año 1 no 11

Hacia una crítica descolonial: Max Weber, la ética protestante y el espíritu del capitalismo

Miguel Zúñiga

Año 1, No. 11, julio 2015

Introducción

Para aquéllos/as que han vivido la experiencia de aprendizaje a nivel superior en México o en cualquier universidad del sistema-mundo moderno, aceptan o niegan haberse sometido a la incorporación de las teorías de científicos eurocéntricos, presentándoseles como ajenas, y pasivas para poder cambiar, transformar o revolucionar las condiciones histórico sociales que nos oprimen.
Tal es el caso en el aprendizaje de las teorías de Max Weber, especialmente por sus supuestos eurocéntricos objetivados en su libro la ética protestante y el espíritu del capitalismo, aunque no es el único que piensa eurocéntricamente, pero por ahora a él y a sus adeptos los sentamos en el banquillo de la crítica.
En este artículo pretendemos ofrecer elementos, a sí mismo permitiéndonos a nosotros mismo generar las condiciones para el desarrollo de la crítica al eurocentrismo de Max Weber, es decir, este ensayo es sólo la parte inicial de la crítica al eurocentrismo, particularizando cada investigador eurocéntrico, y al mismo tiempo siendo conscientes de la totalidad a la que pertenecen, para que de esa manera nos liberemos de la colonialidad.

El giro descolonizador y la transmodernidad

Como una ráfaga de encantamiento paralizante, los científicos eurocéntricos han propuesto no comprometer la práctica científica con el pueblo y sus objetivos políticos, de lucha, de revolución, liberación de crítica. Algunos científicos han quedado estupefactos, porque han atendido al llamado de neutralidad científica, otros tantos, y los seguirá habiendo, permanecen o se incorporan a las luchas de los oprimidos/as, pobres; niños/as, ancianos/as, hombres/ mujeres, del Sur.
El giro descolonizador, cual giro epistemológico, “tiene sus antecedentes en el boom literario latinoamericano, en el aspecto socioeconómico en la Teoría de la Dependencia – que permite entender la estructura del proceso de globalización-, la Teología de la Liberación – en el plano religioso-político-, y la Filosofía de la Liberación – en el plano filosófico-“ (Dussel, El giro descolonizador, 2014).
Consensuado nuestro criterio con Nelson Maldonado-Torres, el giro descolonizador o descolonial – como él lo llama- se enlaza perfectamente con la descolonización (2008),es decir, se trata de la ciencia explícitamente comprometida para la liberación de los pueblos, hablando pluralmente no sólo nos referimos únicamente al pueblo latinoamericano, también al chicano, afroamericano, al musulmán, al francés, al inglés, al africano, unidos por su cualidad histórica de victimas del colonialismo, patriarcado, capitalismo, autoritarismo, darwinismo social, racismo etc.
El contenido de la vida social, cultural, ecológica, política, se presenta paradójica, porque de tiempo en tiempo el discurso y de facto la racionalidad pareció haber sido la reinante en la vida, y siendo así reinaría la abundancia, la paz, la felicidad, la igualdad, sin embargo parece que se nos ocultó la faceta de la racionalidad dominadora opuesta a la de emancipación, en perspectiva están surgiendo otros sujetos científicos y del pueblo en general, que motivados por el sufrimiento de sus hermanos/as, padres, madres, están llevando a la constitución de una misma sustancia, los saberes y la conservación de la vida.
Nelson Maldonado-Torres, le llama actitud des-colonial. “Esta actitud es la base principal para una postura ético-política y teórica que plantea nuevas bases para el conocer, lo que denominaremos como razón des-colonial” (2008, pág. 63). No se puede hablar actualmente de la indiferencia por la vida, de la razón como mito, sino de las praxis científicas, políticas, sexuadas, culturales, como mediación para permitir la vida del pueblo.
Debemos preguntarnos ¿Quiénes son el pueblo? “Los oprimidos de una totalidad política que guarda sin embargo cierta exterioridad” (Dussel, 1996, pág. 84). Son las personas de carne y hueso, sujetas hasta ahora a un proceso de alienación, cosificación, invirtiendo su capacidad creadoras de las mediaciones de la vida; instituciones del trabajo, escuela, formas de producción, de gobernar, de tratar a los hermanos/as, de generar conocimiento, del deporte, etc.
Sin embargo que anhelan su liberación. ¿Qué es la liberación? Enrique Dussel nos responde, “es la praxis que subvierte el orden fenomenológico y lo perfora hacia una trascendencia metafísica que es la crítica total a lo establecido, fijado, normalizado, cristalizado, muerto” (1996, pág. 76). Los eurocéntricos respingaran y preguntarán ¿Acaso no es eso lo que hace la posmodernidad?
Nosotros les respondemos que no – al compás del giro descolonizador, porque la liberación como praxis, y situándola en la transmodernidad, entiendo por esta, “un proceso que se origina desde otro lugar (más allá del “mundo” y del “ser” de la modernidad: desde el ámbito que guarda cierta exterioridad), distinto de la modernidad europea y norteamericana” (Dussel, 2002, pág. 222). Apela la por la autonomía, la diferencia del movimiento de la vida, superando el estado de opresión, para ser lo que no se es.
Decimos que el movimiento de transmodernidad realizado por los pueblos, que quieren liberarse, es para ser lo que no se es, es porque no quieren convertirse en las sociedades occidentales-norteamericanas, que dominan, u omiten acciones para liberar a los pueblos oprimidos, y en este enfoque también son responsables de la existencia de pobres, oprimidos, genocidios.
A sí visto, los pueblos están motivados por la utopía de la liberación y la práctica científica ética de debe estar comprometida, aunque algunos ya lo estamos, o intentamos comprometernos cada día más, no actuando eurocéntricamente sino genuinamente y vitalmente para los pueblos.

