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Una posición diferente sobre la problemática educativa

Carlos M. Zapata Carrascal

Haber declarado el Paro es un acierto por parte de la dirigencia central de Fecode, considerando la irresponsabilidad del Gobierno nacional para asumir el vacío legislativo relacionado con la financiación del sector oficial, como quiera que ni siquiera Juan Manuel Santos, uno de los artífices de la contrarreforma educativa neoliberal de 2001, ha sido consecuente con la continuidad del alud de medidas que limitaron el Sistema General de Participaciones (SGP).

Por esa razón, más allá de luchar por garantizar el SGP, hay que atacar la lógica neoliberal contenida en la administración de los recursos para el sector educativo oficial, cuestión que entre otras cosas toca con los instrumentos de regulación como las relaciones técnicas, la percapitación por estudiantes, etc.

Sin embargo, por vía de los compromisos con la OCDE y mediante la implementación de una jornada única sin el músculo económico suficiente, sumado a lo que se pueda conseguir con los Programas Todos a Aprender y el privatizador Ser Pilo Paga, se pretende forzar en época de crisis capitalista, convertir a Colombia en LA MÁS EDUCADA.

A tan evidente y colosal falta de compromiso estatal, se agrega el oportunismo de expedir en junio, decretos salariales retroactivos a enero/17, con el fin de pescar en río revuelto.

País dual o multipolar en el que estamos, porque si por el lado del Gobierno neoliberal de turno, como ocurre cada cierto tiempo por la parálisis escolar, Colombia recuerda los males educativos, por el costado del Magisterio se desnuda la despolitización.

Ciertamente, no existe coherencia política en votar cada cuatro años por el verdugo socio-económico estatal contra el cual se protesta en estos días.

En el mismos sentido, tampoco se entiende la fidelidad electoral de los docentes hacia sus dirigentes en los eventos sindicales en donde hasta se producen reelecciones, pese a que a diario se les cuestiona, como ocurre con un sector de maestros nombrados en el marco del decreto 1278 de 2002, para los cuales este Paro no ha funcionado porque el tema de fondo. la financiación a largo plazo está por encima del Estatuto y del mecanismo de evaluación.

Por esas razones, mientras el Gobierno de Santos, liberado de las presiones populares en Chocó, Buenaventura y la Mesa estatal, manipula mediáticamente a favor del motivo economicista del Paro, la sociedad en general no alcanza a observar cuestiones de fondo que aún pueden colocarse sobre la mesa del debate.

Se hace referencia, en otras, a la necesidad de restablecer la pedagogía crítica en los planteles públicos, puesto que el fortalecimiento de la metodología tradicional y bancaria en vez de formar para la vida ciudadana opositora al régimen, refuerza el mantenimiento de la hegemonía neoliberal y se convierte en otro elemento de la despolitización docente, en el sentido que evidencia la falta de un proyecto pedagógico alternativo nacional.

A los factores que en materia de desigualdad en la calidad educativa introduce el Estado, el más beneficiado con los bajos niveles en los resultados de las Pruebas Saber, se agregan los asociados con el comportamiento de los colectivos docentes en sus planteles, en donde como ejemplo de la despreocupación por ser oposición concreta, no se presta atención al funcionamiento de los órganos de gobierno escolar y asumir la autonomía escolar en función de un proyecto global de vida propositivo.

De hecho, también se ignoran los Proyectos Educativos Institucionales (PEI) como columnas vertebrales del quehacer escolar, mientras ante las dificultades para llegar a acuerdos sobre un modelo pedagógico alternativo, se consolida un paralelismo en donde ni se asumen los lineamientos curriculares del MEN como tampoco se levanta una propuesta global, por permanecer en una práctica pasada de moda.

La obtención por parte del magisterio de resultados electorales ridículos y desproporcionados en las elecciones legislativas y ejecutivas nacionales y regionales, está conectada con la descontextualización del quehacer escolar, en donde al no involucrar las problemáticas del entorno en el Currículo, se pierde la oportunidad para construir bases de apoyo comunitarias, las mismas que están faltando en este momento de Paro y con las cuales tampoco se puede contar cuando los atomizados grupos de Izquierda que predominan en las directivas de Fecode, participan en los grandes eventos electorales.
Una cosa tiene que ver con la otra, porque si bien es cierta la crítica de Fecode a que no se puede aspirar a hacer de Colombia la mejor educada con los bajos porcentajes de inversión en educación oficial, no se puede soslayar que si en el diario acontecer escolar los estamentos de las comunidades educativas no acuerdan acciones para protestar contra los Programas de Alimentación Escolar (PAE), la precariedad de las infraestructuras, las relaciones técnicas y las estandarizaciones pedagógicas que conspiran contra las diversidades étnicas, ambientales, culturales y sociales, entonces difícilmente se podrá materializar la participación ciudadana en un tema que como el educativo, debería ser objeto de atención permanente por parte de toda la sociedad civil.

Moñitos. Junio 14 de 2017