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Elecciones 2018. Lucha de significaciones culturales de poder

Roque Urbieta

Año 4, No. 26, enero 2018

María de Jesús Patricio Martínez, una vocera popular del CNI-EZLN cuestionando las estructuras sexistas, racistas y la violencia patriarcal de la democracia electoral en México. Entrevista con la feminista descolonial mexicana Rosalva Aída Hernández Castillo

(…) Existe otra tradición y otro vocabulario, no menos antiguo y no menos acreditados por el tiempo (…) pensaban en un concepto de poder y de la ley cuya esencia no se basaba en la relación mando-obediencia. Hacia estos ejemplo se volvieron los hombres de las revoluciones del siglo XVIII cuando escruñaron los archivos de la antigüedad y constituyeron una forma de gobierno, una república, en la que el dominio de la ley, basándose en el poder del pueblo, pondría fin al dominio del hombre sobre el hombre, al que consideraron un “gobierno adecuado para esclavos”
(Arendt, H. Sobre la violencia; 1969: 55)

México elegirá en el 2018 a la representante institucional de la República Mexiana. Una fiesta democrática que incluye la participación política de la Primera Mujer Indígena impulsada por un Concejo Indígena de Gobierno del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (CNI-EZLN). Después del movimiento indígena más importante que ha vivido México a finales del siglo XX, María de Jesús Patricio Martínez (Marichuy), de origen nahua, agrupa las necesidades sociales de las organizaciones populares más diversas del país.
Frente a una estructura institucional sexista, racista y clasista, la visibilidad corporal de la defensora en Derechos Humanos, cobrará una importancia en desestabilizar el imaginario político en la democracia electoral. Tomando en consideración que México atraviesa uno de los bloques críticos en materia de violencia, desposesión territorial, irrupción del narcotráfico y las multinacionales en las campañas electorales, lo que ha debilitado el tejido socio-comunitario en los espacios urbanos y rurales.
En conversación con la experta académica y militante de la “Otra Campaña”, la antropóloga feminista Rosalva Aída Hernández Castillo, nos compartió los desafíos que debe enfrentar la vocera del CNI-EZLN en el proceso electoral de registrar su candidatura a la Presidencia de la República del 2018: la pesadilla burocrática de reunir 800 mil firmas digitalizadas.

Roque Urbieta: Qué tan pertinente es la candidatura de la vocera impulsada por el Consejo Indígena de Gobierno (CNI), y apoyada por el Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional (EZLN) en las proximas elecciones presidenciales en Mexico el 2018?

