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Reconociendo al Sur…

Diana Milagros Rueda de Aranguren

Los acontecimientos de la periferia no son ajenos a los eventos del Norte o el Occidente, ni tampoco menos trascendentales ni de menor importancia para el interés del mundo en general, realmente esos hechos y sucesos históricos-sociales se derivan en su mayoría del mal llamado primer mundo que nos ha arropado en todos los espacios en los que nos desenvolvemos, en la política, ciencia, el desarrollo, la sociedad, inversión, en fin, parecieran que marcan el futuro.
La geopolítica vista como el estudio de esa vida e historia de cada pueblo en función a su territorio geográfico y todos sus elementos económicos y sociales que lo caracterizan debe ser vista y estudiada en una totalidad globalizada, sin embargo, el filósofo Boaventura De Sousa nos extiende una invitación al pedirnos que debemos tomar una distancia crítica de las premisas sociológicas desde las que se solía leer las realidades del Sur.
Nos hace reflexionar acerca de reconocer que las teorías eurocéntricas han ignorado las experiencias y saberes que se producen en el Sur, por lo tanto nos habla de la necesidad de una sociología de las ausencias. Es decir, de una sociología que note, reconozca, asuma y tenga en cuenta lo que la sociología dominante, o pudiera también quizás llamarse tradicional, ha ignorado o empeñado en considerarla como inexistente.
Esto se puede traducir como la conducta de despreciar experiencias y saberes no producidos desde la ciencia occidental, considerándolo de carácter primitivo o de menos valor; de esta forma a súper puesto una supremacía diseñada para legitimar el colonialismo.
Así también notamos que las teorías sociológicas del Norte tampoco permiten reconocer la realidad emergente de América Latina, fundamentalmente con lo que se refiere a nuevas formas de movimientos sociales liderados por campesinos, mujeres, pueblos indígenas, ecologistas, así como valorar las formas de organizaciones indígenas o comunales, e incluso nuevas formas de estados, pluriculturales o plurinacionales, que están llenos tanto de posibilidades como también de riesgos.
Es precisamente allí donde De Sousa habla de la necesidad de una sociología de las emergencias, comprometida tanto con analizar los cambios como con los cambios mismos. Se trata, entonces, y cito a Yrigoyen (2010), analizando al autor citado, de una sociología que recupera lo ignorado por el pensamiento occidental monocultural y que da cuenta de realidades emergentes, en emergencia, impensadas e impensables desde categorías viejas o ajenas. Dice y explica que se está hablando, pues, de una sociología que cuestiona o transgrede la sociología asentada del saber monocultural dominante, por lo que la llama sociología transgresiva.
En el Sur, también hay experiencias y saberes complejos, donde coexisten distintas formas de conocimientos y aprendizajes, y a esto se le llama Epistemología del Sur. Una epistemología fundada en dos principios, un conjunto de saberes diversos o una ecología de saberes, y el diálogo intercultural, lo que supone un esfuerzo de traducción intercultural. Esto a su vez parte de la idea de que todas las culturas son incompletas y, por tanto, pueden ser enriquecidas por el diálogo y por la confrontación con otras culturas, lo que permite encarar posibles conflictos entre derechos humanos y derecho tradicional sin apelar a la supremacía colonialista de la cultura occidental, sino al diálogo intercultural.
Continúa Yrigoyen comentando, que éste es un aporte central para superar también el dilema sin salida de universalismo y relativismo; entre las dificultades de la imaginación política eurocéntrica y las aventuradas novedades del Sur, considera que De Sousa nos invita a “arriesgarnos por el riesgo”, como pensar de nuevo, desde las diversas culturas, experiencias y saberes del Sur, destacando la poca importancia que se le debe dar a la fuente de la esperanza.
Lo que verdaderamente importa es la apuesta por una práctica transformadora y por una proposición a favor de la emancipación, he allí la fuente de la esperanza que no debe perder el Sur, debemos apropiarnos de la utopía tal como lo recomienda en sus innumerables reflexiones L. Boff, creer en la periferia y sembrar semillas de ilusión y anhelo por el reconocimiento del Sur, y cierro esta idea o clamor recurriendo al Uruguayo M. Benedetti tomando un verso de sus poemas para consolidar mi afirmación de la existencia del Sur:

“pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe!!!”

Por: Diana Milagros Rueda de Aranguren
Doctoranda en Ciencias de la Educación

@milyaranguren