Crítica de la Modernidad en América Latina: Hacia una modernidad alternativa de Nuestra América

Crítica de la Modernidad en América Latina: Hacia una modernidad alternativa de Nuestra América

Roberto Viesca Dorantes

La Modernidad nace para diferenciarse de otras épocas. Parte de un imaginario histórico de pretensiones universalistas bajo la lógica de la razón y de la sociedad del progreso. Lo “moderno” significa lo que se vive en el momento. Es una forma de “objetivizar el mundo” mediante saberes filosóficos y concretos que se producen inevitablemente en la atracción de su centro.
Así, la secularización de la vida consiste en emprender la razón y el juicio en entramados cientificistas, metafísicos y lógicos que confluyeron al principio del Renacimiento. Fue este proceso de ruptura con la Edad Media, que los simbolismos abstractos de construcción del “yo” y del sujeto, encontraron cabida en la nueva formación de la sociedad que irrumpía en nuevos procesos de cambios reflexivos de su conciencia.
Es entonces, que los procesos de ruptura son parte incondicional de la Modernidad; es la manera de autogenerarse hacia rumbos cíclicos de fundación-crisis-fundación con los que se perfecciona, materializa y realiza. Dentro de ella, el discurso social de la individualidad, discurre en el principio óntico (del ser) de la subjetividad, donde se reconoce y se encuentra la modernidad según Hegel.
Con la subjetividad y la razón, la Modernidad encuentra un paso reflexivo hacia su propia constitución y conciencia de sí misma, para establecer pautas autorreferidas, como la autorrealización, la autoconciencia, la autorepresentación y su autosignificado. Todas ellas, son modos de “racionalizar” la Modernidad, es decir, de llevarla acabo de acuerdo a su institucionalidad de encontrar un “tiempo moderno”, en la que se sitúa en un marco espacio-temporal presente con relación entre el sujeto y el mundo que ahora es moderno.

Viesca

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Publicado el:mayo 21, 2016admin
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