El problema

En el campo de las ciencias sociales y humanidades el nombre de Max Weber resuena por sus contribuciones; la Verstehen, los tipos ideales de acción social, dominación, burocracia, racionalidad, capitalismo etc. Y por sus controvertidas posturas teórico-políticas opuestas a las de Karl Marx, respecto del capitalismo y el desdoblamiento civilizatorio/ descivilizatorio de la Europa occidental y del futuro trágico o esperanzador de la humanidad.
Podemos decir que la crítica a Max Weber y su contribución científico-política eurocéntrica no se ha realizado desde el sur geopolítico, en el cuál estamos viviendo nosotros, cuales periféricos, excluidos, dominados, coloniales e irracionales, inferiores, condenados por Dios a sufrir por conseguir el alimento de vida y a no ser libres ante los ojos eurocéntricos.
La pregunta por excelencia eurocéntrica, tal como nos lo puso a la luz Enrique Dussel, es la hecha por Max Weber: “¿qué serie de circunstancias han determinado que precisamente sólo en Occidente hayan nacido ciertos fenómenos culturales, que (al menos, tal como solemos representárnoslos) parecen marcar una dirección evolutiva de universal alcance y validez?” (Weber, 2007, pág. 9)
Su respuesta tiene como contenido, atribuirle a ciertas e ideas religiosas representadas por la Reforma, específicamente por sus vertientes histórico fundamentales del protestantismo ascético: “el calvinismo, en la forma que adoptó en los principales países del occidente europeo que dominó, principalmente en el siglo XVII, el pietismo, el metodismo, las sectas nacientes del movimiento bautizante” (Weber, 2007, pág. 115).
A nuestro parecer es que la visión histórica eurocéntrica de Max Weber, le permite negar, en sus supuestos de neutralidad epistemológica, niega la colonialidad del capitalismo, además por su ideológica al romanticismo alemán; racista y pretendiendo ser universal, tal como presenta Hegel la historia encubriendo la colonialidad del poder, siendo esta el fundamento de la constitución del sistema-mundo moderno.

