El problema del análisis de datos en el Pensamiento Crítico: ¿separación definitiva o unión posible?

El problema del análisis de datos en el Pensamiento Crítico: ¿separación definitiva o unión posible?

Martín Zapico

Año 5, No. 35, julio 2019

El Pensamiento Crítico y su delimitación

El Pensamiento Crítico en filosofía, entendido como una forma de abordar la realidad que apunta a revelar, desnaturailizar y deconstruir las formas discursivas y de organización sociales hegemónicas o marcadas por los grandes grupos de poder, es una etiqueta que engloba un abanico relativamente amplio de autores y metodologías, en diversas disciplinas.

Diversos autores (Soriano, 2002; García, 2007; Muñoz, 2009) acuerdan con situar su génesis a principios del Siglo XX, con la creación de la Escuela de Frankfurt en Alemania y su desarrollo a lo largo de todo el centenio, con sus últimos herederos en la actualidad como Axel Honneth y su Teoría del Conocimiento Recíproco (Honneth, 1997) Entre sus presupuestos fundantes, encontramos una toma de distancia epistemológica con el Positivismo Lógico del Círculo de Viena, en especial en lo vinculado a la importancia de los intereses en el proceso de construcción del conocimiento científico, y en la separación total entre sujeto-objeto.

En una línea similar, aunque con sus peculiaridades, encontramos los autores del Post-Estructuralismo (Giddens, 1990) o simplemente críticos del Estructuralismo (puesto que muchos de ellos rechazaron dicha etiqueta), que desarrollaron sus trabajos a mediados del Siglo XX y fundamentalmente en Francia. En este grupos encontramos a pensadores como Barthes, Foucault, Eco, Kristeva, Derrida, e incluso algunos compartidos con la Escuela de Frankfurt como Habermas. Estos pensadores construyeron fuertes críticas al Estructuralismo, en especial en relación a la binarización de categorías, el reduccionismo estructural y la insuficiencia de poder explicativo sobre ciertos fenómenos que no se agotaban en la estructura.

Muy vinculado al grupo anterior, y como un techo amplio basado en la crítica a la modernidad (donde tanto Frankfurtianos como Post-Estructuralistas podrían situarse), encontramos el llamado Pensamiento Post-Moderno (Arreaza y Tickner, 2002) Este es el más vigente, pues a partir de una fuerte crítica a las instituciones modernas y enfatizando en conceptos como género, raza, clase social, tiene desarrollos vigente incluso hoy día. Aquí se sitúan autores como Baudrillard, Lyotard, Deleuze y Foucault en Francia, Vattimo en Italia, Rorty en EE.UU como pensadores más fundantes. En ese mismo momento surgirían teorías como el Feminismo, el Pensamiento Post-Colonial (Segarra, 2000) y toda la variedad de teorías vinculadas a las minorías, con alcances hasta nuestros días.

Más allá de las peculiaridades, se puede observar con claridad por qué el paraguas de Pensamiento Crítico aplica bien para estos tres grupos más o menos definidos, en todos hay una fuerte crítica a lo antereior, generalmente entendido como la modernidad. Ahora bien, todos estos casos han sido situados en Europa o EEUU (el centro, en términos de Ángel Rama en su Ciudad Letrada de 1998)

¿Qué hay del Pensamiento Crítico Latinoamericano?

Edgardo Lander (1998) muy acertadamente señalará que, en las vertientes Latinoamericanas del pensamiento crítico, habrá una clara influencia europeizante, y esto es parcialmente cierto puesto que en la década del sesenta, aunque con poca fuerza, surgirá el pensamiento decolonial con autores como Enrique Dussel y Anibal Quijano cuya influencia se verá con claridad durante la última década del Siglo XX y la primera del XXI.

Inspirado en marco de un Pensamiento Decolonial, surgirán nuevas formas de pensar lo latinoamericano pero desde una perspectiva propia, superadora de los lazos históricos y las cadenas de siglos de dominación y poder colonial. Este esfuerzo dará como resultado distintas vertientes de pensamiento crítico.

Una de ellas, quizá la más conocida, es la que conforman una idea de liberación de Latinoamerica pero desde tres ángulos distintos. Estos son la Pedagogía de la Liberación (Paulo Freire), la Filosofía de la Liberación (Dussel) y la Teología de la Liberación (Rubem Alves y Gutiérrez Merino) Todas tienen en común la premisa de que la desigualdad estructural es consecuencia de procesos históricos de dominación de los cuales latinoamerica debe desvincularse para emerger como un territorio realmente libre. Todos estos movimiento nacen durante los sesenta y encontraron gran resistencia durante los períodos dictatoriales, encontrando así una mayor aceptación y asidero académico a fines de los ochenta y durante los noventa.