Aída Hernández. Creo que en general, todas las reglas electorales están super hechas para evitar las candidaturas independientes. Tengo una esperanza que se va a lograr pero vamos a necesitar muchísima movilización porque precisamente esta partidocracia que tenemos en Mexico ha hecho que la existencia de candidatos independientes se vea como un peligro para el tipo de acaparamiento de los recursos que han tenido los partidos politicos.
Sólo para darte una idea, para que nosotros juntemos las firmas, necesitamos para las candidaturas independientes, ahora todo se ha hecho a través de la sistematizacion digitalizado. Tienes que subir tu credencial del Instituto Nacional Electoral (INE) a un sistema. Pero antes de subirla tienes que comprobar que no seas de ningun partido político. Se tiene que comprobar porque muchos de nosotros nunca hemos militado, como es mi caso, en ningún partido político, aparecemos registrados en un partido político sin que lo sepamos.
Tienes que revisar que no te hayan metido a ningún partido politico sin tu consentimiento, después darte de baja en este partido, después escanear tu identificación y subirla al sistema.
Imagínate en un México rural como el nuestro, lo que va a promover todo este proceso. Vamos a necesitar tener brigadas a nivel nacional, que vayan a las comunidades rurales donde el CNI tiene influencia y que apoyen todo este proceso de digitalización, porque a parte, la cantidad de firmas que necesitan para apoyar la candidatura independiente, tienen que estar distribuídas en distintas entidades, no pueden centrarse solamente en Oaxaca, Chiapas y Guerrero.
En un proceso de muchos retos burocráticos, es una pesadilla burocrática, y así se hizo desde un principio. Se pensó desde un inicio, porque a pesar de que tenemos el Instituto Nacional Electoral, que supuestamente fue un logro del movimiento ciudadano, seguimos teniendo una partidocracia que tiene mucho miedo a los candidatos independientes.
En un país como el nuestro marcado por las profundas desigualdades sociales este requisito de la digitalización de credenciales es una forma de excluir a poblaciones enteras que no cuentan con este tipo de tecnología, ni con acceso al servicio de internet necesario para bajar la aplicación del INE y posteriormente subir las fotos de las credenciales de elector. Ante las protestas del equipo legal que acompaña a Marychuy, se ha quitado ese requisito en algunos municipios indígenas caracterizados por la pobreza extrema. Sin embargo, esto no soluciona el problema en la mayor parte de las regiones pobres rurales y urbanas del país. Actualmente contamos con más auxiliares dispuestos a juntar firmas, que con el equipo que lo haga posible. Me atrevo a hablar de un racismo tecnológico, porque estamos usando la tecnología de la comunicación, no para crear puentes y articular luchas, sino para excluir a quienes menos recursos tienen, que en nuestro país incluye a la mayoría de la población indígena. En el contexto de geografías racializadas en las que el gasto público se distribuye de manera diferencial al igual la violencia, muchos de los municipios más golpeados por la violencia del narcoEstado, son también los que menos recursos tienen para acceder a este tipo de tecnología.
Lo positivo que yo he estado viendo, es que hay una articulación importante de jóvenes que están apoyando y acompañando este proceso del CNI en distintas zonas y que están dispuestos a apoyar en este proceso de digitalización.
Una parte es la de estos topes que nos están poniendo en el camino para el registro de candidaturas independientes, pero otra cosa importante es preguntarse: Cómo logramos explicar el carácter distinto de esta candidatura?
Nuesta cultura política muy internalizada y muy marcada por setenta años de priísmo. Aún para los sectores mas progresistas nacionales quienes siguen pensando en cierto tipo de liderazgo, vetical, muy individualizado, inclusive, la misma figura de Andrés Manuel López Obrador como caudillo. Entonces, cuesta mucho entender una visión más horizontal de ejercer la politica en donde María de Jesús Patricio sea la representación del Concejo Indígena de Gobierno pues esto de “mandar obedeciendo” que ha sido un pensamiento zapatista muy importante sea la base de una candidatura.
Es una candidatura que pone en la mesa del debate, no sólo otra manera de entender el ejercicio del poder político, sino otra manera de entender lo político como tal.
Con mi trayectoria de trabajo con mujeres indigenas zapatista, siento que la candidatura de María de Jesús Patricio traerá en la mesa del debate nacional, la complejidad de las diversas formas de opresión que marcan nuestra sociedad, que no sólo es una desigualdad economica […] que es un papel importante, pero también cómo esta desigualdad económica está montada en una estructura de racismo institucional, de una violencia patriarcal y desigualdad de género. Entonces, la complejidad, estas múltiples opresiones estan muy presentes en esta agenda politica representada por María de Jesús. Su voz es una voz colectiva, como su candidatura, y es por esto que confronta muchos de los principios fundantes de la democracia liberal. Esta democracia que habla en nombre de la igualdad impulsando políticas económicas que profundizan la desigualdad, y que reinvidica el voto individual, libre y secreto a través de partidos cuyos integrantes tienen las manos manchadas de sangre.
La llamada “crisis de los partidos políticos” no es un descubrimiento reciente para los pueblos indígenas, y va más allá de los escándalos de corrupción y complicidad de los partidos políticos con el crimen organizado que han marcado las administraciones de todos los partidos políticos que han logrado llegar a gobiernos municipales, estatales o federales en el presente sexenio. El vínculo entre los pueblos indígenas y política partidista ha sido un vínculo muy débil que en el mejor de los casos ha servido para hacer alianzas en luchas coyunturales; y el peor de los casos para constuir y legitimar cacicazgos indígenas que han consolidado sus estructuras de poder político y económico, gracias al apoyo de los partidos políticos. Fue este desarrollo el que llevó en el 2005 al EZLN y al Congreso Nacional Indígena a encabezar a la formación de lo que se conoció como la Otra Campaña que tenía como propósito constuir un frente amplío integrado por “indígenas, campesinos, estudiantes, maestros, empleados…o sea los trabajadores de la ciudad y el campo” para elaborar un programa nacional de lucha anticapitalismta; reconstruya las formas de hacer política recuperando valores antimaterialistas, de honestidad y servicio a los demás (ver www.ezln.org/documentos/2005/sexta.es). La apuesta entonces y ahora, ha sido la de reconstuir el tijido social y articularnos como sociedad, para levantar la voz y organizarnos ante políticas de muerte que están poniendo en peligro el futuro de nuestros hijos e hijas.
Se trata pues de una candidatura que cuestiona la democracia liberal, y la apuesta política es que en el proceso de lograr nominación y si esta se logra, a lo largo de la campaña electoral, se articulen los distintos movimientos de resistencia que hay en el país. El objetivo es que el Concejo Indígena de Gobierno a través de María de Jesús visibilice las luchas contra el despojo de los pueblos indígenas y campesinos, la defensa del territorio de la madre tierra. Ellos han ubicado 27 Espejos que es la metáfora que usan para referirse a experiencias de resistencia indígena contra la desposesiüon y destrucción capitalista (ver ttps://congresonacionalindigena.org/espejos/), pero su invitación es que a que también quienes estamos en zonas urbanas ubiquemos “Espejos de resistencia”: por la defensa de la educación, la salud pública, contra la especulación inmoviliaria, contra la precarización del empleo, contra el feminicidio, por poner algunos ejemplos, y nos articulemos en torno a ellos. No se parte de un “Programa de Gobierno” ya elaborado y pensado desde arriba, sino que se trata de un llamado a articularnos y construir juntos una agenda de resistencia desde la heterogeneidad de nuestras luchas políticas.