Historia eurocéntrica: el paralelismo Hegel y Max Weber

Enrique Dussel en su constante crítica al eurocentrismo ofreciendo una diferente historia mundial no eurocéntrica, contrapuesta al anclaje histórico Hegeliano, del cual es el contenido los libros de historia enseñados en las escuelas, así también de los propios científicos eurocéntricos, el propio Dussel ha mostrado que los románticos alemanes han un tipo de historia que niega la alteridad colonial. Vayamos a iluminar esa caverna ideológica.
“Hegel en sus Lecciones de la Filosofía de la Historia divide la historia en cuatro momentos «El Mundo oriental», «El Mundo griego», «El Mundo romano» y el «Mundo germano». Puede verse el sentido esquemático de esa construcción ideológica, completamente eurocéntrica; es más: germano-céntrico del Norte de Europa (ya se ha producido la negación del «Sur de Europa»). Por otra parte, el mundo germánico» («no se dice europeo») se divide en tres momentos: el «mundo germánico-cristiano» (descartándose el latino»). «La Edad Media» (sin situarla geopolíticamente en la historia mundial) y «El tiempo moderno». Este último, por su parte tiene tres momentos: «La Reforma» (fenómeno germánico), «La Reforma en la constitución del Estado moderno», y «La Ilustración y la Revolución»” (Dussel , 2009, pág. 157).
El propio Weber fisuró la historia de la modernidad, iniciada en 1492, pero según él, el desdoblamiento de la modernidad iniciará a partir de la Reforma, en el mundo germánico, por la contribución la contribución de Lutero al ascetismo religioso, pero principalmente por la influencia del calvinismo en los países bajos, así como en Francia, Inglaterra, Hungría Lituania; por el pietismo iniciado en Alemania; el metodismo en Inglaterra; las sectas del movimiento bautizante, principalmente los baptistas en Alemana, los menonitas en Estados Unidos y los cuáqueros también en Inglaterra y Estados Unidos, las implicaciones de estas sectas o confesiones de distribuye principalmente en estos países.
Es notorio que el movimiento moderno de la Reforma será del Este a Oeste, desenlace que se extenderá hasta Norteamérica. De la misma manera histórica correspondiente a Hegel. Como lo demuestra Enrique Dussel, “para Hegel en la Filosofía del Derecho, la historia empieza en el oriente, donde el espíritu es un infante e inicia su liberación, pasando por la India, Persia, pasando por griegos hasta culminar en Roma. Entonces dice Hegel, Europa es el centro y fin de la historia universal” (Dussel, 2012).
Poniendo en un velo obscuro la colonialidad/modernidad en su primera fase, así mismo su estado periférico, inferior respecto del mundo otomano, durante su tiempo de obscuridad, denominado la Edad Media.

Más allá de la historia eurocéntrica

Siguiendo ubicados en la historia no eurocéntrica, propuesta por Enrique Dussel la cual contiene las grandes culturas del sistema-tierra, nos preguntamos ¿cuál es la historia antes de 1492? Otra vez la respuesta nos la ofrece Dussel en su libro la ética de la liberación en la edad de la globalización y de la exclusión, nos muestra que han existido cuatro estadios del sistema interregional: “a) Egipcio-mesopotámico (desde el IV milenio a.C.), b) Indoeuropeo (desde XX siglos a.C.), c) Asiático-afro-mediterráneo (desde el siglo IV d.C.), d) Sistema-mundo (desde 1492 d.C.). Este último sistema tuvo en sus inicios en el centro a Europa occidental. Y como periferia: América Latina; África bantú, mundo musulmán, India, Sudeste Asiático” (Dussel, 1998, pág. 21).
La constitución del sistema-mundo, tal como lo estamos haciendo en este ensayo, se ancla en la colonialidad-modernidad de 1492, porque a partir de ahí la centralidad será revelada por la Europa-occidental y Norteamérica, ya que durante la Edad Medica, que consistirá en el enclaustramiento latino-germánico al que le había sometido el mundo islámico-otomano.
Entonces así presentada la historia mundial desde el sur, la centralidad Adámica europea se debilita, permitiendo también poder criticar a todos y todas las visiones eurocéntrica, ahora en turno, a la Weberiana, suponiendo el solipsismo civilizatorio de la Europa-occidental y Norte América.