Otra forma de pensamiento crítico latinoamericano, bastante más reciente, son los estudios étnicos latinoamericanos (Mejía, 2015), que harán énfasis en actores históricamente invisibilizados o desvalorizados como son las minorías étnicas. Aquí entran los estudios vinculados tanto a los pobladores originarios y sus devenires después de la conquista, como la politización de figuras raciales como el mestizo,el negro y más recientemente algunos autores sitúan también a la mujer (Castillo, 2001), aunque el Feminismo en si mismo se lo estudia como una forma distinta de pensamiento crítico pues el énfasis está colocado en la condición de mujer. No obstante, una forma de síntesis referido a lo anterior es el Feminismo Interseccional (Almendra, 2015; Vigoya, 2016).

Finalmente, y por ser breve (pues se están omitiendo detalles por necesidad de espacio), los modelos más recientes han dado lugar a la desoccidentalización (Mignolo, 2012), que consiste en la implementación de valores y discursos modernos pero desde una perspectiva regional y vinculada a lo propio de cada país latinoamericano. Es una apropiación del fracaso del proyecto moderno pero en clave latinoamericana. Ejemplos de esta línea de pensamiento las vemos vigentes en países como Boliviar y Ecuador.

Más allá de la simplificación teórica, lo importante era revisar una variedad de formas de pensamiento crítica para poner en evidencia algo que todas (además de las fuertes críticas a la modernidad) tienen: ausencia de técnicas de recolección y análisis de datos cuantitativo, puntualmente falta de técnicas estadísticas.

La ausencia de estadística en el Pensamiento Crítico, ¿una toma de postura?

La afirmación anterior merece un matiz. No es que ningún autor enmarcado en el pensamiento crítico emplee estas formas de análisis, sino que la mayoría de ellos, en sus textos más canónicos y en los cursos donde se los enseña, se alejan concienzudamente de ellas. Al realizar revisiones metodológicas de las formas de pensamiento descriptas anteriormente, podemos encontrar las siguientes características.

En un plano vinculado al tratamiento del individuo, hay un empleo marcado de técnicas Fenomenologícas, que consisten en la sistematización de la subjetividad para dar acceso a una forma de conocimiento del mundo. Si bien no es patrimonio de una corriente o autor en particular, los autores post-modernos han tendido a emplear estas técnicas, con una fuerte influencia de Heidegger. Muy vinculada a esta técnica, en especial en los últimos años, ha surgido también el Método Biográfico donde se da una validación histórica-cultural a los relatos de experiencia personal.

Por otro lado, al buscar abordar la organización tanto histórica como presente del ejido social, la Etnografía con todas sus variantes, se ha perfilado como una apropiación Post-Estructuralista de técnicas estructuralistas por excelencia, en especial en el campo de la Antropología y la Sociología. En particular, el desarrollo de la Etnometodología ha sido empleado por muchos autores para poner en tela de juicio categorías dadas por naturales como la familia, la cultura, la clases social, la identidad personal, entre otras. Estas formas de crítica a estructuras típicamente modernas se halla en el seno de teorías como el Feminismo en todas sus vertientes, las Teorías Queer, las Teorías de Género, entre otras.

Por otro lado, en gran cantidad de autores de la Escuela de Frankfurt podemos identificar el empleo de la Teoría Fundamentada, la Inducción Analítica y ante todo una Dialéctica de base Marx-Hegel. Todas estas formas metodológicas han sido desarrolladas como lo que López (2013) denomina un enfoque antes que un método concreto en particular. Antes que una forma definida, hay una toma de distancia conciente de otras formas de analizar lo social, lo cultural, la industria, en la que predomina un enfoque crítico por no ser partidario de lo tradicional.

Para el caso de los Latinoamericanos, es necesario destacar el desarrollo de herramientas metodológicas propias como una forma de resistencia a epistemologías y formas de investigación no propias. Entre ellas, vamos a destacar la Analéctica acuñada por el maestro Dussel, consistente en la superación de la clásica dicotomía sujeto-objeto dialéctica para llegar a un encuentro legítima con el otro. Muy vinculada a lo Latinoamericano (si bien tiene sus orígenes durante el siglo pasado en Europa, ha tenido un gran desarrollo y apropiaciones propias), encontramos el desarrollo de la Investigación Acción Participativa, que consiste en una investigación que no se limita a observar, describir y explicar el mundo, sino que busca tener incidencia directa en él, transformarlo, a partir de una serie de técnicas que emplean, entre otras, la participación de los mismos sujetos investigados como artífices del propio cambio, eliminando una dicotomía desde su punto de vista artificiosa entre investigador-objeto.