R.U.H: Con esta ola de violencia, escándalos de corrupción, de espionaje, impunidad que enfrentan los partidos politicos. ¿Qué acciones civiles pueden blindar las próximas elecciones en cuanto a la procedencia del financiamiento, sea del crimen organizado o la iniciativa privada, tomando en consideración esta nueva estrategia de la vocera del CNI-EZLN?

AH. Veo un gran reto. Con la cuestión del sismo, una de las cosas que ha empezado a salir. Primero fue MORENA, quien dijo que tenían que dar una parte del dinero para las campañas políticas para la reconstrucción, y después muchos partidos políticos se unieron a esto, inclusive, hay quienes han hablado de cero financiamiento. Aunque esto parece algo muy progresista el foco es: “necesitan hacer las campañas políticas y si no hay dinero estatal para hacerlas”. De dónde van a venir el dinero para las campañas? Y eso apunta a un foco rojo por el dinero del narcotráfico, lo hemos visto en las campañas municipales, pero también por el dinero de la IP, y el poder que le da. Entonces, si vas a privatizar las campañas, ¿ las que tengan más dinero, son las que pueden hacer más campaña?
Creo que estamos ante un debate, ahora que se ha visto que estamos tan cansados de los partidos politicos, cuando dijeron: Que les quiten el dinero estatal para las campañas, muchos aplaudieron. Creo que hay que tener cuidado con eso, hay que limitarlo. El hecho de que les quiten por completo abre el camino para que estas campañas estén en manos del narcotrafico hasta de las transnacionales, y eso es muy delicado. Esto no quiere decir que no haya que limitar el gasto excesivo y vergonzoso que se hace en las campañ políticas, pero a la vez hay que fiscalizar que el dinero privado no entre a las mismas. El reto de lograr esto, es que el Instituto Nacional Electoral, cuya creación fue un triunfo del movimiento ciudadano, ha perdido su legitimidad por la corrupción y falta de transparencia que lo caracteriza. El problema que enfrentamos es que no hay instituciones confiables que puedan asegurar unos comicios limpios.
Creo que la interrogante es, cómo desde la sociedad civil nos involucramos en el proceso electoral. Yo me había mantenido al margen, fui parte de la Otra campaña cuya apuesta no era electoral, y no tengo confianza alguna en en los aparatos institucionales partidistas, pero ahora, estoy dispuesta a entrar a darle mi apoyo a María de Jesús Patricio. Creo que tener una cultura cívica es importante. Creo que promover este tipo de reflexiones, entre otras cosas para mí, más que quitar el financiamiento público, yo diría que lo tenemos que presionar es para que se mantenga el financiamiento público acotado, al mínimo. No sé, un millón de pesos por partido, no más, y no se puede gastar ni un sólo quinto más por partido político, y el que gaste más, venga de lo privado o del narco, o lo que sea, está violando las leyes electorales.
Creo que hay que ir por este tipo de presiones muy concretas, que son más realistas que decir: “renuncia a cualquier tipo de financiamiento”.

