamos era surgir en un torrente flujo ético como pueblo único y unido y definitivamente, el viraje fue mortal, el enfrentamiento es vertiginosamente despiadado dentro de la carencia, la dolencia, la miseria, la frustración, la impotencia, lo cual produce desesperación. El tema económico es determinante en la actual situación y por lo tanto debe ser el timón que marque el nuevo rumbo a seguir, y con habilidad, conocimiento y capacidad reconstruir la vía de crecimiento necesaria y adecuada para destrancar el momento y activar el desarrollo.
Venezuela enfrenta su gran reto, debe reinventarse, bregar y batallar en medio de la esperanza, exponerse y demostrar que si se puede. Perdonar y avanzar…demos la oportunidad de escribir un nuevo capítulo que reconozca que Venezuela está afrontado su gran reto!

La autora:

Diana Milagros Rueda de Aranguren

Doctora en Ciencias de la Educación
Magister en Educación Integral
Especialista en Gerencia Educativa
Licenciada en Educación
Psicopedagoga mención RM
Investigadora de la Ética Liberadora
Profesora de Psicología y Filosofía
Articulista de Pensamiento Crítico Decolonial
Asesora en Metodología de Tesis de Grado

Mily R. de Aranguren @milyaranguren @milyaranguren1 milyaranguren@hotmail.com

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