Hay un fenómeno transversal en todos los grupos mencionados anteriormente, y que suele ser un término ampliamente empelado pero sin una definición precisa, que se trata del término Deconstrucción. En este caso, se opta por situarlo como un fenómeno transversal en tanto, si bien es una metodología tal como lo propuso Derrida al buscar sistematizar el enfoque Heideggeriano (1997), muchos autores se han apropiado de este término empleando como un fin o forma de cuestionar lo instituído antes que una metodología específica, y esto se ha situado tanto en espacios Europeos como Latinoamericanos, así como en EEUU.

Lo interesante a la luz de lo descriptivo, es que entre todas las metodologías empleadas por las distintas formas de Pensamiento Crítico, hay una presencia escasa de técnicas estadísticas. Esto, al parecer, está fuertemente vinculado a una toma de postura de princpios de Siglo XX que empleó la Escuela de Frankfurt al distanciarse de los desarrollos de pensadores, por ejemplo, del Círculo de Viena (más asociados al post-positivismo) a los cuales tacharon de “Teoría Tradicional” Es decir, para el análisis de sus objetos de estudio, no necesitaron del empleo de técnicas cuantitativas.

Algo similar ha sucedido con el desarrollo del Post-Estructuralismo en distintas disciplinas. Los estructuralistas y sus desarrollos en las áreas de la Literatura (Barthes), Fonología (Jakobson), la Sociometría y el Análisis de Redes Sociales (Moreno), la Econometría (Frisch), la Psicometría (Wundt), entre otras disciplinas, serían fuertemente criticados (aunque sus líneas no desaparecerían, puesto que siguen vigentes y con el desarrollo de nuevas técnicas de análisis de datos han visto reforzados tanto sus supuestos teóricos como sus aplicaciones prácticas) por autores del post-estructuralismo, que optaron por dejar de lado ese tipo de métodos para el desarrollo de análisis con técnicas de investigación más cualitativas.

Por su parte, los autores de la Filosofía Postmoderna, siempre han contado entre sus supuestos con una fuerte crítica a los métodos tradicionales de la Ciencia. En la llamada “Ciencia”, ellos incluyeron los métodos de contrastación de hipótesis más clásicos, ligados directamente a los desarrollos de la Estadística de principios de Siglo XX, o en su defecto a las formas matemáticas más simples de verificación propuestas por el paradigma Positivista Clásico. Esto está fuertemente vinculado al papel preponderante que estas formas de pensamiento otorgan al “Sujeto” en contraposición al “individuo”. Al poner énfasis en el Sujeto, las descripciones generales o de tendencia poco valen en relación a la experiencia personal que se perfila como una forma de acceso al conocimiento del mundo por excelencia, postura desde la cual se pueden cuestionar las formas hegemónicas de organización de la vida cotidiana o social.

Esta deuda europea del pensamiento crítico con las técnicas de análisis cuantitativo, se ha visto también en el desarrollo de herramientas de análisis latinoamericano la realidad social de la región. Ahora bien, el caso europeo como hemos visto se vincula directamente a un contexto histórico que produjo una necesaria toma de distancia de estas formas metodológicas. Sin embargo, ¿es realmente necesaria esta separación?, ¿hay algo de “incorrecto”, “inapropiado”, o “incoherente” en emplear análisis estadísticos de grandes datos para pensar latinoamerica de forma crítica?, ¿no será esta una limitación o restricción incluso funcional al centro, puesto que al no realizar análisis de datos masivos, se puede ser víctima de las técnicas de desinformación y difusión de información falsa, o invisibilización?

Para reflexionar sobre este aspecto metodológico, acudiré a una técnica cuantitativa en concreto, el llamado Big Data, o análisis de datos masivos a partir de minería, que postularemos es una forma contrahegemónica de analizar los discursos imperantes tanto en medios tradicioanles como redes sociales, que permite develar un entramado de poder que tiende a dicotomizar los discursos para dividir al pueblo.

Pensamiento Crítico, Subalternidad y Big Data

La posibilidad de pensar la incorporación de técnicas de análisis cuantitativo, en especial análisis estadístico masivo de datos, se vincula mucho al contexto y desarrollo en el cuál muchas de estas técnicas surgen. Puntualmente, el criptoanarquismo (Misseri, 2013) es un movimiento surgido en los noventa, disperso a lo largo de todo el globo, que busca combatir el robo y la venta ilegal de datos masiva e intromisión de grandes empresas y grupos económicos en la privacidad de los usuarios. Derivado de este grupo, la creación de criptomonedas (Castro, Fumero y Gonzalez, 2018) como forma alternativa al control hegemónico del dinero y capital por parte de los bancos surge en la misma época y con perspectivas similares: quitar el poder central a los grandes capitales usurarios que se basan en el crédito y apropiación no ética de la plusvalía.