El sentido anti-eurocéntrico de la historia del sistema-mundo moderno

Siguiendo los pasos de Enrique Dussel, uno de los más grandes representantes vivientes del giro descolonizador y por lo tanto del eurocentrismo, también de la propuesta teórico-práctico de la liberación de los pueblos, creemos necesario incorporar su tesis de la simultaneidad de los fenómenos; colonialismo, modernidad, capitalismo e imperio-europeo (Dussel, 2007, págs. 195-213).
Tal como se presenta la historia eurocéntrica que incorporamos, nos mantenemos ciegos, reproducción el colonialismo epistemológico, atándonos a la colonialidad, impidiendo la movilización de liberación del pueblo porqué aunque sufre en su dolor, no sabe acertadamente el nucleó del mal, por un pecado original que no autores, ni sabe precisamente como se ha articulado en la historia moderna.
Precisamente, esta aportación de Enrique Dussel, nos permitirá develar que donde hay dominadores existente dominados, explotación de las personas y de la naturaleza, pobres creadores del valor y ricos chupa vida. Por lo tanto si la ideológica trata de presentar a las sociedades eurocéntrica-norteamericanas, tratando de justificar su centralidad por la supuesta predestinación de superioridad biológica, sagrada, y así mismo el pueblo oprimido resignarse a su sufrimiento, en la perspectiva histórica hecha por la gente en su cuerpo vivido dentro del pueblo, nos permitirá liberarnos del desenlace de explotación y dominación de las propias personas y de la naturaleza, presentándose hasta ahora no esperanzador, pero sabemos también que la utopía, la actividad colectiva de conservación de la vida en su liberación es superior a la destructividad humana.

Conclusión

Podemos decir que actuar, pensar, sentir, hablar, moverse, en el actual proceso de transmodernidad, en el que se enclava el giro descolonizador, posibilita y permite sin ningún temor a ser excluidos, juzgados de no ser científicos por estar comprometidos con los pueblos, estando a estos incorporados, tratando de liberarse y evitar la catástrofe ecológica que impida la vida.
A sí el giro descolonizados nos ubica corpo-políticamente para hacer la crítica al pensamiento eurocéntrico, como lo es Max Weber, pretendiendo nosotros mostrarlos en otro momento y espacio, tornándose necesario para descolonizarnos.
Bibliografía
Dussel , E. (julio-diciembre de 2009). Meditaciones anti-cartesianas: sobre el origen del anti-discurso filosófico de la modernidad. Tabula Rasa(9), 153-197.
Dussel, E. (1996). Filosofía de la liberación. Bogotá: Nueva América.
Dussel, E. (1998). Ética de la liberacion en la edad de la globalización y de la exclusión. (Segunda ed.). México: TROTTA.
Dussel, E. (2002). Sistema-mundo y transmodernidad. Views from South, 3, 221-244.
Dussel, E. (2007). Materiales para una política de la liberación. México: Plaza y Valdes.
Dussel, E. (6 de Noviembre de 2012). Youtube. Recuperado el 8 de Mayo de 2015, de https://www.youtube.com/watch?v=cBKIyXUmEbk
Dussel, E. (28 de Agosto de 2014). Youtube. Recuperado el 8 de Mayo de 2015, de https://www.youtube.com/watch?v=vhkD9IPTnnI
Maldonado-torres. , N. (2008). La descolonización y el giro des-colonial. Tabula rasa, 63-72.
Weber, M. (2007). La ética protestante y el espíritu del capitalismo. México: Colofón.

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