R.U.H: Qué valor simbólico adquiere visibilizar la postulacion de una mujer indigena en la era de la democracia global?

AH. Para mí fue super esperanzador que el propio CNI decidiera postular a una mujer indígena; porque yo he estado muy cerca al movimiento indígena, y me siento una aliada del movimiento indígena en México, y yo sé que en el interior del CNI también hay mucho machismo, hay muchas regiones del país donde las mujeres a pesar de participar en procesos organizativos por los derechos de los pueblos indígenas, siguen siendo excluídas y muchas veces violentadas en el espacio doméstivo, no es el caso de las zonas autónomas zapatistas, pero sí hay muchas comunidades indígenas en donde no están de acuerdo que las mujeres participen ni siquiera en las asambleas ejidales. Y en algunos casos los mismos compañeros progresitas que luchan contra el neoextractivismo, se oponen a que las mujeres participen en las Asambleas Ejidales. Entonces, el hecho de que el organismo más importante que artícula el movimiento indígena en México haya decidido avalar como vocera a una mujer pues creo que más que una concesión de los hombres del CNI, es más un logro de las mujeres al interior, que han estado picando piedra desde antes del zapatismo, pero que en 1994 de manera articulada han planteado que no puede haber acceso pleno a una vida digna si no se incluye como parte central de la lucha los derechos de las mujeres indígenas. Una de ellas decía en una reunión de la Cordinadora Nacional de Mujeres Indígena: “No podemos pelear contra el finquero en la calle y tener al finquero en la casa”.
Entonces, si vamos a transformar la sociedad, tenemos que empezar a transformar desde la casa. Creo que tener una mujer ahí, no quiero poner en boca de María de Jesús una agenda feminista que ella no ha reivindicado, pero sí un reconocimiento de que las mujeres indígenas han demandado sus derechos de ciudadanía al interior del propio movimiento indígena. Creo que en estos momentos nos hablan de su fuerza política, pero tengo mucha esperanza que también sea una manera de plantear que la lucha contra el colonialismo tiene que ir de la mano con la lucha contra la violencia patriarcal.

R.U.H: Entonces, a qué apela este llamado del movimiento del CNI-EZLN al postular una candidatura indígena?