López-Cantos (2015) estudia como el análisis de grandes datos se está empleando como eje transversal de estrategias de comunicación política, y en específico Zapico (2019) ha analizado como se tiende a dicotomizar la opinión pública a través del uso de datos masivos en redes sociales para dividir a la población y evitar que las criticas se dirigan contra los grandes grupos de poder, al confrontar en asuntos del tipo negro o blanco del tipo aborto si/aborto, feminismo si/feminismo no, marihuana si/marihuana no; entre muchísimos otros que suelen generar polémica y escándalo en los usaurios de redes sociales.

La amenaza de la posverdad (Fowks, 2018) sumerge al diálogo y a las técnicas de análisis basadas en el discurso en un terreno muy difícil, puesto que en tiempos de redes poco importa lo verdadero o lo falso, sino que se emplea un criterio más vinculado a lo posible o probable. Además, ante la cantidad abrumadora de información que los usuarios encuentran por internet, la posibilidad de definir y distinguir lo que es legítimo de lo que no lo es, resulta en extremo difícil incluso para individuos y organizaciones con muchos recursos. El problema de dar la lucha en el plano de la información, del discurso, es que nos encontramos con una cantidad muy menor de recursos y un nivel de organización nulo respecto a los grupos de poder hegemónicos

En este contexto nuevo, donde gran parte del poder y la opinión pública se disputa a través de los nuevos medios de comunicacion masiva on-line (Navia y Ulriksen Lira, 2017), es imperante no dejar de lado estos espacios de lucha que pueden ser utilizados (y lo son, pero no en particular desde una perspectiva decolonial) como espacio de resistencia a los discursos hegemónicos y de producción de saber descontaminado de la influencia de los grandes medios.

Hay un nuevo sujeto subalterno, entendido en términos de Spivak (1993), el usuario de las redes sociales y los medios de comunicación on-line, y es precisamente desde ese lugar subalterno que tanto académicos como usuarios deben tratar de dar la lucha. Curiosamente, como señala la autora al preguntarse si el subalterno realmente puede hablar, la voz de los subalternos en las redes tiende a verse silenciada. Pero no porque no pueda hablar, sino porque se pierde entre millones de otras voces, donde no existe ningún tipo de filtro vinculante a lo verdadero o falso.

Ahora, ¿por qué se sostiene que la incorporación de técnicas cuantitativas podría fortalecer el pensamiento crítico en general? La idea surge de lo señalado en párrafos anteriores, al buscar dar la lucha solo en el plano de lo discursivo, de lo argumentativo, desde técnicas cualitativas, se corre el riesgo de que la voz de uno sea invisibilizada y tapada en el mar turbulento de las redes. La deslegitimación discursiva que el subalterno hace del poder hegemónico, tiene su vuelta en la deslegitimación que lo hegemónico hace de lo subalterno, así como su invisibilización. Asimismo, los otros canales de circulación por fuera del dominio de internet, son francamente minoritarios en comparación a la circulación que existe a través de él. (Sánchez y Pinot Sánchez, 2017)

Reflexiones finales

Ante tamaña situación, la incorporación de técnicas de estadística y análisis masivo de datos ya ha demostrado en otros casos ser útil para desmentir supuestas verdades por parte del poder hegemónico y grupos de poder que pretendían instaurarse como verdades de hecho. Tal es el caso de la fundación sin fines de lucro Veritas, que se encarga, a partir de infiltraciones y usos de técnicas de datos, denuncia las arbitrariedades de grandes empresas informáticas y poderosas organizaciones. De esta forma, la incorporación de técnicas de análisis estadístico, en especial las de análisis masivo, nos da una voz diferente y con más asidero a la hora de combatir en un marco de posverdad.

Ciertamente, no es que estas técnicas sean objetivas. En efecto, la utilización que se haga de ellas se rá la que determinará el camino del discurso y las posibilidades. Sin embargo, y dando por hecho que los grupos dominante ya hacen uso de estas técnicas, es nuestro deber dar la lucha en términos similares, o cuando menos tener un conocimiento profundo de este tipo de análisis.

Referencias Bibliográficas

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Publicado el:julio 1, 2019admin
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