AH. Si bien es una candidatura indígena, no es una candidata sólo para los indígenas. Ellos están reivindicando una recuperación de muchas de sus formas comunitarias, de su sentido de comunalidad, reivindicando estos valores propios para todo el país. No sólo para la población indígena, y a la vez, están llamando a articular luchas.
Creo que esto es muy importante porque desde que empezó la lucha por la autonomía indígena con los Acuerdos de San Andrés en los años noventa, algo que ellos decían era: es que nosostros queremos que se reconozca por ejemplo, el derecho a nuestros propios sistema de salud, no era para que se reconociera la partera en su comunidad indígena, sino para que en el Sistema de Salud mexicano abrieran espacios de reconocimiento para la medicina tradicional indígena. Entonces, esta reivindicación de saberes propios, y de valores propios, no es sólo para las comunidades indígenas, sino pensando bueno desde el debate académico: Cómo descolonizar nuestros conocimientos y cómo descolonizar a la sociedad. Se trata de una propuesta civilizatoria que confronta el paradigma de la modernidad en donde el concepto de progreso va vinculado a la indistrualización, la mercantilización de la naturaleza y la fragmentación de cualquier sentido de comunidad.
Nuestros partidos políticos, han estado siempre centrados en una visión liberal de la política que sólo ven en los partidos políticos, en la democracia electoral la única salida.
Si bien, ellos están jugando en la democracia electoral, están trayendo al espacio de la democracia electoral muchos de sus valores de la democracia comunitaria, están trayendo esos valores para replantear lo político como sociedad mexicana. Creo que valores como la comunalidad, como reconstrucción del espacio de lo común, que muchas comunidades indígenas han fortalecido y mantenido desde sus prácticas autonómicas es algo que la sociedad mexicana está necesitando urgentemente en estos momentos en los que ha habido una destrucción del tejido social por la violencia, del crimen organizado y la violencia del narco.
Necesitamos reconstruir el tejido social, y esta apuesta del CNI trae mucho de esto, de esta experiencia. Y no es un esencialismo en el decir: ellos porque son indígenas tienen lo común, no; porque ellos han forjado sus prácticas sociales históricamente una defensa del Bien Común; traen algo que tenemos que aprender como sociedad nacional para la reconstrucción de lo común. En este momento en el que la violencia ha afectado tanto a la sociedad mexicana.

R.U.H: María de Jesús Patricio, tiene la legitimidad social y política para representar al movimiento de los pueblos indígenas en México?

AH. Creo que el racismo y el sexismo que marca a la sociedad mexicana ya salió inmediatamente a la luz pública. Se puso en evidencia, desde que ella anunció que el resultado de la consulta del Congreso Nacional Indígena era su nombramiento como vocera, entonces empezaron a surgir las descalificaciones racistas desde distintos espacios partidistas. De que cómo una mujer indígena. Hasta quienes decían que era una estrategia para dividir a la izquierda nuevamente.
Evidentemente este racismo de la sociedad mexicana hace difícil conseguir un apoyo popular amplio para una candidatura indígena y colectiva pero es precisamente el papel que tiene una presencia como la de María de Jesús Patricio poner estos temas en el debate nacional. Ya su sóla presencia en el mundo político, su sóla voz está desestabilizando muchos discursos del poder. Hay que reconocer que ella representa a un Concejo Indígena de Gobierno que está constituído por 73 miembros, 42 hombres y 31 mujeres.
Ella es una vocera, es este Concejo Indígena el que estaría entrando en esta candidatura, y sí, evidentemente, vamos a enfrentarnos al sexismo, al racismo. Es una lucha en el ámbito de los significados culturales: su precensia, su cuerpo, su voz, es en sí, una manera de desestabilizar los imaginarios políticos de un país tan racista como México.

R.U.H: Qué deben de aprender el sistema de partidos políticos ante esta Otra forma de hacer política del CNI?

AH. No sé si aprenden. Eso es un gran reto porque yo no sé si van aprender. Podríamos plantear más bien qué es lo que se trata de enseñar. Yo creo que se está enseñado una manera diferente de ejercer el poder, de concebir la autoridad. Se está cuestionando la visión verticalista en el que el “mandar obedeciendo”, desestabiliza toda las visiones del caudillismo que ha marcado la política mexicana en los setenta años de dictuadura partidista del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y que es la herencia que han dejado en la cultura política todos los partidos políticos. El hecho de gobernar desde lo común, desde la comunalidad es una manera de descolonizar la política y el caudillismo. La idea del servicio que está siempre puesta en el centro.
El concepto del tequio, que en el Istmo de Tehuantepec es tan importante, y en todo Oaxaca es central en las autoridades comunitarias indígenas. Ellas traen esto, el ser representantes del pueblo implica servir, y no servirse: cómo dar servicio y no servirse? El Concejo Indígena de Gobierno plantea siete principios básicos que guían la manera de entender la autoridad y que están presentes en esta candidatura. Servir y no servirse constuir y no destruir, obedecer y no mandar, proponer y no imponer, convencer y no vencer, bajar y no subir, representar y no suplantar. Estos principios están puestos en el debate público para aprender de ellos. Que sí los van a aprender los partidos políticos, eso no te lo puedo asegurar.

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